Misiones ya no permitirá centros de fauna silvestre sin veterinarios y biólogos propios
Un veterinario y un biólogo por centro, auditorías y un registro provincial: la provincia acaba de fijar reglas sin precedentes para cada lugar que albergue animales silvestres. Lo que no se esperaban es el plazo que les dieron para ponerse al día.
El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables formalizó la Resolución N° 368, que establece las pautas definitivas para regular la instalación y el funcionamiento de todos los Centros de Manejo de Fauna Silvestre en la provincia. La medida busca garantizar que cada ejemplar albergado responda a un programa real de rehabilitación o a planes de cría para la conservación.
Misiones, en su condición de Capital Nacional de la Biodiversidad y albergue de más del 52% de las especies del país, dio un paso fundamental en la fiscalización de su ecosistema. La norma, conocida en la víspera, pone fin a la improvisación en el manejo de los animales autóctonos y exóticos.
Entre sus disposiciones centrales, se crea el Registro Único Provincial de Centros de Manejo de Fauna Silvestre, que funcionará bajo la órbita del Departamento de Fauna. A partir de ahora, cualquier persona física o jurídica que pretenda abrir o mantener un predio alcanzado por la resolución deberá someterse a un riguroso proceso de auditoría y presentar documentación que acredite el uso legítimo de la tierra, estudios de impacto ambiental y seguros de responsabilidad civil.
Exigencia profesional y control biomédico
Uno de los puntos más salientes es la responsabilidad técnica del personal. La normativa exige, de manera excluyente, que cada centro cuente en forma permanente con al menos un profesional en ciencias veterinarias y uno en ciencias biológicas. Ambos deberán acreditar matrícula vigente y certificar la ausencia de antecedentes penales vinculados a delitos ambientales.
En cuanto a infraestructura, los establecimientos estarán obligados a diseñar recintos específicos para la atención veterinaria, áreas de aislamiento, zonas de cuarentena y salas para necropsias.
“Las exigencias son elevadas porque el compromiso ambiental de la provincia así lo requiere”, explicaron fuentes de la autoridad de aplicación, y remarcaron que “cada predio deberá contar con sistemas de seguridad auditados para prevenir escapes accidentales y esquemas homologados para la eliminación de efluentes y residuos patológicos”.
El control sobre los ejemplares también se moderniza: los centros deberán confeccionar una ficha física y un libro de actas rubricado con la historia clínica, biológica, altas, bajas y transferencias de cada animal. Esos datos se volcarán luego en un sistema informático centralizado administrado por la provincia.
Además, las liberaciones de animales a su hábitat natural quedan reservadas de forma exclusiva al Ministerio de Ecología, previo cumplimiento de los protocolos sanitarios y etológicos.
Para los centros que ya operan en suelo misionero, la resolución fija un cronograma de adaptación perentorio: tendrán 90 días corridos para formalizar su inscripción en el nuevo registro y un plazo máximo de 24 meses para ejecutar las obras necesarias y adecuar sus recintos. Quienes incumplan la norma serán considerados infractores a la legislación ambiental y se exponen a cierres y clausuras preventivas.