Milei se fue de Madrid sin ver al rey y con una foto que calienta la previa electoral española
Milei armó la valija antes de tiempo y dejó Madrid con dos fotos que incomodan al Gobierno español. La que más ruido hace no es la del discurso: es la del hotel.
Javier Milei ya está de vuelta en la Argentina. Lo hizo antes de lo que marcaba su agenda oficial, junto a su comitiva, y con un balance de viaje que mezcla un nuevo roce con Pedro Sánchez, respaldos explícitos a la oposición española y ninguna reunión bilateral con el rey Felipe VI ni con otros jefes de Estado.
El cierre de la gira tuvo un gesto que no pasó desapercibido: el encuentro con Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, en el mismo hotel donde se alojaba el Presidente. La referente del Partido Popular ya lo había recibido en su visita anterior, a mediados de octubre, y mantiene con Milei un vínculo cercano.
Las fotos que incomodan a la Moncloa
Esa reunión fue, junto con el encuentro del miércoles con Santiago Abascal —diputado y líder de Vox—, la única actividad política de Milei fuera de la Cumbre Iberoamericana. En los dos casos, la imagen con dirigentes de la oposición española dejó fijada una posición de cara a las elecciones del 29 de noviembre y reavivó la tensión con el Gobierno de Sánchez.
El vínculo entre ambos mandatarios venía quebrado desde antes: Milei había calificado a Sánchez de “dictador” y “corrupto”. Por eso no hubo reencuentro en la ceremonia inaugural del Teatro Real ni en la cena que los reyes ofrecieron en su Palacio. Tal como figuraba en su agenda, el mandatario faltó a las dos citas y evitó cualquier bilateral, incluso con los presidentes de la región que comparten su línea de pensamiento.
El contraste con sus pares fue notorio. José Antonio Kast (Chile), Nasry Asfura (Honduras), Bernardo Arévalo (Guatemala), Laura Fernández (Costa Rica), Santiago Peña (Paraguay) y Rodrigo Paz (Bolivia), además del secretario general de la ONU, António Guterres, sí mantuvieron encuentros privados con Felipe VI y desplegaron su propia agenda en Madrid.
Un saludo frío y un discurso que levantó temperatura
Milei sí estuvo en la sesión plenaria con los jefes de Estado y de Gobierno, el jueves en la Galería de las Colecciones Reales. Allí se produjo su primer cara a cara con Sánchez: un saludo breve y distante que dejó ver la tirantez entre ambos.
Minutos después, frente a sus pares, el Presidente volvió a la carga contra el Gobierno del PSOE. “El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía”, lanzó delante de Sánchez, y argumentó que ambas doctrinas “concentran en manos de una minoría el control de las decisiones individuales y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política”.
La respuesta llegó horas más tarde, en el cierre de la cumbre. Sánchez agradeció la presencia de los líderes, tuvo una mención especial para el presidente argentino y sostuvo que sus dichos reflejan “la diversidad de opiniones” del espacio iberoamericano. Después marcó el límite: “Los presidentes estamos para unir a los países, particularmente cuando estamos en espacios multilaterales como este. Y, desde luego, el insulto no forma parte de mi forma de entender la política. Ahí lo dejaría”.
El malestar que también llegó desde el Partido Popular
El tono del Presidente generó rechazo incluso dentro del arco opositor español, que buscó tomar distancia antes de los comicios. Esta semana lo expresó el expresidente del Partido Popular Mariano Rajoy: “Se puede ser más fino, decir: ‘No estoy de acuerdo con algunas de sus cosas, pero en fin, vamos a llevarnos bien’. La obligación en materia de política exterior es intentar llevarte bien con los demás, piensen como piensen”. Aun así, valoró la política económica de Milei y la calificó como “de medio y largo plazo”.
En el plano diplomático, el canciller Pablo Quirno participó el miércoles de la reunión plenaria de ministros de Relaciones Exteriores y coincidió con su par español, José Manuel Albares. La cartera que conduce había rechazado antes las declaraciones de Milei contra Sánchez y le reprochó que usara su estadía para intervenir en la disputa política interna española, aunque en esta ocasión no hubo nuevas contestaciones públicas.
Malvinas, el otro eje del viaje
En paralelo, el Gobierno celebró el apoyo unánime de los países iberoamericanos al reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas. La comunidad está integrada por Andorra, España, Portugal, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
Además de confrontar con Sánchez, Milei aprovechó el foro para renovar el reclamo al Reino Unido, ratificar la disposición argentina a negociar y cuestionar la explotación petrolera del proyecto Sea Lion, a la que calificó de “ocupación ilegal”. Anticipó también los próximos pasos de su gestión: una acción ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, sanciones y denuncias penales contra las empresas involucradas y un arbitraje contra Londres.
Así terminó una gira en la que el Presidente combinó el reclamo por Malvinas en un foro internacional con reuniones con la oposición española, con la expectativa de incidir en el proceso electoral del 29 de noviembre. Antes del viaje, Sánchez ya había dejado su postura: “España se gobierna desde España, no desde Washington, Tel Aviv, Moscú o Buenos Aires”.