Misiones no era provincia y ella se fue sola a Santa Fe a recibirse de escribana: murió a los 95 años

Se fue sola a Santa Fe cuando en Misiones no había universidad, se recibió de escribana en 1952 y durante siete décadas firmó escrituras para generaciones de la misma familia. La historia de Clotilde Pigerl, la pionera que Oberá despide a los 95 años.

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Misiones no era provincia y ella se fue sola a Santa Fe a recibirse de escribana: murió a los 95 años
Misiones no era provincia y ella se fue sola a Santa Fe a recibirse de escribana: murió a los 95 años

Clotilde Elisa Pigerl falleció este sábado a los 95 años. Fue la primera escribana de Oberá, pionera en la Justicia Federal y una de las mujeres que rompió un molde reservado a los hombres en una Misiones que todavía no era provincia.

La noticia la confirmó la familia. Sus restos serán velados en el domicilio de José Ingenieros 46, en Oberá, desde las 17.30 de este sábado hasta las 11 del domingo 18 de octubre.

Detrás de ese dato hay una vida que atravesó casi un siglo de historia misionera. Nació el 10 de diciembre de 1930 en Santa Inés, municipio de Garupá, hija de Otto y María, inmigrantes alemanes que se instalaron en la región cuando el territorio todavía se estaba formando.

Una decisión que cambió todo

Estudió sus primeros años en su pueblo y en el Colegio Alemán de Crespo, en Entre Ríos. Volvió a Misiones para terminar el secundario en el Colegio Santa María de Posadas. Cuando estaba por egresar, su padre le puso sobre la mesa dos opciones: magisterio o alguna otra profesión. Ella eligió la escribanía.

El problema era concreto: en la zona no había universidad donde cursar esa carrera. En 1949 se mudó a Santa Fe y empezó el camino que terminó el 18 de marzo de 1952, cuando obtuvo el título de escribana pública.

No fue sencillo. Años después recordaría lo que significaba para una joven viajar sola, andar por caminos de tierra y conseguir alojamiento en una ciudad que no conocía. Vivió primero en un colegio religioso y después en el pensionado católico San José, lugares que, según contó, le dieron la contención para seguir.

De Eldorado a Oberá

Con el título en mano volvió a Misiones y dio sus primeros pasos junto al escribano Miranda, en Eldorado. En agosto de 1957 se casó con el abogado Héctor Ramón Pereyra Granado y ese mismo año la creación de la Justicia provincial y la apertura de nuevos juzgados los llevaron a instalarse en Oberá.

Formaron una familia con siete hijos: Silvia, Graciela, Laura, Rafael, Roberto, Susana —fallecida— y César.

El 19 de junio de 1958 se matriculó en el Colegio Notarial de Misiones. El 11 de mayo de 1962 juró como titular del Registro Notarial Nº 27, con asiento en Oberá. Desde ese escritorio acompañó el crecimiento de la ciudad y la vida de sus vecinos: firmó escrituras para abuelos, padres e hijos de una misma familia, generación tras generación.

En una entrevista publicada por PRIMERA EDICIÓN en abril de 2025, Clotilde resumió su vocación en una frase: “Escribanía fue y es mi pasión”.

Siete décadas sin perder las ganas

Empezó cuando los protocolos se escribían a mano y las copias se hacían con papel carbónico. Después llegaron las máquinas eléctricas, las computadoras y las herramientas digitales. Atravesó todos esos cambios sin dejar de estudiar: a los 94 años seguía ejerciendo y participando de actividades de actualización profesional, tanto en Misiones como en Buenos Aires.

También se ocupó de que otros no tuvieran que irse para estudiar. En enero de 1956 presidió una comisión promotora de estudios universitarios en el Nordeste, parte del proceso que después amplió la oferta de educación superior en la región.

Su vocación se replicó en la familia: varios de sus hijos siguieron carreras jurídicas y algunos continuaron ligados al notariado.

Más que una escribana

Fue además maestra rural, participó de iniciativas educativas y mantuvo un vínculo cercano con las instituciones de su comunidad. El Consejo Federal del Notariado Argentino reconoció su trayectoria.

Uno de sus hijos, el diputado provincial Rafael Pereyra Pigerl, la despidió públicamente destacando su fortaleza, su espíritu pionero y el lugar que ocupó en la vida de los suyos.

Clotilde nació en una Misiones que era territorio nacional y murió en una provincia muy distinta. Vio abrirse universidades, consolidarse instituciones y crecer la presencia de mujeres en profesiones donde, cuando ella empezó, eran la excepción. En varios de esos cambios participó en primera persona.

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