Milei estiró la cuerda con un aliado y la respuesta no se hizo esperar
Milei se subió a una declaración de Trump para embanderarse con Malvinas y lanzó un arbitraje internacional. La respuesta de Londres no tardó: convocaron a la embajadora argentina y dejaron una advertencia que complica el tablero.
El Reino Unido convocó a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, para transmitirle su rechazo a la decisión del gobierno de Javier Milei de acudir al arbitraje internacional por la explotación de hidrocarburos en la cuenca de Malvinas. La encargada de expresar la posición británica fue la subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, quien advirtió que esas acciones generan "interrogantes sobre la fiabilidad de Argentina como socio".
Según el gobierno británico, los esfuerzos por obstruir la actividad económica en las islas "no son actos de un compromiso internacional responsable; son intentos deliberados de socavar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo autogobernado". Kumaran calificó la decisión argentina de recurrir a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar como "el último intento de socavar los derechos y los medios de vida del pueblo de las Islas Malvinas".
La funcionaria también citó al primer ministro Andy Burnham para reiterar que el apoyo a los isleños es "inquebrantable". El mensaje fue directo y apuntó a marcar límites frente a la ofensiva diplomática argentina.
El giro de Milei y la sombra de Trump
El gobierno de Javier Milei se subió a una declaración de Donald Trump que puso en duda la continuidad del apoyo norteamericano al dominio británico. A partir de ese guiño, el Ejecutivo argentino se embanderó de un día para el otro con la causa Malvinas y promovió medidas contra las empresas que operan en el proyecto Sea Lion.
El lunes, Milei anunció su decisión de acudir a un arbitraje internacional si el Reino Unido no accedía a negociar. Fue un drástico cambio de posición para un gobierno que hasta hace unas semanas consideraba a Londres un aliado estratégico.
Con Trump aparentemente corrido del tema, la pregunta que sobrevuela es hasta dónde está dispuesto Milei a estirar la cuerda con un país al que hasta hace poco trataba como socio. La convocatoria a la embajadora Plaza y el tono de la respuesta británica sugieren que el margen se acorta.