Milei en el Congreso: la pregunta que dejó helado al recinto y apuntó directo al kirchnerismo
El Presidente no tuvo filtros en el Congreso y lanzó una acusación directa que paralizó a la oposición. ¿A qué caso oscuro hizo referencia y por qué sus palabras generaron tanto silencio en el recinto?
En un discurso cargado de acusaciones y tensión durante la apertura de sesiones ordinarias, el presidente Javier Milei desató la polémica al exigir explicaciones a los legisladores kirchneristas sobre un caso que aún resuena en la política nacional. La mención al fiscal Alberto Nisman y al memorándum con Irán generó un silencio elocuente en la oposición, marcando uno de los momentos más álgidos de la jornada.
El mandatario no escatimó en calificativos durante su alocución, vinculando directamente a sus adversarios políticos con hechos de corrupción y terrorismo. “Ustedes que se entregaban a Venezuela y que se entregaban a los terroristas de Irán, que nos metieron dos bombas, ¡dale!”, lanzó Milei desde el recinto del Congreso de la Nación.
Fue en ese contexto donde planteó la pregunta que quedó flotando en el aire: “Donde la corrupta, además, firmó un memorándum. Vení a explicarme qué pasó con Nisman”. La referencia, aunque sin nombrarla, apuntaba directamente a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
¿Qué más dijo el Presidente en su descargo?
Los epítetos continuaron a lo largo del discurso. “¡Manga de asesinos y chorros!”, agregó el Jefe de Estado, dirigiéndose a los bloques opositores que en varios pasajes respondieron con abucheos o permanecieron en un silencio total. Milei profundizó sus acusaciones al asegurar que el líder de esa fuerza “va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, va a seguir presa por el Memorándum de Irán, va a seguir presa por lo que hizo con Vialidad”.
El tono confrontativo no decayó. “El político que roba y cobra coimas es un traidor a la Patria, si no vayan y revisen la causa de la jefa de la banda”, chicaneó, en otra alusión clara a la exmandataria. Milei dejó en claro su postura sobre quiénes son, a su juicio, los responsables de los males del país: “Solo pierden los ineficientes y los delincuentes. Esto nos demuestra quiénes son los enemigos de los argentinos”.
La tensión se palpaba en el ambiente legislativo. En un momento de máximo roce, el Presidente desafió a quienes no aplaudían: “Ustedes también podrían gritar porque soy presidente de ustedes aunque no les guste”. Y remató con una frase que buscó herir: “No pueden aplaudir porque se les escapan las manos a bolsillos ajenos”.
Más allá de los cruces, el discurso del Presidente también esbozó su visión de gobierno. “Mientras ustedes redactan regulaciones, nosotros creamos riqueza”, afirmó, marcando una clara línea divisoria con la oposición. Insistió en que su gestión no buscó el poder para sí, sino para devolvérselo a la gente, criticando la idea del Estado como salvador único.
El cierre y las promesas de reforma
En los tramos finales de su alocución, Milei hizo hincapié en la necesidad de una “brújula moral”, advirtiendo que sin ella se termina “haciendo causa común, con dictadura, sin pericia, y terminás yendo a contramano de la historia”. Subrayó que los tiempos venideros requieren “un diagnóstico correcto, una brújula moral calibrada y el coraje para actuar”.
Como anuncio concreto, el mandatario reveló que cada ministerio de su gabinete ha preparado “10 paquetes de reformas estructurales”, por lo que prometió que “todos los meses presentaremos los paquetes de proyectos a ser tratados por este Congreso”. Este punto marca la hoja de ruta legislativa que el oficialismo intentará imponer en el período de sesiones que recién comienza, anticipando más debates y potenciales enfrentamientos en el hemiciclo.
La jornada del domingo 1 de marzo de 2026 en el Congreso dejó en claro que el tono de la gestión de Javier Milei mantendrá su estilo confrontativo, utilizando el recinto legislativo como tribuna para lanzar acusaciones directas que reavivan viejas heridas de la política argentina y trazan el campo de batalla para los meses por venir.