Misiones forma meteorólogos propios ante la escasez de profesionales: la carrera que nació para cubrir un vacío histórico
¿Sabías que en Misiones no hay meteorólogos recibidos? La provincia lanzó una tecnicatura para formarlos y la demanda superó las expectativas. Conocé los detalles de una carrera que promete cambiar la forma de prevenir y comunicar el clima.
La provincia de Misiones decidió tomar cartas en el asunto frente a un déficit que se hizo evidente con los últimos fenómenos climáticos: la falta de meteorólogos capacitados. Con ese objetivo, el Instituto Misionero de Estudios Superiores (IMES) puso en marcha una tecnicatura que ya tiene a sus primeros estudiantes avanzando en el segundo año de cursada, en un contexto donde la demanda de especialistas crece a la par de los eventos extremos.
La Tecnicatura Superior en Meteorología del IMES nació en 2022 como respuesta a una necesidad concreta: en Misiones no hay profesionales formados específicamente en esta disciplina, y a nivel nacional el recurso también es escaso. Leonardo Rivero, técnico en Meteorología Sinóptica y coordinador pedagógico de la carrera, fue claro al explicar el origen de la propuesta: “Esta propuesta surgió dada la escasez de profesionales en el ámbito de la meteorología a nivel nacional. En Misiones no hay profesionales de la meteorología y a nivel nacional también es un recurso escaso”.
Un plan de estudios pensado para cubrir un vacío real
La iniciativa no fue improvisada. Antes de definir el perfil, se evaluó la posibilidad de formar observadores meteorológicos, pero ese camino no alcanzaba. “Primero se hizo un curso de observador, que dura menos de un año y está más enfocado en trabajar con datos, pero no tenía una formación mayor sobre los fenómenos meteorológicos”, explicó Rivero.
Así fue como se decidió avanzar con una tecnicatura superior, tomando como referencia los planes de la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional de Villa Mercedes. “El modelo del plan de estudio se tomó de las tecnicaturas que están en la Universidad Nacional de La Plata y en la Universidad Nacional de Villa Mercedes, para tener una coherencia a nivel nacional sobre cómo se forman los meteorólogos”, detalló.
El objetivo es claro: formar técnicos capaces de entender cómo funciona la atmósfera, analizar variables meteorológicas y generar información útil para pronósticos y diagnósticos. “El especialista que se recibe va a tener mucho conocimiento de cómo se comporta la atmósfera, cómo los valores atmosféricos se comportan en toda la atmósfera y va a poder explicar el pronóstico, pero también trabajar y producir elementos para el diagnóstico”, sostuvo Rivero.
La primera cohorte: una gran convocatoria que exigió filtro
La primera cohorte arrancó en 2025 con cerca de 80 inscriptos, una cifra que refleja el interés por la propuesta. Sin embargo, la exigencia científica de la carrera hizo que muchos desistieran en el camino. “Muchos pensaban que estudiar meteorología era solamente hablar sobre el pronóstico del tiempo, pero no. Es una carrera que tiene muchas bases científicas. El primer año es muy de ciencias básicas, con mucha matemática y física, porque los fenómenos de la atmósfera se estudian a través de esas dos ciencias”, explicó el coordinador.
Hoy, entre 15 y 17 estudiantes continúan firmes y ya transitan el segundo año, incorporando materias como dinámica de la atmósfera, análisis matemático, física, agrometeorología, termodinámica de la atmósfera y climatología.
La formación no se limita a lo técnico. También incluye una dimensión comunicacional, algo que Rivero considera esencial en tiempos de redes sociales y desinformación. “Los profesionales que salgan de acá van a tener criterio al momento de comunicar. Eso es muy importante porque no necesariamente tiene que ser un meteorólogo el que dé el pronóstico, pero sí la persona que lo comunique tiene que tener ciertos criterios para no generar miedo”, afirmó.
El Niño, la ciclogénesis y el rol de los nuevos especialistas
El contexto climático actual pone en valor esta formación. En los últimos meses, el fenómeno de El Niño volvió a estar en el centro de la escena por su potencial para incrementar las precipitaciones en la región. Rivero explicó que se trata de una alteración vinculada al calentamiento del océano Pacífico que modifica los patrones atmosféricos habituales, y que su comportamiento se monitorea mediante índices científicos desde mediados del siglo XX.
El especialista también recordó que El Niño tiene su contracara, La Niña, asociada al enfriamiento del Pacífico y a una mayor probabilidad de sequías en la región. Y anticipó que los modelos actuales sugieren valores elevados de El Niño, con posibles similitudes con los eventos de 1983 y 1997, años de importantes precipitaciones e inundaciones en el sur de Brasil y la Mesopotamia argentina.
En cuanto al ciclón que se prevé para el sur de Brasil y Misiones, Rivero fue contundente al aclarar que el término no siempre implica un fenómeno extremo. “Un ciclón es una baja presión. Dentro de una baja presión se genera inestabilidad del aire, el aire empieza a ascender y ahí aparecen fenómenos como tormentas, vientos fuertes y formación de nubes”, explicó.
Estos sistemas, conocidos como ciclogénesis, son fenómenos de mesoescala que pueden abarcar amplias regiones. “Cuando se forma una baja presión genera toda una zona de inestabilidad. Puede afectar al sur de Brasil, Corrientes, Misiones, Entre Ríos y Buenos Aires”, detalló.
El objetivo final es que la información climática llegue a la sociedad de manera responsable. “El objetivo es que la información llegue correctamente, sin minimizar los riesgos, pero tampoco generando miedo innecesario”, concluyó Rivero.
Con esta apuesta, Misiones busca no solo cubrir un déficit histórico, sino también fortalecer áreas clave como los sistemas de alerta temprana, la investigación, la producción agropecuaria y la comunicación meteorológica, con profesionales formados en la provincia y para la provincia.