Misiones reunió a 120 expertos por un negocio que el bosque ya genera pero nadie cobra
Un bosque en pie captura carbono, protege el suelo y regula el agua. Hasta ahora, nada de eso aparecía en un balance. En Puerto Iguazú, 120 expertos del sector financiero y forestal se juntaron para discutir cómo cobrarlo: la herramienta que quieren aplicar no es un crédito de carbono, sino algo bastante distinto.
El II Foro de Servicios Ecosistémicos FSC® América Latina se presentó el miércoles 9 de septiembre en el Hotel Village Cataratas de Puerto Iguazú y reunió a más de 120 líderes y especialistas con un objetivo que incomoda a la industria: convertir los beneficios ambientales del bosque en dinero contante y sonante.
Organizado por FSC Latinoamérica, FSC Argentina y FSC Brasil, con cobertura exclusiva de ArgentinaForestal.com, el encuentro se desarrolló en el corazón de la Selva Paranaense bajo la consigna «Del impacto medido al impacto financiado».
Un diagnóstico incómodo
El punto de partida que expuso el Forest Stewardship Council (FSC)® es tan simple como duro: un bosque en pie captura carbono, protege el suelo y regula el agua, pero casi nada de ese valor aparece en un balance contable ni recibe compensación económica.
Los servicios ecosistémicos abarcan el agua, la calidad del aire, la biodiversidad, el almacenamiento de carbono, el uso del suelo, la madera y productos no madereros, el paisaje escénico y recreativo, además de valores culturales.
Antes de la apertura institucional, los participantes visitaron la Reserva Natural Privada San Jorge de Arauco Argentina SA. Recorrieron senderos interpretativos de un sitio de alto valor de conservación que suma unas 16.500 hectáreas de Selva Paranaense certificadas en servicios ecosistémicos por el FSC. La empresa tiene 230 mil hectáreas en Misiones: más del 45% destinadas a conservación y bosques nativos sin aprovechamiento, y el 50% restante con plantaciones comerciales de pino, eucaliptos y otras especies.
En el trayecto se constató la protección de flora en peligro de extinción como el Palo rosa y el refugio del yaguareté, con programas de monitoreo de la especie.
Lo que dijeron las autoridades
Elson Fernandes, director de FSC Brasil, junto a Esteban Carabelli, director de FSC Argentina, y Fabian Farkas, líder de Marketing y Desarrollo de Producto de FSC Internacional, remarcaron que los servicios ecosistémicos no entienden de fronteras ni idiomas y que hace falta un diálogo integrador sobre el territorio.
La Dra. Subhra Bhattacharjee, directora general de FSC Internacional, advirtió por mensaje virtual que los bosques que no generan retornos financieros para sus administradores son vulnerables, y que es indispensable crear vías reales para pasar del impacto medido al financiamiento efectivo.
Alianzas para escalar
El primer panel, moderado por Regina Massai (FSC Chile), dejó claro que la medición técnica sola no alcanza si no moviliza recursos, atrae capital privado y articula alianzas para escalar soluciones basadas en la naturaleza.
Como evolución del foro realizado en Chile en 2025, la edición 2026 en Puerto Iguazú convocó a la Dra. Mariana Moncassim Vale (asesora científica del Gobierno de Brasil y académica de la UFRJ), María Pilar Melero Bravo (Gerente Sénior de Clima, Biodiversidad y Restauración de FSC Internacional), César Galarza (líder regional de Clima y Servicios Ecosistémicos en FSC Latinoamérica), David Gaynor (responsable de Servicios Ecosistémicos para África en FSC) y el economista alemán Fabian Farkas.
Melero Bravo subrayó que las declaraciones de servicios ecosistémicos del FSC son una herramienta cuantitativa transparente y que contar con métricas auditables permite conocer los números de cada operación para catalizar capitales, generar políticas públicas y movilizar financiamiento a favor de los propietarios forestales.
Qué es el Sistema de Impacto Verificado
César Galarza detalló el Procedimiento de Servicios Tácticos de Impacto Verificado (IV) del FSC. No se trata de un crédito de carbono o biodiversidad, sino de una certificación técnica sobre los impactos positivos del manejo forestal sostenible, para que empresas e inversores patrocinen proyectos de conservación o los usen en sus reportes de sostenibilidad sin riesgo de greenwashing.
El mecanismo tiene una triple garantía: se aplica solo en áreas con Certificación de Manejo Forestal FSC; un auditor externo de tercera parte cuantifica; y el FSC ejerce un control adicional sobre las declaraciones emitidas. Mide la salud del agua, suelo, biodiversidad, captura de CO2, paisaje escénico, calidad del aire y conservación del patrimonio cultural.
Tras la actualización de 2025 se incorporaron dos nuevos servicios: Calidad del Aire y Servicios Culturales, orientados a proteger saberes ancestrales y costumbres de comunidades indígenas y rurales. El sistema quedó alineado con los estándares de reporte de la Unión Europea y protocolos de Naciones Unidas.
La adopción del procedimiento también reduce riesgos operativos y reputacionales para las empresas, vinculados a empleos no regulados o vulneraciones de derechos comunitarios.
Galarza insistió en la necesidad de tender puentes de lenguaje común entre productores forestales, corporaciones y bancos. «Invertir en conservación no siempre implica plantar nuevos árboles, sino dirigir recursos financieros hacia proyectos forestales que ya operan con impactos positivos verificados y que requieren respaldo económico para mantenerse en el tiempo», remarcó.
La monetización de los servicios ecosistémicos marca un punto de inflexión para la industria forestoindustrial en Argentina, América Latina y los mercados globales. Con datos transparentes y verificados, la conservación puede transformarse en un activo rentable para los propietarios forestales y garantizar la viabilidad económica de las inversiones a largo plazo.