Misterio en Ruca Choroy: la doble enfermedad que podría haber matado a Cristian
La muerte de Cristian Huichaqueo conmociona a la comunidad Aigo. Pero un dato no confirmado sobre una segunda enfermedad podría cambiar la historia. ¿Qué pasó realmente?
La comunidad mapuche Aigo está de luto. La muerte de Cristian Huichaqueo, de 26 años, por hantavirus dejó un profundo pesar en la zona de Ruca Choroy. Pero un dato no confirmado agrega intriga al caso: circulan versiones de que el joven también padecía una enfermedad hidática.
El Ministerio de Salud de Neuquén informó que Cristian ingresó el sábado 15 de agosto al Hospital de Aluminé con fiebre superior a 38 grados, dolores musculares, dificultad para respirar y molestias abdominales. Su estado empeoró rápidamente y fue trasladado de urgencia a la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital de Zapala, donde necesitó asistencia respiratoria mecánica.
¿Qué le pasó realmente?
Los médicos hicieron todo lo posible, pero Cristian sufrió un paro cardiorrespiratorio y falleció. Las muestras enviadas al Laboratorio Central confirmaron que tenía hantavirus. Sin embargo, en la comunidad circula otra versión: que el joven tenía un quiste hidatídico a punto de reventarse. Si se confirma, habría tenido dos enfermedades al mismo tiempo.
"Lo veíamos seguido en el centro", relataron vecinos. "Venía mucho al centro de salud, lo controlaban, lo bajaban al hospital, después lo llevaban a Zapala a hacer estudios, volvía".
El adiós de la comunidad
El Centro de Salud Intercultural Raguiñ Kien publicó un obituario en redes sociales: "Acompañamos a la familia Huichaqueo-Lefiman en este momento de profundo dolor, expresando nuestras más sinceras condolencias y nuestro acompañamiento. Descanse en paz". El lonco Ricardo Peña también hizo propias las condolencias.
Autoridades sanitarias y de la comunidad evalúan los protocolos para el velatorio y la inhumación, debido al riesgo de contagio. "Es un duro golpe para la comunidad", expresaron desde el territorio.
Una comunidad que sufre
La comunidad Aigo, a unos 20 kilómetros de Aluminé, es una de las más numerosas de Neuquén. Sus habitantes mantienen vivas sus costumbres: crían ovejas y chivos, cultivan huertas y tejen ponchos de lana. Ofrecen sus productos en una casa de artesanías y hacen recorridos turísticos por las Cascadas del Arroyo Carri Lil. Hoy, esa identidad se tiñe de luto por la pérdida de uno de los suyos.