Milei prepara su discurso más explosivo y define una batalla interna que pocos ven venir
El Presidente delineó en gabinete su próximo movimiento contra un sector empresarial al que acusa de vivir de subsidios. Mientras prepara su discurso más combativo, una batalla silenciosa por el control del Ministerio de Justicia revela las tensiones internas que podrían redefinir el poder. ¿Quién ganará esta pulseada?
En la primera reunión de gabinete del año, el Presidente Javier Milei delineó con claridad el eje de su próximo discurso ante la Asamblea Legislativa. Su nuevo blanco será un sector del empresariado al que acusa de sobrevivir sólo con subsidios estatales, una batalla que promete encender la mecha de la discusión pública en los próximos días. Mientras, en las sombras, se libra una pulseada por el control del Ministerio de Justicia que podría redefinir los equilibrios de poder en el Gobierno.
El encuentro, realizado el martes a las 9 de la mañana en el Salón Eva Perón, contó con la presencia de todos los ministros, Karina Milei, Santiago Caputo, Martín Menem y el titular del Banco Central. Allí, el mandatario desarrolló extensamente la idea que luego plasmaría en redes sociales y profundizará el domingo durante la Apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso.
¿Quiénes son los “empresaurios”?
Milei se refirió a ellos como “empresaurios”, un término que repetirá en los próximos días. Según su visión, se trata de industrias que crecieron únicamente “al amparo del subsidio estatal”, generando precios altos y esquemas de ficción, incapaces de subsistir sin la ayuda del Estado. Esta postura la comparte dogmáticamente con Federico Sturzenegger, quien también se encargó de sumar argumentos en redes al tuit presidencial.
El detonante de esta ofensiva fue la confesión del empresario Roberto Méndez, dueño de una cadena de gomerías, quien admitió que en su rubro “estábamos robando con el precio de las cubiertas”. Este hecho llevó al Gobierno a acelerar su estrategia en medio de una tormenta que ya provocó el cierre de una planta, dejando a 920 familias sin trabajo.
La agenda legislativa y las batallas ocultas
El discurso del domingo a las nueve de la noche también incluirá el anuncio de una gran reforma electoral, que buscará eliminar las PASO y cambiar las normas de financiamiento partidario. Además, se esperan anuncios sobre modificaciones al código penal, un proyecto histórico que incluye la baja de la edad de imputabilidad.
La mesa política libertaria es consciente de que tiene aproximadamente seis meses para mantener el ritmo de éxitos legislativos del verano. Entre los logros que contabilizan se encuentran la aprobación del Presupuesto, la Ley de Inocencia Fiscal, la Reforma Laboral, la Baja de la Edad de Imputabilidad, el Acuerdo Mercosur-UE y la modificación de la ley de Glaciares.
Este último punto, tratado con sigilo para evitar el debate público, revierte una ley de 2010 que había sido impulsada tras un veto de Cristina Fernández de Kirchner en 2008 a un proyecto proteccionista de sus propios diputados. Detrás de la modificación actual está el interés de los gobernadores de provincias mineras y los dólares que prometen los mega proyectos de inversión bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La pulseada por el Ministerio de Justicia
Mientras se prepara el discurso, en los pasillos del poder se libra una encrucijada crucial: la sucesión de Mariano Cúneo Libarona al frente del Ministerio de Justicia. El ministro, que se mantuvo en el cargo hasta marzo a pedido de Karina Milei, hace tiempo que no toma decisiones centrales y no tiene interés en continuar.
La designación de su reemplazo definirá si el ministerio queda en manos del entorno de Santiago Caputo o del círculo de Karina. “El Presidente se va a ocupar de que no haya ganadores en esa designación”, comentó una fuente cercana al mandatario. Entre los nombres que suenan se encuentran Guillermo Montenegro, exfiscal y flamante senador provincial, cuya designación sería vista como una victoria para Caputo.
También se menciona a Sebastián Amerio, un funcionario silencioso que responde a Caputo pero es respetado en el ámbito judicial y legislativo. Otros observan el movimiento de Santiago Viola, un abogado del círculo de Karina que fue retirado como opción para la Auditoría General de la Nación por los liberarios, lo que genera especulaciones sobre un posible lugar de bajo perfil en el ministerio.
La jugada judicial y el rol de Zamora
En paralelo, se debate la estrategia para cubrir vacantes judiciales clave. Karina Milei habría manifestado que los pliegos para las dos vacantes en la Corte Suprema y el puesto de Procurador General no serán prioridad en este semestre. Sin embargo, Santiago Caputo trabaja para conseguir los dos tercios necesarios sin el apoyo del peronismo y promover a dos académicos libertarios para el Máximo Tribunal.
En este escenario, la figura del senador santiagueño Gerardo Zamora se vuelve crucial. Su voluntad podría torcer la balanza y darle al oficialismo los números históricos necesarios para aprobar candidatos a la Corte. Zamora mantuvo esta semana una reunión donde se comenzó a planificar una movida que, según las versiones, probablemente incomode a otros referentes peronistas como José Mayans y Anabel Fernández Sagasti, posicionándolo como posible líder de un nuevo interbloque.
La sesión del domingo y la oposición fragmentada
El domingo también pondrá en escena la dinámica entre Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Por primera vez en la historia, la organización de la sesión de apertura pasó completamente a manos de Sharif Menem, secretario del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quitándole esa potestad tradicional al Senado que preside Villarruel.
El Gobierno llega a este evento con una ventaja que puede ser peligrosa: la ausencia de una oposición influyente y organizada. El peronismo muestra escenas de canibalismo interno, como quedó demostrado en la reciente designación de autoridades del Senado bonaerense, donde tras un cuarto intermedio que se extendió hasta casi la medianoche, se impuso la designación de Mario Ishi, un senador expresamente no deseado por el gobernador.
En la Cámara de Diputados bonaerense, la situación es aún más crítica para el peronismo: lo preside un kirchnerista, con un camporista como vice, lo que significa que cuando inaugure las sesiones, estará escoltado por sus enemigos internos. Un panorama que el oficialismo observa con atención mientras prepara su próxima avanzada.