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La Bibliografía de José Hernández: creador de la obras “El Martín Fierro”

José Hernández (José Rafael Hernández) nació en Chacras de Perdriel, el 10 de noviembre de 1834 en Buenos Aires y falleció el 21 de octubre de 1886. Fue un poeta, político, periodista y militar argentino, conocido por ser el autor del Martín Fierro, una obra importante en la literatura gauchesca. En su honor, el 10 de noviembre se celebra en Argentina el Día de la Tradición.

Tras formarse como militar en defensa de la autonomía del Estado de Buenos Aires, entre 1852 y 1872 se dedicó al periodismo, oponiéndose al dominio de la ciudad de Buenos Aires en la organización del país. En un periodo político agitado, defendió la idea de que las provincias no debían estar subordinadas al gobierno de Buenos Aires.

A partir de 1857, vivió en Paraná y alternó su residencia entre esa ciudad, Corrientes, Rosario y Montevideo, antes de regresar a Buenos Aires.

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Participó en una rebelión federal dirigida por Ricardo López Jordán, la cual fue derrotada en 1871, resultando en el exilio de Hernández en Brasil. Aunque continuó asesorando al general revolucionario durante un tiempo, luego se distanció de él.

A su regreso a Argentina en 1872, continuó luchando a través del periodismo y publicó la primera parte de su obra maestra, El gaucho Martín Fierro. Fue a través de su poesía que logró amplio apoyo para sus propuestas y se convirtió en una valiosa contribución a la causa de los gauchos. Junto con la segunda parte de la obra, La vuelta de Martín Fierro (1879), forman un poema épico muy popular, considerado la obra más importante de la literatura argentina.

Más adelante, ocupó los cargos de diputado y senador en la provincia de Buenos Aires. Durante su tiempo como senador, defendió la federalización de Buenos Aires en un discurso memorable donde se enfrentó a Leandro N. Alem.

La infancia de José Hernández

José Hernández nació en la Chacra Pueyrredón, actualmente conocida como Villa Ballester Oeste, en el partido de General San Martín, provincia de Buenos Aires. Su tía Victoria Pueyrredón era la propietaria de esa zona. Sus padres fueron Rafael Hernández e Isabel de Pueyrredón, esta última era prima hermana de Juan Martín de Pueyrredón.

El bautizo de José Hernández se llevó a cabo el 27 de julio de 1835 en la actual Basílica de la Merced, también conocida como Catedral del Norte en aquel entonces.

Tenía dos hermanos, Rafael y Magdalena. Era primo segundo del pintor Prilidiano Pueyrredón y sobrino segundo de Juan Martín de Pueyrredón. Los Pueyrredón pertenecían a una familia con filiación unitaria, mientras que los Hernández se inclinaban hacia los federales. Una de las figuras familiares de José Hernández murió en la Batalla de Caseros, peleando bajo las órdenes de Juan Manuel de Rosas.

Debido a los constantes viajes de sus padres a sus estancias en el sur de la provincia de Buenos Aires, José Hernández quedaba al cuidado de su tía Victoria, a quien llamaba “Mamá Toto”. En el año 1840, debido a la amenaza de la Mazorca, el brazo armado del rosismo, los Pueyrredón tuvieron que buscar refugio en Montevideo. En ese momento, José fue dejado al cuidado de su abuelo paterno José Gregorio Hernández Plata, quien tenía una quinta en Barracas, cerca del Riachuelo.

José Hernández estudió en el Liceo Argentino de San Telmo desde 1841 hasta 1845. Durante esos años, recibió clases de lectura, escritura, doctrina cristiana, historia antigua, romana y de España, aritmética, dibujo y gramática castellana. En 1845, en reconocimiento a su capacidad y conducta ejemplar, el director del liceo, Pedro Sánchez, decidió agregarle clases de francés, geometría y geografía sin costo adicional.

En 1843, falleció la madre de José Hernández. Debido a un problema en el pecho que requería un cambio de clima según recomendación médica, en 1846 tuvo que abandonar sus estudios y trasladarse a las pampas de la provincia de Buenos Aires. Se fue junto a su padre, quien era mayordomo de las estancias del gobernador Rosas en la zona de Camarones y Laguna de los Padres.

