Misiones levantó la prohibición del glifosato en los yerbales: qué dice el decreto que firmó Passalacqua
¿Qué dice el decreto que firmó Passalacqua y qué cambia para los yerbales misioneros?
La provincia de Misiones dejó sin efecto la veda que pesaba sobre el glifosato y volvió a habilitar el herbicida en las actividades agrícolas, incluidos los yerbales. La medida fue aprobada por la Cámara de Representantes el 3 de septiembre y quedó formalizada con el Decreto N° 1757, que el gobernador Hugo Passalacqua firmó el 8 de septiembre.
El cambio tiene un peso específico en el sector yerbatero: según datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Misiones concentra cerca de nueve de cada diez hectáreas de yerba mate de todo el país. Cualquier modificación en las herramientas disponibles para los productores repercute, entonces, en toda la cadena.
La norma que ahora se reformó era la Ley VIII N° 103, sancionada en 2023, que promovía una transición hacia los bioinsumos y restringía el uso del glifosato y de productos asociados. La nueva legislación mantiene el impulso a los bioinsumos, pero elimina la prohibición concreta que impedía usar glifosato en territorio misionero.
Con ese cambio, el herbicida vuelve a quedar comprendido dentro del régimen general que regula los productos fitosanitarios. La provincia sigue regida por las normativas nacionales sobre estos productos, pero ya no cuenta con una veda propia.
El argumento oficial: costos, competitividad y comercio exterior
La derogación de los artículos 7 y 8 de la Ley VIII N° 103 se apoyó en una serie de objeciones al esquema anterior. El texto aprobado y promulgado sostiene que la prohibición total —prevista para entrar en vigencia en julio de 2025— había generado una fuerte preocupación en el sector agropecuario y forestal.
Entre los perjuicios que se enumeraron figuran el incremento de los costos de producción y la caída de rendimiento. Se remarcó la dificultad operativa y económica que implica para un pequeño o mediano productor limpiar predios de 8 a 10 hectáreas solo con herramientas manuales como la azada y el machete.
También se advirtió sobre la pérdida de competitividad frente a otras provincias y regiones productoras que no arrastran esa limitación, y sobre las trabas en el comercio internacional: se señalaron complicaciones para acceder a mercados externos clave en productos sensibles como el té y la yerba mate, sobre todo en países que rechazan tratamientos "fitosanitarios que carezcan de homologación y certificación oficiales".
El proyecto, además, cuestionó que el marco legal anterior fijaba una regla "bien genérica": establecía un plazo de dos años para la transición progresiva, pero no explicaba cómo se llevaría a cabo en la práctica. La iniciativa tomó como base los reclamos del sector productivo, entre ellos presentaciones de productores como Sergio Delapierre en agosto de 2023, que insistían en que una prohibición de esa magnitud no podía aplicarse sin el consenso de los actores involucrados por los daños que podía ocasionar.
Qué dicen desde la Legislatura y el INYM
El diputado del Bloque Movimiento por lo que Viene, Enio Lemes, precisó que "la modificación condiciona el reemplazo obligatorio del glifosato a la existencia de alternativas autorizadas por los organismos competentes". Según detalló, los productos fitosanitarios deberán contar con aprobación de autoridades nacionales y/o de los países de destino de las exportaciones misioneras.
En declaraciones para Canal 12 Misiones, Lemes indicó que el nuevo esquema permitirá al Poder Ejecutivo establecer plazos, condiciones y requisitos para una transición progresiva. Sostuvo que la medida mantiene vigente la Ley de Promoción de la Producción de Bioinsumos, aunque modifica el mecanismo previsto para sustituir de manera obligatoria el herbicida, y que los organismos responsables conservan sus funciones.
"Lo que buscamos es darle previsibilidad a la producción misionera, sin dejar de defender la utilización de productos orgánicos", sostuvo el legislador.
Desde el INYM, el integrante de su directorio Gerardo Vallejos aclaró que "de ninguna manera la planta es fumigada". En diálogo con Tiempo FM 97.5, explicó que el glifosato "hace un trabajo de eliminar estos yuyos y malezas que, a su vez, entran en un proceso de descomposición y se transforman en un abono natural que contribuye a mantener el humus superficial y, por supuesto, la capa superficial de nutrientes para el suelo". De todos modos, remarcó que "el manejo, en todos los casos, debe ser controlado".
El glifosato arrastra una discusión científica y regulatoria de larga data: en 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer lo catalogó como "probablemente carcinogénico" para los humanos.