Milei recibe a un enviado de Trump y Malvinas se mete en el medio de la reunión
La ley que busca proteger los recursos del Atlántico Sur y la ofensiva de Washington contra el Comité de Descolonización de la ONU ponen al Gobierno en una encrucijada que llega hasta la Casa Rosada. Qué se juega en la reunión con el enviado de Trump.
El presidente Javier Milei recibe este viernes en la Casa Rosada al vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, en un encuentro que estará atravesado por las diferencias entre Buenos Aires y Washington en torno a Malvinas. En Balcarce 50 descartan que el roce ponga en riesgo el vínculo bilateral, pero los planteos de la administración de Donald Trump tocan dos puntos delicados para la diplomacia argentina: la defensa de los recursos naturales del Atlántico Sur y los foros internacionales donde el país sostiene su reclamo de soberanía.
La llegada del funcionario estadounidense ocurre después de que reconociera públicamente el interés de Washington por las consecuencias que tendría, si se aprobara, la ley de Defensa de la Soberanía Nacional sobre compañías de ese país vinculadas a la actividad hidrocarburífera en las islas.
Qué dicen en el Gobierno sobre las advertencias de Washington
En el Ejecutivo relativizaron esas declaraciones y pusieron el acento en que Landau también expresó respeto por el proceso legislativo. La lectura oficial es que Estados Unidos manifestó una preocupación esperable por sus empresas, sin haber planteado formalmente un condicionamiento a la iniciativa.
El proyecto que impulsa Milei busca reforzar las herramientas legales para actuar contra quienes participen en la explotación de recursos que la Argentina considera ilegítima en Malvinas. La discusión parlamentaria, sin embargo, sigue trabada por las objeciones de la oposición y de sectores aliados a distintos artículos.
El oficialismo ya aceptó revisar partes del texto para acercar posiciones, sobre todo las referidas al alcance de las sanciones, las atribuciones del Consejo de Seguridad Nacional y los mecanismos de control sobre las inversiones extranjeras.
La bandera de la soberanía y el vínculo con Trump
Milei convirtió la defensa de la soberanía en una de las banderas de su gestión, pero al mismo tiempo el Ejecutivo busca preservar el vínculo privilegiado con Trump. En ese marco, el Gobierno intenta evitar que las diferencias por Malvinas se transformen en un conflicto diplomático de mayor alcance.
Otra controversia de los últimos días surgió a partir de la iniciativa estadounidense para eliminar el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, el órgano en el que Argentina sostiene buena parte de su reclamo internacional por las islas. La administración libertaria se abstuvo en la votación y ratificó que considera conveniente mantener ese espacio, pese a la postura de Washington.
En Balcarce 50 sostienen que la diferencia no altera el alineamiento con Estados Unidos y que la decisión argentina respondió a una evaluación propia sobre los instrumentos disponibles para defender sus intereses.
El canciller Pablo Quirno defendió esa posición y remarcó que el reclamo de soberanía no está sujeto a negociación. Desde el Gobierno también argumentan que la eventual desaparición del comité no modifica los fundamentos jurídicos de la reivindicación argentina. Su continuidad, de todos modos, tiene un valor diplomático concreto: ofrece un ámbito multilateral en el que la Argentina puede insistir en la necesidad de reanudar las negociaciones con el Reino Unido.
El proyecto de soberanía sigue sin dictamen
La tensión aparece en un momento en el que el oficialismo procura avanzar con el proyecto de soberanía en el Congreso, aunque todavía debe resolver diferencias con bloques que podrían acompañar parte de la iniciativa pero rechazan otros artículos.
La demora en la firma del dictamen expuso las dificultades para transformar el anuncio presidencial en una mayoría parlamentaria. El Gobierno se comprometió a introducir cambios y trabaja para llevar la discusión al recinto en las próximas semanas, sin una fecha definitiva confirmada.
La vía judicial internacional por los hidrocarburos
En paralelo, en Cancillería siguen de cerca la vía jurídica internacional vinculada con la explotación de hidrocarburos en el área de Malvinas. Fuentes diplomáticas consultadas por este medio advirtieron que el camino ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar puede prolongarse durante años y que las posibilidades de obtener una respuesta favorable dependerán, en buena medida, de cómo se presente el caso.
Según esa evaluación, si el planteo queda encuadrado principalmente como una controversia sobre soberanía territorial, el tribunal podría declararse incompetente para intervenir. En cambio, una presentación centrada en la defensa de los recursos naturales y las obligaciones aplicables en el ámbito del derecho del mar podría ofrecer algún margen para que se examine el reclamo.
La mesa política, atravesada por la estrategia electoral
Las diferencias con Washington se inscriben, además, en un contexto de discusiones dentro del propio Gobierno sobre la construcción de acuerdos políticos y el rumbo económico. En la última reunión de la mesa política, los funcionarios debatieron la velocidad de las negociaciones con gobernadores y aliados, la posibilidad de impulsar medidas para mejorar la actividad y el margen para acompañar proyectos legislativos con impacto fiscal.
Patricia Bullrich, quien se viene desmarcando del Ejecutivo, cuestionó ante Martín Menem las señales que el titular de Diputados había enviado a los mandatarios provinciales, mientras Karina Milei habilitó a Diego Santilli a acelerar las conversaciones con el PRO, la UCR y las provincias.
En paralelo, los ex funcionarios PRO plantearon la necesidad de mejorar los ingresos y el nivel de actividad, una posición que choca con la resistencia de Milei y Luis Caputo a adoptar medidas que puedan comprometer el equilibrio fiscal. Las votaciones en Diputados sobre discapacidad y la restitución de la ley de Tierras sumaron otro foco de tensión, al mostrar que el oficialismo está dispuesto a aceptar cambios y acuerdos que meses atrás parecían difíciles de habilitar.
Las concesiones realizadas en el Congreso, incluida la negociación sobre discapacidad, dejaron expuestas las tensiones entre quienes priorizan ampliar las mayorías y quienes advierten sobre los costos de apartarse del programa económico. Ese escenario condiciona la capacidad del Gobierno para sostener una agenda legislativa ambiciosa mientras intenta preservar la confianza de los mercados y el respaldo de sus aliados.
La visita de Landau es una nueva instancia para medir hasta dónde pueden convivir esas diferencias con el acercamiento político entre ambos gobiernos.
Patricia sabe de la fuerza de los argentinos.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) October 23, 2026
Patricia conoce Argentina. pic.twitter.com/3oaNZ5rzET