Durante su estancia en las pampas, José Hernández tuvo la oportunidad de entrar en contacto directo con los gauchos. Aprendió a montar a caballo y a realizar todas las tareas propias de los gauchos. Esta experiencia fue fundamental para adquirir sus profundos conocimientos sobre la vida rural y su cariño por el paisano, sentimientos que se reflejarían en toda su obra.

Durante este período, José Hernández pudo presenciar de manera directa la realidad de la vida de los hombres de campo, lo que le permitió entender y captar el sistema de valores, lealtades y habilidades que definían a la sociedad rural.

Su vida familiar

En Paraná, contrajo matrimonio con Carolina González del Solar, con quien tuvo ocho hijos: Isabel Carolina Hernández González del Solar (nacida en Paraná el 16 de mayo de 1865); Manuel Alejandro (nacido en Paraná el 6 de noviembre de 1866); María Mercedes (nacida en Paraná el 24 de septiembre de 1867); Margarita Teresa (nacida en San Martín, Buenos Aires, el 28 de mayo de 1871); Juan José; María Sofía (nacida en Buenos Aires el 20 de junio de 1876); María Teresa (nacida en San Martín el 24 de octubre de 1877); y Carolina (nacida en Buenos Aires el 7 de abril de 1879).

En 1878, se sostenía económicamente con la compra-venta de campos en la calle Tacuarí 17 y un negocio llamado Librería del Plata.

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Sus obras literarias

El autor comenzó su carrera literaria con algunas composiciones poéticas cultas, sin éxito destacado. Sin embargo, fue en la poesía gauchesca donde encontró su inspiración. Entre sus obras destacadas se encuentra “Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza”, publicado en 1863, donde relata la vida y el asesinato de este famoso caudillo.

Posteriormente, la obra fue renombrada como “Vida del Chacho” en su segunda edición. En este libro, el autor critica a Sarmiento, con quien tiene diferencias de opinión. Durante la segunda sublevación de Peñaloza contra el gobierno nacional, Sarmiento fue nombrado director de guerra y recibió instrucciones de reducirlo a un hecho policial. El conflicto culminó con el asesinato de Peñaloza y su decapitación, donde Hernández responsabiliza a Sarmiento.

La “Instrucción del Estanciero” fue un gran proyecto de Hernández, publicado por Casavalle en 1881 mientras era senador provincial. Esta obra trata sobre las oportunidades económicas en el campo argentino y ofrece consejos para los propietarios de estancias. Según su hermano Rafael, Hernández fue elegido por el gobierno del doctor Rocha para estudiar las razas preferibles y los métodos pecuarios de Europa y Australia.

Se esperaba que Hernández diera la vuelta al mundo y presentara un informe al regreso, a cambio de un sueldo mensual de 17 mil pesos. Sin embargo, Hernández rechazó la oferta y argumentó que no era necesario gastar una gran cantidad de dinero en una comisión así, ya que las prácticas europeas no eran aplicables a Argentina debido a sus condiciones naturales e industriales.

En lugar de eso, Hernández decidió escribir la “Instrucción del estanciero” desde su hogar, ofreciendo todos los conocimientos necesarios para formar o administrar estancias. El libro fue editado por Casavalle y sigue siendo útil en la actualidad para los estancieros, a pesar de algunas diferencias tecnológicas.

Además de estas dos obras principales, Hernández también escribió el relato gauchesco “Los treinta y tres orientales” y varios escritos dispersos que fueron recopilados en “Prosas del autor del Martín Fierro” después de su fallecimiento en 1886.

El Martín Fierro

El Martín Fierro de José Hernández y el ser argentino - Libros - Cadena 3 Argentina

Hernández, proscrito por Sarmiento y escondido en el Gran Hotel Argentino en Buenos Aires, comenzó a escribir poemas de amor. Sin interrumpir su trabajo, escribió los siete cantos y medio de la primera edición de El Gaucho Martín Fierro en papel de estraza.

