Misterio en La Rioja: qué revelaron las cámaras apagadas y por qué los acusados eligieron callar
¿Qué pasó realmente con Ilda Goyochea? Las cámaras apagadas, el teléfono en manos equivocadas y el silencio de los acusados. Los detalles que nadie contó.
La muerte de Ilda Goyochea, de 32 años, mantiene en vilo a La Rioja. Mientras la Justicia intenta reconstruir qué pasó aquella madrugada de julio, los dos imputados que estaban con ella decidieron no declarar y la causa se llenó de interrogantes.
El caso dio un giro inesperado cuando las cámaras de seguridad de la casa dejaron de grabar minutos antes del hecho. Sofía Agüero y Gabriel Díaz, los acusados, permanecen bajo prisión domiciliaria tras negarse a hablar ante el juez.
¿Accidente o algo más?
La versión inicial hablaba de una caída sobre una copa rota que le habría provocado un corte en el cuello. Pero los informes médicos sembraron dudas: la herida era lineal y profunda, sin restos de vidrio ni bordes irregulares.
Esa descripción no coincidía con un accidente doméstico común. A partir de ahí, la investigación tomó otro rumbo y los investigadores empezaron a buscar respuestas en los detalles más mínimos.
Las contradicciones de los acusados
Antes de que se decretara el secreto de sumario, los testimonios de Agüero y Díaz ya mostraban fisuras. Según la querella, había diferencias sobre los minutos posteriores al episodio, la asistencia brindada y el manejo del teléfono celular de Ilda.
La exjueza Cecilia Córdoba, que estuvo al frente de la causa y luego renunció, había señalado que Díaz tuvo el teléfono de la víctima después del hecho. La familia denunció que se negó a entregarlo. Ese dato no es menor: desde ese dispositivo se controlaban las cámaras de seguridad de la casa.
Y aquí aparece otro dato escalofriante: las cámaras dejaron de funcionar a las 3.42 de esa madrugada, antes del supuesto accidente. Los investigadores intentan determinar por qué se interrumpió el registro y si tiene relación con lo que ocurrió después.
La herida que no cierra
También llamó la atención la atención médica que recibió Ilda. Llegó al hospital con la herida sin una cobertura adecuada, lo que generó cuestionamientos sobre las maniobras para detener la hemorragia.
Para el abogado de la familia, Fernando Brizuela, esto no fue un simple accidente. La querella, junto al Ministerio Público Fiscal, pide que la imputación avance hacia una figura penal más severa.
“El silencio de los acusados se suma a las contradicciones”, sostienen desde la querella, aunque reconocen que abstenerse de declarar es un derecho constitucional.
¿Qué viene ahora?
La causa sigue bajo reserva, pero el juez Daniel Barría, del Juzgado de Instrucción Nº1, ya decidió que Agüero y Díaz sigan en sus domicilios, con control policial y prohibición de contacto con testigos y querellantes.
La morigeración se justificó por el arraigo familiar, la colaboración con el proceso y la ausencia de antecedentes penales. Pero el próximo capítulo dependerá de las pericias: informes telefónicos, accidentológicos y la autopsia.
Esas pruebas podrían confirmar o descartar la hipótesis del accidente y definir la responsabilidad de los acusados.
“No marchamos contra nadie, marchamos por Ilda”
Mientras tanto, en las calles de La Rioja, la incertidumbre se transformó en movilización. Familiares, amigos y vecinos se concentraron en la Plaza 25 de Mayo para exigir justicia.
“No marchamos contra nadie, marchamos por Ilda”, fue la consigna que buscó alejar el reclamo de cualquier confrontación. Jimena, hermana de la víctima, convocó a través de las redes: “Por Ilda. Por su memoria. Por su familia. Por la verdad”.