Misiones se prepara para lo que viene: un temporal por semana y una advertencia que pocos tienen en cuenta
Un meteorólogo de Posadas viene siguiendo lo que se viene sobre Misiones y tomó una decisión que muchos todavía no adoptaron. Lo que advirtió sobre las próximas semanas y el detalle que pocos tienen en cuenta.
Las tormentas que sacudieron Misiones en las últimas semanas no serían un mal recuerdo pasajero. Según el jefe de Meteorología y Prevención de Riesgos Naturales de Posadas, Favio Cabello, la provincia podría atravesar al menos un temporal por semana durante los próximos meses, con lluvias que llegarían a duplicar los valores habituales.
El escenario está atado a la consolidación de El Niño, que ya se manifiesta sobre la región. "Vamos a tener este tipo de temporales por lo menos uno por semana. Van a ser más los días inestables que los días estables", sostuvo el especialista en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones.
El Servicio Meteorológico Nacional respalda ese pronóstico: en su actualización de septiembre confirmó que las condiciones del ENOS corresponden a una fase cálida y que hay una probabilidad del 100% de continuidad de El Niño durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre, con intensidad entre fuerte y muy fuerte.
Para Misiones, eso no significaría un calor extremo. El cambio central, según Cabello, estará en la cantidad y frecuencia de las lluvias.
Qué se espera desde este fin de semana
El nuevo período de inestabilidad arranca este viernes. Durante la tarde el cielo se irá cubriendo y hacia las 18 o 19 podrían comenzar lluvias dispersas, con una intensificación más marcada cerca de la medianoche.
El sábado asoma como el día más complicado: lluvias que pueden ser intensas, actividad eléctrica y posibilidad de caída aislada de granizo, sobre todo durante la madrugada. "No podemos descartar alguna tormenta eléctrica, no podemos descartar alguna caída aislada de granizo", advirtió Cabello, que recomendó guardar los vehículos bajo techo.
El domingo traería una mejora, aunque con abundante nubosidad, y el lunes volverían las condiciones para lluvias y tormentas.
Pero lo que más preocupa al meteorólogo no es el episodio puntual, sino lo que viene después. A medida que aumente el calor y El Niño gane presencia, este tipo de secuencias podría repetirse con mayor regularidad hasta los primeros meses de 2027. "Es un período nada más que tenemos que pasar. Nos toca y hasta los primeros meses del año que viene vamos a estar así", afirmó.
El punto de partida ya es elocuente: agosto cerró en Posadas con 158,7 milímetros de lluvia, un 82% por encima del promedio histórico, según datos de la OPAD difundidos a comienzos de septiembre.
Primavera y verano con mucha más agua
Cabello anticipó que la primavera no se destacará por un calor excepcional, sino por el agua. "Va a ser más lluviosa que lo habitual y vamos a estar con temperaturas normales", explicó.
Aunque El Niño suele asociarse con temperaturas más altas, en regiones donde aumentan las precipitaciones y la nubosidad el efecto puede ser distinto: la menor exposición al sol limita los extremos térmicos. En el Litoral se proyectan temperaturas medias dentro de parámetros normales, algo significativo después de varios años con meses muy por encima de los promedios históricos.
El panorama sería diferente en otras zonas del país. Partes del centro y oeste argentino podrían transitar la temporada con temperaturas por debajo de lo habitual, mientras regiones tradicionalmente secas como San Juan y Mendoza enfrentarían más tormentas y granizo.
Para Misiones, el factor determinante será el agua. "Tanto la primavera como el verano van a ser dos estaciones más lluviosas que lo normal, en las que puede llover el doble de lo habitual", sentenció.
Los tornados vuelven a la conversación
El aumento de tormentas fuertes reabre un tema que en Misiones ya dejó una marca concreta. Hace apenas una semana, Cabello confirmó que el evento que provocó importantes daños en el norte provincial tuvo características de tornado, con categoría estimada 1 o 2, y advirtió que bajo El Niño podrían repetirse episodios similares.
Ahora volvió sobre ese riesgo: "En Posadas también podemos tener tornados", remarcó, y ubicó a Misiones, Corrientes, Paraguay, Formosa, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y el sur de Brasil dentro de una amplia región con condiciones para su formación.
Que muchos de esos fenómenos no lleguen a conocimiento público no significa que no ocurran. Suelen desarrollarse en zonas rurales o despobladas y pasar inadvertidos si no generan daños significativos ni quedan registrados.
El meteorólogo los vincula con el encuentro permanente entre masas de aire frío y cálido en esta región subtropical, la disponibilidad de humedad y la energía dentro de tormentas severas. "Hay tormentas, tenemos tormentas fuertes, y dentro de tormentas fuertes se producen tornados", explicó.
El antecedente local no es lejano: el 28 de enero de 2020 un tornado categoría 2 afectó un sector del barrio Luis Piedra Buena. Duró alrededor de treinta segundos y atravesó principalmente un área sin viviendas, lo que evitó consecuencias mayores. El registro permanece en los archivos de la OPAD.
Pensar antes dónde refugiarse
La reiteración de fenómenos severos llevó a Cabello a plantear una pregunta que hasta hace algunos años sonaba extraña en muchas familias misioneras: hablar en casa sobre qué hacer si un tornado o una tormenta extrema sorprende a sus integrantes. Él mismo mantuvo esa conversación en su hogar para definir de antemano dónde buscar protección. "Hay que pensarlo en casa: ¿adónde nos metemos?", planteó.
Entre las alternativas mencionó una habitación pequeña y protegida. Las recomendaciones oficiales del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo coinciden en priorizar un lugar cubierto, mantenerse lejos de las ventanas y, en edificios, ubicarse en sectores interiores de los pisos más bajos. Si hay sótano o subsuelo, esos espacios ofrecen mayor protección.
La preparación no evita el fenómeno, pero reduce la exposición y ayuda a saber cómo reaccionar en los primeros minutos. "Lo que estamos haciendo nosotros ahora, avisando que vamos a tener un período inestable, es prevención, porque la gente ya sabe que puede sufrirlo y está más atenta", explicó.
Para Cabello, la primera respuesta ante una emergencia muchas veces no llega desde una institución, sino desde quien está más cerca. "La mejor ayuda que una persona recibe en una situación de crisis puede ser en una inundación, un tornado o un terremoto. La mejor ayuda es la primera que se recibe", señaló.
Esa asistencia inicial suele venir de un familiar, un vecino o alguien que está en el lugar antes que Bomberos, Policía, ambulancias o equipos especializados. De ahí su insistencia en incorporar conocimientos básicos, desde RCP hasta acordar previamente cómo actuar. "La prevención comienza por casa, es de adentro hacia afuera", sintetizó.
Protección Civil ya había advertido la semana pasada que las tormentas de septiembre podían ser apenas una antesala de meses con mayor frecuencia e intensidad de eventos severos. Cabello coincide en que la provincia entra en su etapa más activa: El Niño fuerte o muy fuerte, más humedad y el avance de las temperaturas primaverales configuran un escenario donde cada tormenta deberá mirarse con atención.
No todas traerán granizo, ráfagas destructivas o tornados. Pero la frecuencia prevista obliga a dejar de pensar que son fenómenos extraordinarios que ocurren una o dos veces por temporada. La primavera y el verano podrían alternar semanas de lluvias y tormentas con breves períodos de estabilidad, y episodios severos capaces de aparecer de manera localizada. Por eso, además del pronóstico, Cabello propone una decisión simple: que cada familia sepa qué hacer antes de necesitar hacerlo.