Monseñor Martín en San Cayetano: “Somos los primeros que podemos cambiar”

Monseñor Martín sorprendió a los fieles con un mensaje que trasciende el pedido por pan y trabajo. ¿Qué dijo sobre el cambio que cada uno debe hacer?

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Monseñor Martín en San Cayetano: “Somos los primeros que podemos cambiar”
Monseñor Martín en San Cayetano: “Somos los primeros que podemos cambiar”

Miles de fieles colmaron este viernes la Parroquia San Cayetano de Paraná para honrar al patrono del pan y del trabajo. En la misa central, el arzobispo Raúl Martín lanzó un mensaje que sacudió los corazones: “Somos los primeros que podemos ofrecer, los primeros que podemos cambiar”.

La jornada comenzó con una procesión que partió desde el templo y recorrió las calles Los Constituyentes, Don Bosco, Suipacha y Gómez del Río. Familias enteras, vecinos y trabajadores se acercaron durante todo el día para agradecer, dejar sus intenciones y, sobre todo, pedir por una oportunidad laboral.

“No vinimos a buscar algo mágico”

En su homilía, monseñor Martín se refirió a la pregunta que los medios suelen repetir cada año: ¿qué decirles a los que no tienen trabajo? “Pan y trabajo, pan y trabajo”, repitió, reconociendo la necesidad concreta que atraviesa la vida cotidiana de tantas personas.

Pero el arzobispo fue contundente: “Esta tarde no vinimos a buscar algo mágico”. Aclaró que la fe no es un pedido automático, sino una certeza de que Dios actúa cada día. “Milagro es estar vivo, milagro es tener a alguien en quien confiar y alguien que nos ama”, sostuvo.

La fe que se convierte en acción

Martín recordó una carta de San Cayetano a una hija espiritual, donde el santo explicaba que de nada sirve pedir si no se colabora con aquello que se solicita. “Nuestra fe tiene que estar acompañada de una actitud de nuestra vida”, enfatizó.

El arzobispo vinculó este compromiso con el mandamiento del amor al prójimo y citó a la Madre Teresa: cuando le preguntaron cómo cambiar el mundo, respondió: “Por mí”. “Tenemos que comenzar cambiando cada uno de nosotros”, remarcó.

El llamado a “ser más humanos”

El lema de la festividad resonó con fuerza: “San Cayetano, ayúdanos a ser un poco más humanos”. Martín destacó que el santo, siendo un hombre acomodado, decidió gastar su vida ayudando a los más necesitados, convirtiéndose en el santo de la Providencia para Argentina.

El arzobispo también reflexionó sobre la dignidad que brinda el trabajo y la importancia de no permanecer indiferentes ante el dolor ajeno. Para ilustrarlo, evocó la parábola del buen samaritano: el que se bajó de su caballo y curó al herido, en lugar de seguir de largo.

La “cultura del encuentro”

Martín llamó a construir una cultura del encuentro desde los pequeños gestos cotidianos. “No viene porque venga un viento, viene porque cada uno aporte ese poquito que acerca corazones”, afirmó. El abrazo, dijo, es una forma concreta de acercar los corazones.

“Qué distinto sería el mundo si cada uno pudiera ofrecer un poquito más”, agregó, en un mensaje que combinó esperanza y responsabilidad personal.

“Solos no nos salvamos”

Hacia el cierre, el arzobispo invitó a los fieles a hacer una promesa en el corazón: cambiar de actitud para ser más plenos en la entrega. “Porque solos no nos salvamos. Necesitamos de los demás”, subrayó.

Y cerró con la frase que se volvió el eje de la celebración: “Cuando hay corazones que quieren hacer el bien, siempre podemos esperar que de arriba nos ayuden, pero somos los primeros que podemos ofrecer, los primeros que podemos cambiar”.

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