El 28 de noviembre de 1872, el diario La República inició la publicación por entregas del poema, que se completó poco después. En diciembre de ese año, el Martín Fierro apareció en formato de libro, editado por la imprenta La Pampa, precedido por una importante carta del autor a su amigo y editor José Zoilo Miguens.

La obra comenzó a venderse en las zonas rurales y fue leída en grupo en fogones o pulperías. Su éxito se debió a que retrataba fielmente las experiencias del gaucho y los paisanos se identificaban con las desgracias del protagonista.

En 1879, se publicó la continuación de la obra, llamada La vuelta de Martín Fierro, en una edición ilustrada por Carlos Clérice. Ambas partes conforman el Martín Fierro, un extenso poema nativo considerado una obra maestra en su género. Combina elementos líricos, descriptivos, satíricos y épicos, logrando una interpretación sociológica de una época y sociedad, y adquiriendo los caracteres de una epopeya.

El gran mérito de José Hernández fue retratar la vida de un gaucho en primera persona, utilizando sus propias palabras y absorbiendo su espíritu. En el gaucho, Hernández encontró la encarnación del coraje y la integridad inherentes a una vida independiente. Consideraba que esta figura era el verdadero representante del carácter argentino.

A través de la poesía, Hernández logró difundir sus propuestas y el Martín Fierro se convirtió en su más valiosa contribución a la causa de los gauchos.

Sus obras

  • “Vida del Chacho” (1863)
  • “El Gaucho Martín Fierro” (1872)
  • “Los treinta y tres orientales” (1878)
  • “La vuelta de Martín Fierro” (1879)
  • “Instrucción del Estanciero” (1881)

Su carrera como militar

Se unió a las milicias del Estado de Buenos Aires después de la Batalla de Caseros. Bajo el mando de Pedro Rosas y Belgrano y Faustino Velazco, intervino en 1853 en la represión del levantamiento del coronel Hilario Lagos contra el gobernador Valentín Alsina; fueron derrotados en San Gregorio el 22 de enero del año siguiente. Siendo ya teniente, participó en la victoria en la batalla de El Tala en noviembre de 1854.

Tuvo que dejar el ejército por razones políticas en 1858 y se mudó a la Provincia de Entre Ríos para dedicarse al periodismo.

Luego participó en las batallas de Cepeda y Pavón bajo las órdenes de Justo José de Urquiza. Después de esta última batalla, tuvo diferencias con Urquiza por sus supuestas defecciones, pero eso no le impidió escribir en 1868 una carta en la que lo elogiaba y expresaba su lealtad.

Aunque Hernández mostró su lealtad a Urquiza en tres ocasiones, es posible que su relación estuviera marcada por los recelos. Hernández se pronunció en contra del asesinato de Urquiza y expresó que no creía en la violencia como base para construir algo sólido y duradero. Sin embargo, meses después del asesinato, cambió su opinión y calificó a Urquiza como un gobernador tirano y traidor del gran partido federal.

Participó junto con su hermano Rafael en la batalla de Cañada de Gómez, donde también fueron derrotados por los mitristas. Fue un ataque sorpresivo de tropas del Estado de Buenos Aires contra las tropas de la Confederación Argentina.

En Entre Ríos, formó parte de la última rebelión gaucha que intentó defender la autonomía de la provincia y al Partido Federal contra el presidente Sarmiento. Esta rebelión fue liderada por Ricardo López Jordán y su primer acto fue el asesinato de Urquiza. Fueron derrotados en 1871 y López Jordán y Hernández se exiliaron en Santana do Livramento, Brasil. Permaneció allí hasta 1872, año en que emigró a Uruguay. Después fue amnistiado por Sarmiento y regresó a Argentina.

José Hernández - Wikiwand

La trayectoria sociopolítica de Hernández

Después de abandonar el ejército por un duelo con otro oficial, se unió al Club Socialista Argentino entre 1859 y 1860. Luego, ingresó a la Logia Masónica del Litoral y se convirtió en su secretario al año siguiente, aportando una retórica llamativa que ignoraba el progreso y menospreciaba lo telúrico. Antes de su muerte, fue nombrado miembro libre de la Orden después de 25 años de militancia.

