Milei ya tiene su candidato en Brasil y en la Casa Rosada no descartan un viaje sorpresa
La Casa Rosada aguarda el balotaje brasileño sin funcionarios en Brasil, pero con un viaje a San Pablo que nadie descarta. Del otro lado, Kicillof manda delegados al búnker del PT y el kirchnerismo se ilusiona con un batacazo de Lula.
El presidente Javier Milei seguirá este domingo el balotaje brasileño desde la quinta de Olivos, sin ministros ni funcionarios desplazados a Brasil, pero en Balcarce 50 nadie descarta que un triunfo de Flávio Bolsonaro dispare un viaje inmediato a San Pablo para saludar al aliado.
“No va a ir nadie antes, pero somos optimistas y por ahí vamos a festejar”, confió un alto funcionario del Gobierno, en línea con la confianza presidencial en una elección que, como pocas, parte aguas en la política argentina.
Dos veredas frente al balotaje
Del lado oficialista, los libertarios y sus socios macristas —estos últimos, con mayor cuidado en las formas— apuestan a que Bolsonaro consolide el esquema de gobiernos de derecha alineados con Donald Trump. Del otro, el peronismo en todas sus vertientes, buena parte del radicalismo y la izquierda sueñan con una “resurrección” de Luiz Inácio Lula da Silva, que perdió la primera vuelta por dos puntos pero pelea hasta el final por otro período al frente del país más grande del continente.
Milei ya había tomado posición tras la primera ronda: “Espero que pronto podamos empezar a trabajar juntos para que la Argentina y Brasil sigan siendo grandes socios comerciales, culturales y políticos. Las oportunidades para nuestras naciones, trabajando juntos, son infinitas”, escribió entonces. Después de un bajo perfil durante buena parte de esa campaña, el Presidente salió a celebrar el triunfo de Bolsonaro y, sobre todo, la derrota parcial de uno de sus principales antagonistas.
En el Gobierno también reivindicaron haber respaldado al candidato liberal cuando las encuestas no lo favorecían y se atribuyeron parte de su remontada, como impulsores de la “ola azul” que hoy domina la región, con Uruguay, México y Brasil como excepciones.
Sin embajadores y con la diplomacia degradada
La relación bilateral atraviesa su peor momento: desde agosto no hay embajadores en funciones y el vínculo se degradó al nivel de encargados de Negocios. Por eso, si Lula diera vuelta el resultado, el vínculo entre ambos mandatarios podría incluso empeorar en los próximos meses.
Esta semana Milei volvió a la carga: llamó “zurdo ladrón” a Lula y deseó que “su último truco de campaña sucia no incluya robarse la elección”. La Cancillería brasileña, que conduce Mauro Vieira, respondió con dureza: “Esta manifestación antidemocrática es inaceptable, desequilibrada y no se condice con la postura que debe tener el jefe de Estado de un país amigo”. En el último debate, Lula había chicaneado a Bolsonaro al desafiarlo a “utilizar la motosierra”, mientras criticaba el plan económico libertario.
El macrismo juega sus fichas con otro estilo. El expresidente y titular del PRO, Mauricio Macri, firmó días atrás junto a otros exmandatarios de la región, todos del grupo Libertad y Democracia, una solicitada de apoyo al hijo de Jair Bolsonaro, a quien consideran garante de “un Brasil que avance por el camino de la libertad, la seguridad, el crecimiento económico y la generación de oportunidades para todos sus ciudadanos”.
El peronismo, con menos entusiasmo
Del otro lado, el kirchnerismo se sumará al búnker “abierto” del PT, aunque con menos presencia que en la primera vuelta. Los representantes de la CTA Autónoma Hugo “Cachorro” Godoy y Luis Cabezas estarán allí, junto a referentes de la CGT y legisladores del Parlasur. Se espera a los cristinistas Eduardo “Wado” de Pedro y Sol Magno, y al peronista Gabriel Fuks, entre otros, aunque muchos de los que viajaron el domingo 4 ya no prevén hacerlo a San Pablo ni a Brasilia.
Por otra vía llegarán la massista Sabrina Selva y el kirchnerista Matías Molle, invitados por la Fundación Universitaria del Río de la Plata, al igual que los legisladores libertarios Emilia Orozco y Damián Arabia —simpatizantes de Bolsonaro— y los radicales Pablo Juliano y Carolina Losada.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof, que había apoyado explícitamente a Lula antes de la primera vuelta, seguirá de cerca el resultado. “Una victoria de Lula no sería solamente una victoria para Brasil, sino una señal de que la extrema derecha no es invencible y de que el progresismo puede gobernar construyendo mayorías populares con un proyecto de futuro, en este contexto mundial tan complejo”, afirmó a LA NACION Cecilia Nicolini, asesora en asuntos internacionales del mandatario provincial, que representará al precandidato presidencial peronista en el búnker del PT en San Pablo.
Consultada sobre un eventual triunfo de Bolsonaro, Nicolini advirtió: “Tendría consecuencias políticas muy profundas para la Argentina y para toda América Latina. Se consolidaría la alianza que viene tejiendo Milei con Trump, desplazando el eje de la agenda geopolítica y diplomática de la región directamente subordinada a Washington”.