Misiones es la provincia que más logró bajar el riesgo de inseguridad alimentaria en doce años, pero la mejora no le alcanzó para salir del grupo que encabeza el ranking nacional. ¿Qué lugar ocupa hoy?
La probabilidad de inseguridad alimentaria severa en Misiones se redujo 1,8 puntos porcentuales entre 2010 y 2022, según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. Es la baja más marcada del país, pero la provincia sigue con uno de los registros más altos.
El informe se titula "La geografía del riesgo alimentario en la Argentina. Evolución del riesgo estimado entre 2010 y 2022, desigualdades territoriales y claves para la acción pública" y mide cuánto riesgo estimado hay en cada jurisdicción.
De 16,3% a 14,5% en doce años
En 2010 la probabilidad estimada para Misiones era del 16,3%. Para 2022 quedó en 14,5%. Esa variación representa una caída relativa del 11%, la más significativa entre las provincias analizadas.
El problema es que el punto de partida era alto. Con ese 14,5%, Misiones cerró el período en el sexto lugar del ranking nacional, compartido con Corrientes, que registró el mismo valor.
El podio del riesgo lo ocuparon Santiago del Estero (19,4%), Formosa (18,8%), Chaco (17%), Salta (15%) y Corrientes (14,5%). La provincia, entonces, mejoró pero no logró salir del grupo de las seis jurisdicciones con mayor probabilidad de inseguridad alimentaria severa.
El país fue para el otro lado
La tendencia nacional contradice lo que pasó en Misiones. El riesgo promedio pasó del 7,9% en 2010 al 9,5% en 2022: subió 1,5 puntos porcentuales.
En total, el indicador creció en 19 de las 23 provincias y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Solo bajó en cuatro distritos: Misiones, Chaco, Formosa y Salta.
La brecha entre el campo y la ciudad
El estudio también marca diferencias por tipo de territorio. En 2022 el riesgo promedio llegó al 22,4% en las zonas rurales dispersas, contra el 15,1% en las rurales agrupadas y el 8,8% en las urbanas.
La distancia entre el ámbito rural disperso y el urbano se achicó respecto de 2010, aunque las zonas rurales dispersas mantuvieron un riesgo promedio cercano a 2,5 veces el urbano.
Cómo se mide el riesgo
Para estimar la probabilidad de inseguridad alimentaria, la UCA cruzó variables de condiciones habitacionales, acceso a servicios y equipamiento, composición familiar, educación e inserción laboral de la jefatura del hogar. El modelo más reciente sumó conectividad, ocupación no registrada y cobertura de salud.
La UNESCO define la inseguridad alimentaria como la falta de acceso regular, seguro y permanente a alimentos en cantidad y calidad suficientes para que una persona pueda desarrollarse y llevar una vida activa. Ese acceso es parte del derecho humano a la salud y al bienestar propio y del núcleo familiar.