Durante la presidencia de Santiago Derqui, ocupó cargos políticos menores y su primera actuación política destacada fue como ministro general de gobierno en la campaña del gobernador correntino Evaristo López, desde la destitución del gobernador hasta la derrota definitiva de su defensor, el general Nicanor Cáceres.

En 1878, al regresar a Argentina después del exilio, fundó junto a Rafael Casagemas la Librería del Plata, que posteriormente adquirió por completo. También se unió a la logia masónica Obediencia de la Ley N° 13, en la cual participó hasta su muerte. Ese mismo año fue diputado provincial y luego senador.

Participó en el proyecto de expropiación de terrenos para fundar el pueblo de Necochea con fondos de Rentas Generales, y colaboró con Dardo Rocha en el proyecto de construcción de la ciudad de La Plata. Hernández ideó el nombre de la ciudad, derivándolo de uno de sus apellidos paternos y combinándolo con la idea de argentinidad. En el día oficial de la fundación de la ciudad, Hernández fue el encargado de hacer el asado para celebrar.

En 1880, junto a Hipólito Yrigoyen, fundó el Club de la Juventud Porteña en apoyo a la candidatura de Julio Argentino Roca, quien ganó las elecciones con amplia mayoría. Ese mismo año, defendió el proyecto de federalización de Buenos Aires como capital del país en el senado provincial, en un histórico debate contra Leandro N. Alem, quien prefería trasladar la capital a otra ciudad.

Sus ideas políticas parecen haber cambiado desde su rebelión anterior, ya que en ese momento apoyaba abiertamente la inmigración europea, la expansión de la red ferroviaria y la consolidación y unificación del Estado, alineándose con las ideas similares de los unitarios y los gobiernos posteriores a Rosas. Algunos autores interpretan este cambio como un indicio de un cambio psicológico en Hernández, o posiblemente creyó que era el momento de aburguesarse.

En 1881, fue reelegido como senador provincial y nuevamente reelecto en 1885. Ejercía como senador en el momento de su fallecimiento en 1886.

La carrera de periodista de José Hernández

La Reforma Pacífica de José Hernández

En 1856, comenzó su carrera periodística poco después del último intento de Hilario Lagos de unir a Buenos Aires a la Confederación. Se unió al Partido Federal Reformista, liderado por Nicolás Calvo, que apoyaba la incorporación de Buenos Aires a la Confederación. Los miembros del partido eran conocidos como “chupandinos” debido a su supuesta afición a la bebida. Por otro lado, a los opositores se les llamaba “pandilleros” porque se decía que siempre andaban en grupos.

Hernández se unió al equipo del periódico de dicho partido, La Reforma Pacífica, que era editado por Juan José Soto. Años más tarde, el hijo de Soto, Héctor Soto, se convertiría en coeditor de un periódico junto a Hernández en Uruguay. El diario se publicó por primera vez el 1 de diciembre de 1856, con un tamaño de 84 centímetros por 53 de ancho.

Contaba con tres columnas amplias y ocho páginas, y circulaba diariamente excepto los días después de los feriados. El costo de la suscripción mensual era de 30 pesos. La redacción se encontraba inicialmente en Defensa 73, pero posteriormente se trasladó a Representantes 71, al mismo tiempo que se modificaba su formato y se reducía el número de páginas.

Existen diferentes referencias sobre el trabajo de Hernández en el periódico. Algunas afirman que fue colaborador, mientras que otras lo sitúan como corresponsal en Paraná. En 1858, tuvo que trasladarse a Paraná después de un duelo con un líder opositor, lo que también lo obligó a abandonar el ejército porteño. En Paraná, trabajó como empleado de comercio y en la Administración Nacional.

