Milei y Malvinas: la denuncia de Alicia Castro sobre el rol de Estados Unidos
La exembajadora Alicia Castro asegura que Estados Unidos negocia con Gran Bretaña usando Malvinas como si fueran propias y que Milei esconde otra cosa detrás de su discurso. ¿Qué hay detrás de la promesa de sanciones y la base en Tierra del Fuego?
La exembajadora argentina ante el Reino Unido y Venezuela, Alicia Castro, cuestionó con dureza la estrategia del gobierno de Javier Milei en torno a la causa Malvinas y lanzó una advertencia: Estados Unidos estaría utilizando el archipiélago como moneda de cambio en negociaciones petroleras con Gran Bretaña, "como si fueran un activo propio".
En una entrevista exclusiva con La Opinión Austral, Castro analizó los recientes anuncios del presidente Milei, quien prometió sancionar a las petroleras que operen ilegalmente en las islas, impulsar una base naval junto a Estados Unidos en Tierra del Fuego y crear un Consejo de Seguridad. Para la diplomática, estas medidas esconden una intención más profunda: imponer la Doctrina de Seguridad Nacional.
¿Un caballo de Troya?
Castro sostuvo que Milei utiliza la causa Malvinas como un "caballo de Troya" para implementar una reforma que responde a una filosofía impuesta desde el norte del continente. Según su lectura, el gobierno busca reinstalar la Doctrina de Seguridad Nacional, nacida en Estados Unidos en los años 60 y enseñada en la Escuela de las Américas, que concibe al enemigo como interno y justificó golpes de Estado, torturas y desapariciones en América Latina.
"Es la idea de que el enemigo está dentro del país, no afuera", explicó Castro, y vinculó esa doctrina con dichos de Milei sobre universidades infiltradas o profesores militantes. En Argentina, esa doctrina fue la base ideológica de la dictadura del 76, recordó.
La exembajadora también apuntó contra las contradicciones del presidente: un día participa de un foro de la derecha en Chile llamando a luchar contra la izquierda y al siguiente se muestra apegado a una causa nacional y popular como Malvinas. En ese marco, mencionó los siete pedidos de juicio político presentados por el grupo civil Soberanox, que no fueron tratados por los diputados.
El rol de Estados Unidos y las petroleras
Castro consideró "muy preocupante" que Estados Unidos use las islas para negociar con Gran Bretaña temas petroleros, y calificó de "oportunismo increíble" el anuncio de sanciones a las petroleras, ya que existe la Ley 26.659, conocida como "Ley Solanas", que penaliza la exploración y explotación en Malvinas.
Durante su gestión como embajadora, entre 2012 y 2015, se distribuyeron unas 200 cartas a empresas petroleras, accionistas y bancos. "Un gerente importante de BP vino a responder a la embajada diciendo que no intervendría en las Islas Malvinas", contó.
En cuanto a la empresa israelí Navitas, que planea explotar petróleo en el yacimiento de Rockhopper, señaló que respondió que no atenderá sanciones y dejó entrever que Milei no intervino para objetar su aprobación. "Esto no es una creación de Milei", aclaró.
Malvinas, la Antártida y un tablero global
Para Castro, las islas son la puerta de entrada a la Antártida, un territorio cada vez más estratégico por sus recursos: agua, gas, hidrocarburos, pesca y nódulos polimetálicos. Advirtió que la base militar británica en Malvinas es la más grande del Reino Unido fuera de su territorio, con entre 1.500 y 3.500 efectivos, y que desde allí se realizan ejercicios conjuntos con Estados Unidos.
La exembajadora alertó que el Atlántico Sur, que era una disputa bilateral, se convierte en un tablero de disputa internacional entre Estados Unidos y China. Y fue contundente sobre el riesgo de una base estadounidense en Tierra del Fuego: "Lo peor que nos puede pasar", dijo, ante un eventual conflicto global.
También criticó la alianza de Milei con Israel, al que definió como un aliado "del delirio" de Trump, y mencionó las cifras de muertos en Palestina desde octubre de 2023: más de 40.000, incluidos 15.000 niños.
Qué pasos debería dar Argentina
Castro enumeró una serie de medidas que, a su criterio, debería tomar el gobierno: denunciar el Acuerdo Mondino-Lammy, que "favorece al usurpador"; reactivar las sanciones contra empresas que operan ilegalmente en Malvinas; exigir a Israel el retiro de Navitas Petroleum; y reactivar el Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, creado por ley y desarticulado por la administración Milei.
También reclamó restricciones a nuevas inversiones británicas e israelíes, y cuestionó la participación de Milei en la Argentina Week en Gran Bretaña, donde se promoverían inversiones en litio, oro, cobre e hidrocarburos del territorio continental.
"Hay caminos para transitar ese diálogo", aseguró, y recordó su experiencia como embajadora trabajando con Gales, Escocia e Irlanda del Norte, donde encontró apoyos a la causa argentina. "Cuando empecé a hablar de nuestra intención de un diálogo constructivo, me dijeron: 'El diálogo está muy bien, pero las Malvinas son argentinas'", cerró.