Miles de peregrinos desbordaron Chimpay en la fiesta de Ceferino Namuncurá
Chimpay se llenó de fieles para honrar al beato en una nueva edición de su fiesta. El obispo Laxague aprovechó la ocasión para dejar un mensaje dirigido a los sectores más vulnerables.
Chimpay volvió a ser este sábado el corazón de la fe patagónica: miles de peregrinos de Río Negro, provincias vecinas y Chile participaron de la 56° Peregrinación y Fiesta de Ceferino Namuncurá, en el marco de los 140 años del nacimiento del beato.
Desde temprano, el Parque Santuario fue el punto de encuentro de familias enteras, grupos de caminantes y personas que llegaron tras recorrer cientos de kilómetros. Promesas, agradecimientos y pedidos se mezclaron en una jornada que, para muchos, significa renovar un vínculo de fe que se transmite de generación en generación.
Misa central y mensaje del obispo
El momento más esperado fue la Misa Central, presidida por el obispo de Viedma, Esteban Laxague, ante una multitud. En su homilía, el prelado puso el foco en las dificultades que atraviesan muchas familias hoy: la falta de trabajo, los jubilados con ingresos insuficientes, los enfermos y quienes sufren violencia, adicciones o endeudamiento.
“Artesanos de humanización y paz” fue el lema de esta edición, una consigna que buscó recuperar la solidaridad, la esperanza y el compromiso con el prójimo. La jornada incluyó además propuestas para jóvenes, momentos de oración y encuentros comunitarios.
Historias de fe y devoción
Detrás de la multitud se esconden historias personales: hay quienes vuelven cada año para agradecer, otros que llegan por primera vez y muchos que cumplen promesas después de largas travesías. “Vienen a agradecer la compañía, la cercanía y la presencia de Ceferino”, explicó el párroco de Chimpay, padre Tono Sánchez, desde el altar central.
Ceferino Namuncurá nació en Chimpay el 26 de agosto de 1886 y fue beatificado en 2007, en una celebración multitudinaria que también tuvo lugar en su pueblo natal. A 140 años de su nacimiento, su figura sigue convocando a miles de personas y se consolidó como uno de los símbolos religiosos y culturales más importantes de la Patagonia.
La peregrinación volvió a demostrar que, más allá de las creencias individuales, hay una historia que continúa reuniendo a generaciones enteras: la de un joven del Valle Medio cuya figura trascendió las fronteras de su pueblo.