Después de la batalla de Cepeda, se desempeñó como taquígrafo del Congreso Nacional en esa ciudad de Entre Ríos. No es posible verificar sus supuestas colaboraciones en La Reforma Pacífica durante esa época, ya que no estaban firmadas. Recién en 1860 se puede determinar que un artículo firmado bajo el seudónimo de “Vincha” es de su autoría. Las colaboraciones como Vincha se publicaron entre el 13 de febrero de 1860 y el 12 de enero de 1861. El 18 de febrero de ese mismo año, se publicó una columna que decía lo siguiente:

“Vincha. Este es el seudónimo de nuestro corresponsal más activo, trabajador e ilustrado de las provincias. Ya hemos publicado anteriormente correspondencias del señor Vincha, que lo han presentado favorablemente; a partir de ahora, solo será necesario ver su nombre al final de un escrito para que los lectores se detengan gustosos a revisar las páginas escritas por él. Estamos seguros de que ninguno de nuestros colegas podrá presentar un resumen tan preciso y esclarecedor de la sesión del 6 como el que publicamos a continuación, gracias a la incansable laboriosidad de Vincha.”

En 1861, fue nombrado secretario del general Juan Esteban Pedernera, quien era vicepresidente de la Confederación durante la presidencia de Santiago Derqui.

En el diario “El Nacional Argentino”

Durante su estancia en Paraná, Hernández publicaba regularmente en el diario El Nacional Argentino. Este periódico fue lanzado el 3 de diciembre de 1852 en Paraná y circulaba los jueves y domingos en un formato de 48×31 cm a cuatro columnas.

Posteriormente, el 5 de marzo de 1855, aumentó su tamaño a 57×40 cm y comenzó a circular también los martes y sábados. Finalmente, se convirtió en un diario en 1858 y tenía como administrador a Jorge Alzugaray, siendo impreso en la Imprenta del Estado.El 22 de septiembre de ese año, Hernández empezó a publicar bajo el seudónimo “Vincha”, con un editorial titulado “Comunicado.

La Convención Nacional no es juez de las elecciones”, para refutar lo expuesto por el Correo Argentino. El segundo editorial salió el día 30 y llevaba por título “Desenlace Complicado”. El uso del seudónimo se justificaba por su posición como secretario del vicepresidente de la Confederación y como taquígrafo.

En total, publicó dieciocho artículos, destacándose uno que hablaba sobre la incorporación política de Buenos Aires a través de los Pactos del 11 de noviembre y 6 de junio. Además, había una esperanza de una nueva era de paz, progreso, actividad mercantil y desarrollo moral y material para la República. Para lograr esta visión, consideraba esencial y necesario la estabilidad de las instituciones y el respeto a la autoridad ejecutiva.

Aunque era partidario de Urquiza y militante federal, apoyaba la postura integracionista de Derqui con la esperanza de un futuro de paz y progreso, como afirmaba en todas sus colaboraciones a partir de esa fecha.

Su última aparición en este medio fue el 15 de octubre de 1860, cuando cambió su firma por “J.H.”. El 25 de octubre de ese año, fue la última edición del diario.

Su colaboración en el diario El Litoral

Según una investigación de Fermín Chávez, Hernández colaboró en el diario El Litoral de Paraná, propiedad de Evaristo Carriego (padre). Esta afirmación es respaldada por Noé Jitrik en su biografía del escritor, quien menciona la prédica federal del El Litoral, que coincidía con la de El Argentino. Hernández fue invitado a trabajar en este periódico por el doctor Carriego, quien era su amigo.

En una revisión de los archivos del diario El Litoral realizada por la investigadora María Celina Ortale, se encontraron varias columnas escritas por Hernández. Además, también se descubrió la colaboración de su hermano Rafael, quien editaba una columna llamada “Laberinto” y que incluía crónicas sociales, algunos versos y bromas políticas.

Las colaboraciones de Hernández en este medio son del año 1862, ya que al año siguiente fundaría El Argentino. Su primera aparición fue el 18 de febrero de ese año, con una carta al director defendiendo un artículo titulado “Presente mazorquero”, publicado en La Patria. En este artículo se le atribuye la publicación de dos tarjetas de carnaval en tono de burla.

Estas publicaciones le valieron acusaciones de villano, mazorquero y cobarde en el periódico La Patria, donde también se afirmaba que eran un regalo para algunas señoritas de la ciudad. Hernández se defendió reclamando que ningún editor se hizo responsable de la denuncia. En otra carta publicada el 5 de abril, reclamó que el tal “Aramis”, quien lo acusó en el periódico contrario, se diera a conocer.

