Milei se va a París con los números en rojo y una grieta que nadie tapa
El Gobierno se sube al avión a París con el Riesgo País en 641 puntos, los bancos en caída y una encuesta que marca el piso de toda la gestión. Los gobernadores que viajan ya avisaron que la foto no es gratis: quieren saber quién paga la fiesta.
El presidente Javier Milei parte este martes por la noche rumbo a Francia junto a su hermana Karina, media docena de ministros y una docena de gobernadores. La gira, bautizada Argentina Week, promete champán, discursos ante inversores y una foto federal. Pero el país que deja atrás no está para festejos: el Riesgo País cerró el lunes en 641 puntos, los bancos se desplomaron en cadena y el Tesoro salió a buscar financiamiento por 8,6 billones de pesos.
La comitiva oficial incluye a Karina Milei, al secretario de Comunicación Fabián Fernández y a los ministros Pablo Quirno, Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Juan Bautista Mahiques y Mario Lugones. La agenda arranca el miércoles 30 con la llegada, sigue el jueves 1° de octubre con un discurso ante inversores en la OCDE y un encuentro a solas con Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo. El viernes, el París Economic Forum le entregará una distinción que lo ubica entre los economistas más influyentes del planeta, junto al Nobel Philippe Aghion.
Los gobernadores que suben al avión
La lista de mandatarios provinciales que viajan incluye a Rolando Figueroa (Neuquén), Gustavo Sáenz (Salta), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Raúl Jalil (Catamarca), Alberto Weretilneck (Río Negro), Carlos Sadir (Jujuy), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz) e Ignacio Torres (Chubut), más el jefe de gobierno porteño Jorge Macri. El embajador Ian Sielecki coordinó todo desde París.
Las ausencias también hablan: no irán los peronistas opositores que responden a Axel Kicillof, ni socios clave que el Gobierno necesita en el Congreso como Osvaldo Jaldo, Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora, Hugo Passalacqua y Claudio Poggi.
El objetivo declarado es mostrar respaldo federal a una agenda de inversiones en energía, agroindustria, tecnología y salud. El objetivo real se negocia en los pasillos: la eliminación de las PASO y el presupuesto 2027. Algunos gobernadores ya dieron el sí, pero no alcanzan. Un colaborador presidencial admitió que si el trámite se demora, podría volverse imposible.
El termómetro del miedo
Mientras la delegación prepara las valijas, los inversores aceleran la salida. El Riesgo País saltó 5,3% en una sola rueda y acumula en septiembre una suba superior a los 100 puntos frente a agosto. Los bonos más largos fueron los más castigados: el AE38 perdió 2,52% y el AL35, 2,27%. En acciones, BBVA retrocedió 3,15%, Galicia 2,78%, Supervielle 2,40% y Macro 1,98%.
El dólar oficial se vendió a $1.550, el blue a $1.565 y el contado con liquidación rozó los $1.626. El Tesoro enfrenta vencimientos por 8,6 billones de pesos y ofreció una Boncap a enero de 2027, un bono CER a mayo, un TAMAR a julio y letras atadas al dólar con vencimiento en octubre y noviembre de este año. Ningún papel supera julio de 2027.
Analistas de Max Capital señalaron que el Gobierno calca la fórmula de las últimas tres licitaciones, con deuda que se paga dentro de su propio mandato. Facimex Valores estimó que la meta es acercar la renovación al 100%, con tasas alineadas al mercado secundario. En la víspera, el Banco Central había retirado 1,6 billones de pesos mediante pases pasivos a una tasa cercana al 20%.
La puerta de salida
El bono AL30 es a la vez inversión y pasadizo: se compra en pesos y se vende en dólares. El instrumento exhibe el efecto Puerta 12 de los inversores especulativos que se agolpan para irse. El lunes 7 de septiembre el AL30 movió 83.399 millones de pesos. En la semana del 21 al 25 el volumen escaló día tras día hasta tocar 179.181 millones el jueves 24, el máximo del mes. En cuatro ruedas circularon más de 568.000 millones. Más del 70% de ese caudal se canalizó hacia el dólar MEP.
La secuencia coincide con las peripecias de Milei y su equipo económico en Nueva York. El jueves récord, Milei habló ante el Economic Club of New York y aseguró que, si su gobierno era reelecto, 2028 sería el mejor año económico de la historia argentina. Los ahorristas y las empresas respondieron con los pies. La promesa quedó atada a una condición electoral que el propio mercado empezó a descontar.
El público de Nueva York tampoco quedó convencido. Provocó espanto, en particular, la profusión de mentiras sobre los datos estadísticos de pobreza, empleo y actividad económica. El mandatario repitió el mismo guión el domingo por la noche, en un intercambio con el comunicador ultra oficialista Luis Majul. La intención del reportaje era evitar un lunes negro como antesala al viaje. Fracasó.
Grieta en el gabinete
La crisis económica abrió una grieta en el oficialismo. Patricia Bullrich y Diego Santilli reclaman aflojar el ajuste y ofrecer gestos a la clase media, con el argumento de que la reelección está en peligro. Del otro lado, Milei, el equipo económico, Quirno y Sandra Pettovello sostienen que el rumbo es correcto y que la mejora llegará a los bolsillos hacia abril de 2027, a tiempo para las urnas.
Los defensores de la ortodoxia se aferran a un indicador: la mora temprana en créditos bajó de 8,2% en diciembre a 5,3% en julio. De ahí deducen que lo peor ya pasó. Reconocen, sin embargo, que la recuperación será marginal. Toto Caputo aparece en el centro de la disputa: ambos bandos lo reclaman como aliado. En público defiende la disciplina fiscal, pero en los hechos respaldó créditos hipotecarios y planes para deudores.
El optimismo oficial choca con el pronóstico del banco que calcula el Riesgo País. El JP Morgan recortó su proyección de crecimiento para 2026 de 2,7% a 1,5% y anticipa una recesión en el tercer trimestre, con una caída de 4% en términos trimestrales anualizados. El disparador fue julio: la actividad retrocedió 2,9% mensual desestacionalizada y 1,4% interanual, casi el triple del derrape mensual que esperaba la entidad.
Encuestas, cálculo y salvavidas
El Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella marcó en septiembre 1,94 puntos sobre 5, una caída de 5,9% en el mes y de 21,4% desde fines de 2025. Es el registro más bajo de la gestión, cuyo promedio en 33 meses fue de 2,34. A esta altura de su mandato, Mauricio Macri tenía 2,47 puntos y Alberto Fernández, 1,86. Milei se acerca más al segundo que al primero.
El desglose agrava el panorama. La percepción de que el gobierno se preocupa por el interés general se hundió 12,3%, hasta 1,50 puntos, y la evaluación global de la gestión cayó 9,3%. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, la base electoral que llevó a Milei a la Casa Rosada, la confianza se desplomó 17,9%. En el interior del país, territorio de los gobernadores que suben al avión, la baja fue de 8,4%.
La caída estimula el impulso emancipador de gobernadores que durante tres años colaboraron encima. A las consecuencias sociales de sus actos se suman el déficit de confianza alimentado por transferencias y obras prometidas que nunca llegaron, y por una recesión que erosiona la recaudación provincial y el empleo formal.
Así las cosas, los aliados de Milei viajan a Francia a celebrar un modelo cuyo derrumbe ya se mide en tiempo real. Brindarán con champán local. Después, con las encuestas en la mano, decidirán si el barco todavía flota.