Milei no cede ni un centímetro en el discurso, pero sus legisladores ya resignaron cuatro leyes clave
Milei repite que no negocia. Pero en el Congreso, sus propios legisladores ya resignaron el corazón de cuatro leyes clave para juntar votos: Malvinas, Tierras, Banco Central y Salud Mental. Quién quedó al frente de las cesiones.
Mientras Javier Milei repite desde el atril que el Gobierno no negocia con la oposición, adentro del Congreso sus propios legisladores hacen exactamente lo contrario: ceden, negocian y podan los proyectos para conseguir votos. La reforma de Salud Mental, la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, la de Malvinas y la nueva Carta Orgánica del Banco Central perdieron ejes centrales en el camino.
La distancia entre lo que se dice y lo que se hace quedó expuesta en las últimas semanas, con un patrón que se repite: el Ejecutivo manda un texto duro, los aliados lo rechazan y el oficialismo termina aceptando cambios sustanciales para no quedarse sin dictamen.
Malvinas: de las sanciones amplias a un texto acotado
El primer caso visible fue la ley de Defensa de la Soberanía Nacional. El proyecto, con un espíritu malvinero que sorprendió porque no formaba parte de la agenda libertaria, se fue deshilachando. Las presiones de la Casa Blanca y de empresas estadounidenses —que el asesor presidencial Santiago Caputo desmintió— y los pedidos de los bloques aliados achicaron el universo de compañías sancionadas por proveer o accionar en firmas que explotan recursos naturales en las Islas sin autorización argentina.
Durante el plenario de comisiones de esta semana, los libertarios aceptaron ceder en varios puntos o no juntaban las firmas para dictaminar. En el texto final, las sanciones a extranjeros quedaron limitadas a los espacios circundantes a Malvinas y ya no a todos los "espacios marítimos e insulares". También se acotó a la "provisión de bienes o servicios esenciales" y no a todas las "operaciones económicas".
Además, se eximió de condenas a accionistas minoritarios con participación de hasta 2% y se redujeron las penas de prisión, salvo en los casos vinculados a hidrocarburos.
El artículo que nada tenía que ver con Malvinas
El proyecto original de la Casa Rosada incluía penas de cinco a 12 años para quienes desarrollaran campañas de "desinformación masiva" destinadas a alterar elecciones o manipular la opinión pública bajo financiamiento o instrucciones de un Estado extranjero. El dictamen eliminó ese concepto, interpretado como un ataque a la libertad de expresión, y lo reemplazó por "campaña de injerencia extranjera".
Ahora se exige que existan actuaciones clandestinas, engañosas, coercitivas o ilícitas, además del ocultamiento del vínculo con un agente extranjero. El texto aclara que no constituyen ese delito "el ejercicio de la actividad periodística y de la investigación académica", y excluye la actividad diplomática, la expresión pública de opiniones de Estados extranjeros y la representación abierta de intereses.
Tierras: la contradicción que el peronismo no dejó pasar
La semana anterior, en Diputados, el oficialismo ya había retrocedido en otro punto clave. Contra el espíritu original de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, La Libertad Avanza reincorporó un capítulo de la ley de Tierras: en lugar de derogarla, como planteaba la versión impulsada por el ministro Federico Sturzenegger, la restableció. De paso, dejó sin efecto el artículo del DNU 70/23 que también la derogaba.
Más que una concesión, fue una contradicción que el peronismo aprovechó. Sobraron las chicanas durante la sesión, en la que además se aprobó una ley que convierte en política de Estado la Emergencia en Discapacidad impulsada por la oposición, la misma que Milei vetó e intentó desmantelar en el Presupuesto 2027.
Banco Central: se impuso la letra del Senado
En las comisiones de Finanzas y Presupuesto de Diputados, el oficialismo debió enterrar un ítem central de la Carta Orgánica del Banco Central: el que buscaba blindar a Santiago Bausili al frente del organismo más allá del mandato presidencial. En el texto final se redujo la mayoría necesaria para remover al directorio y se excluyó a la Cámara de Diputados de ese trámite.
En la práctica se impuso la versión del Senado avalada por el PJ, porque a LLA le resultaba imposible insistir con la original: jamás reuniría los dos tercios en el recinto.
Salud Mental: los manicomios siguen prohibidos
Para no ver naufragar la reforma a la ley de Salud Mental, la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, hizo concesiones de peso. El texto enviado por el Ejecutivo, que había generado fuerte polémica, buscaba eliminar la prohibición de abrir manicomios. El proyecto votado —que ahora debe pasar por Diputados— no modifica esa prohibición.
El espíritu original quedó en el camino después de casi seis meses de trámite y de negociaciones que se extendieron hasta entrada la sesión.
El bullrichismo, al frente de las negociaciones
Bullrich no solo cedió frente a los aliados en Salud Mental a cambio de votos: también negoció los cambios en la Carta Orgánica del Banco Central que deberán ratificarse en la próxima sesión de Diputados.
Los bullrichistas fueron protagonistas de las negociaciones que recortaron las versiones originales. La cordobesa Laura Rodríguez Machado se cargó al hombro la ley de Discapacidad y logró que se aprobara casi por unanimidad. Silvana Giudici negoció mano a mano con la Rosada los cambios de la ley de Malvinas pedidos por los aliados, y Damián Arabia defendió las modificaciones a viva voz durante el debate en comisión.
Así, Bullrich se diferencia del resto no solo desde el discurso sino también en la práctica: cede y negocia a cambio de votos. Aunque, muchas veces, el resultado termine siendo una cáscara vacía.