Misiones despide a la escritora que guardó los secretos de sus abuelos
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Misiones despide a la escritora que guardó los secretos de sus abuelos

Decenas de títulos, una vida entera escuchando a los abuelos y una obsesión: que las leyendas de Misiones no se pierdan. El último pedido que dejó la escritora antes de partir.

La cultura misionera perdió a una de sus voces más queridas. Norma Catalano, escritora, investigadora de las costumbres regionales y gerontóloga, falleció el martes 27 de octubre a los 83 años, y su partida deja un vacío difícil de llenar en el mundo de las letras y en la memoria colectiva de la provincia.

Autora de decenas de títulos, entre ellos "La noche de San Juan" y "Karaí Octubre, duende travieso y justiciero", Catalano dedicó buena parte de su vida a rescatar los mitos, las leyendas y las tradiciones de Misiones y de la región. Lo hizo desde la escritura, pero también desde una tarea menos visible: la de escuchar a los adultos mayores y convertir sus relatos en patrimonio.

Una vida entre la docencia y la escucha

Docente de formación y gerontóloga por vocación, Catalano construyó una trayectoria que cruzó la cultura con la salud. Su trabajo se orientó a investigar la población adulta y a desarrollar herramientas para preservar la reserva cognitiva de los mayores, ejercitándola a través del juego, la socialización y la lectura.

En ese camino, la escucha ocupó un lugar central. Para ella, recuperar la memoria colectiva de los ancianos era una forma de mantener viva la identidad de un pueblo. Esa convicción atravesó toda su obra escrita, que entrelaza su profesión con la preservación de las costumbres.

El legado de sus mayores

En 2019, cuando presentó su libro "Leyendas populares, el legado de mis mayores", Catalano explicó el sentido de ese trabajo: "Gran parte de mi vida profesional la dediqué a los adultos mayores, tengo muchos textos sobre su cuidado y contención para profesionales; pero esta vez quería aportar una obra dirigida a ellos, mi sueño es que se pueda leer en los clubes de abuelos, en las casas, en las escuelas".

La autora entendía que los relatos populares son mucho más que entretenimiento. "Se sabe que los mitos y leyendas al igual que la poesía son una poderosa herramienta para trabajar la memoria, algo que a los niños y a los ancianos les viene de maravilla", sostenía. Con esa publicación buscaba tender un puente entre generaciones y abrir la puerta a un saber nuevo y colectivo.

La caña con ruda, un saber que defendía

Su última conversación con este medio tuvo lugar el 1 de agosto pasado, cuando dio una charla en el Museo Cambas sobre la tradición de la caña con ruda. Aquella jornada celebró que el ritual siga vigente y que, incluso, parezca sumar cada vez más adeptos.

Catalano conocía a fondo las propiedades que la sabiduría popular le atribuye a la bebida. "Sirve para el dolor de garganta, para la gripe, calma la sensación de dolor en la garganta, se puede usar también de manera externa para frotar cuando duele el cuerpo, calma los calambres. Se puede embeber un trapo o un algodón y poner en el ombligo cuando hay dolor de panza para mejorar la digestión y ayuda a calentar el vientre de las mujeres para aliviar dolores, también echa los parásitos", enumeraba.

Y agregaba: "La realidad es que es un súper remedio y que está al alcance de todos, también ayuda a limpiar los ambientes. En estos tiempos de tanto estrés podemos poner un vasito de caña con la ruda para armonizar nuestra casa o nuestro lugar de trabajo. Se coloca en el lugar más alto, arriba de un mueble o de la heladera y saca toda esa mala energía y renueva".

Esa síntesis era el resultado de años de investigación con testimonios orales de adultos mayores y consultas a médicos. "Es un remedio popular, pero hay estudios científicos que han dado la razón a nuestros ancestros, a esa sabiduría y lo más importante que recalco es no pasarse con los tragos y claro, hay que ir al médico siempre que sea necesario", advertía.

El pedido que dejó a los jóvenes

En una de sus últimas comunicaciones con este diario, Catalano confió que seguía escribiendo y tomando apuntes, pero dejó un deseo: "Me encantaría que los jóvenes tomen la posta, que se interesen por nuestras costumbres, que este legado no se pierda".

Fuente de consulta indispensable para este medio, generosa con sus saberes y didáctica en sus explicaciones, Norma Catalano deja una huella imborrable en la cultura misionera. Sus amigos, estudiantes y quienes la conocieron la despiden con un mensaje que resume el cariño que supo cosechar: "El Señor te recibe en sus brazos. Descansa en paz mi querida Normita y que brille para ti la Luz que no tiene fin".

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