Milei en Rosario: el furcio que expuso su desconexión con el interior productivo

El presidente Milei visitó Rosario y dejó un error inicial que se convirtió en metáfora de su desconexión con el interior. ¿Qué dijo realmente y qué evitó mencionar? Los detalles que marcan su problema político.

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Milei en Rosario: el furcio que expuso su desconexión con el interior productivo
Milei en Rosario: el furcio que expuso su desconexión con el interior productivo

El presidente Javier Milei volvió a dar señales de que su discurso no siempre sintoniza con el lugar donde se presenta. Esta vez, el escenario fue la Bolsa de Comercio de Rosario, donde comenzó su alocución agradeciendo a las autoridades de la Bolsa de Buenos Aires, un error que él mismo corrigió entre risas. Pero el traspié inicial no fue lo más llamativo: durante más de una hora de exposición, no hubo ni una mención a la provincia, a la ciudad ni al entramado productivo que representa a su audiencia.

El mandatario optó por dar una suerte de clase magistral sobre educación financiera, enfocada en el endeudamiento y la morosidad de las familias argentinas. Un tema que, según analistas, está más cerca de la órbita de la Bolsa porteña, orientada al mercado de capitales, que de la rosarina, históricamente ligada a la agroindustria.

¿Cuál fue el mensaje central?

Milei insistió en que el endeudamiento y la morosidad son problemas entre privados en los que el Estado no debe intervenir. Sostuvo que su gobierno no generó el inconveniente y que, en todo caso, ayudará a resolverlo de manera indirecta: gracias a la desinflación y a la baja del riesgo país, las deudas podrán refinanciarse con plazos y tasas más razonables. Estas tasas, recordó, se habían disparado por los “intentos de golpe de Estado” y la corrida del año pasado.

El presidente cargó contra los “populistas corruptos”, los economistas “chantas” y los periodistas “ensobrados” que no atendieron sus advertencias. Un año atrás, en el mismo lugar, había atribuido la suba de tasas a la incertidumbre electoral y al “riesgo kuka”, advirtiendo que podían llegar a niveles extraordinariamente altos. “Yo avisé y ustedes no me hicieron caso. Ahora háganse cargo”, fue el mensaje de este viernes.

Una oportunidad política perdida

La visita a Rosario dejó la sensación de una oportunidad desaprovechada. Antes de que hablara el jefe de Estado, el presidente de la Bolsa local, Pablo Borotolato, había destacado medidas nacionales como la concesión de la hidrovía y la baja de retenciones, aunque reclamó la eliminación definitiva de los derechos de exportación. Milei no hizo referencia a estos temas.

Tampoco mencionó los avances en seguridad que resaltó el gobernador Maximiliano Pullaro, quien defendió el equilibrio fiscal pero marcó diferencias: Santa Fe apuesta a la obra pública y a políticas activas para los sectores productivos. El intendente Pablo Javkin, por su parte, destacó la coordinación entre los tres niveles del Estado y lanzó una frase que sonó a eslogan de campaña: habló de una próxima etapa de “grandeza” para la ciudad, en lo que muchos interpretaron como un guiño a su reelección.

El contraste fue evidente: mientras los dirigentes locales hablaban de futuro, Milei cosechó aplausos al recordar la gestión durante la pandemia y al atacar al gobierno de Alberto Fernández, pero no conectó con las penurias presentes de millones de argentinos ni ofreció un horizonte a los sectores perjudicados por su modelo económico.

La postura del presidente

Para Milei, el que se endeudó a tasas más altas de las que podía pagar es el único responsable. Si el Estado interviniera, el remedio sería peor que la enfermedad, además de una “inmoralidad” y una “injusticia”. El nivel de morosidad actual, aseguró, es similar al de Estados Unidos e incluso menor al de otros países de la región.

Ante quienes cuestionan su enfoque, respondió con dureza: “¿Quieren volver a la solución populista? Tiene un destino, se llama Cuba. Si quieren ser un país grande, va a haber que abrazar las ideas de la libertad y ponerse los pantalones largos”.

El presidente dejó en claro que no piensa cambiar, aunque la realidad haya cambiado. Tras el discurso, antes de regresar a Buenos Aires, pasó por la plaza Pringles, donde saltó y cantó con militantes libertarios. Desde la Bolsa se lo veía disfrutar del afecto de los suyos, mientras la peatonal Córdoba volvía a la normalidad y Milei emprendía el vuelo en helicóptero de regreso a Olivos.

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