Una semana después de esta aparición, se creó la sección “Laberinto” en la que participó Rafael, el hermano de Hernández. Esta sección incluía comentarios sociales, festivos y políticos. El 17 de abril, Rafael acusó al “loco Sarmiento” de diezmar San Juan, coincidiendo con la postura de su hermano y de Carriego.

Desde mediados de julio hasta mediados de agosto, Hernández publicó anuncios presentándose como síndico en quiebras, demostrando que fue apoderado y representante en estos casos.

El 14 de agosto de 1862, Hernández firmó dos artículos con sus iniciales J.H que aparecieron bajo la columna del director, una posición privilegiada en el diario. Uno de los artículos se titulaba “Muy notable” y trataba sobre un robo en un vapor paraguayo. El segundo artículo, titulado “Revista de periódicos”, incluía comentarios sobre las noticias que llegaban en el vapor “Dolorcitas” y que abordaban temas como los proyectos de federalización de Buenos Aires, la represión de la revolución en Catamarca por Gelly y Obes y Rivas, y la situación en Mendoza.

En otras columnas posteriores, Hernández mencionó la situación en Corrientes, donde reinaba el desorden social y político. También habló sobre la federalización de la Ciudad de Buenos Aires, la extensión del código de comercio y los nombramientos de nuevos generales en el ejército. Además, realizó críticas a políticos y candidatos de diferentes provincias, así como al Congreso de la Nación, burlándose de su falta de actividad absoluta.

Fundó El Argentino

Hernández fundó El Argentino en 1863 después de casarse con Carolina González del Solar en la catedral de Paraná. En noviembre de ese año, cubrió el asesinato del general Ángel Vicente Peñaloza, cuya cabeza fue expuesta en la plaza de Olta, La Rioja.

La tragedia impactó a Hernández, quien lo reflejó en los editoriales de su periódico. Durante el mes del ajusticiamiento del caudillo riojano, escribió varias editoriales que más tarde serían recopiladas bajo el título de Vida del Chacho, o Rasgos biográficos del general D. Angel V. Peñaloza.

A pesar de no conocer los detalles exactos de la muerte del caudillo, acusó a los unitarios, especialmente a Sarmiento, de ser responsables y advirtió al general Urquiza que podría correr la misma suerte a manos de ellos.

A finales de 1863, El Argentino dejó de publicarse y Hernández se dedicó a actividades comerciales en Entre Ríos.

Su paso por el Diario “El Eco de Corrientes”

Después de que empezó la Guerra del Paraguay, se mudó a Corrientes, donde su cuñado, Melitón González del Solar, practicaba medicina. Fue nombrado Fiscal Interino del Estado en lugar del doctor Tomás J. Luque, quien había renunciado.

Comenzó a escribir en el diario El Eco de Corrientes, aunque no está claro si fue en 1867 o el 24 de agosto de 1866, según los registros de la Biblioteca Nacional, donde Hernández aparece como uno de los colaboradores, pero no como el primero ni el único, ni tampoco como el fundador. El 18 de febrero de 1868, Hernández calificó a Francia y los López del Paraguay como “tiranos”.

“Durante cincuenta años, ese país ha sido un obstáculo para la civilización y el progreso”.

Recordó a las víctimas correntinas que todavía “sufren en las celdas del déspota” (Francisco Solano López). En las páginas de dicho diario, que se publicaba cada dos meses, tuvo que rebatir las columnas que el diario opositor La Esperanza le dedicaba debido a su condición de funcionario público. Hernández firmaba con su nombre completo o con sus iniciales J. H., como hizo el 1 de marzo de 1868 en un editorial crítico hacia Sarmiento, o en otro del 31 de marzo, en el que criticaba a sus adversarios políticos.

Su última edición fue el 26 de mayo de 1868: “al día siguiente, el gobernador Evaristo López fue derrocado y sus ministros perseguidos”. Hernández tuvo que renunciar a su cargo y también a su puesto como maestro de gramática en el colegio San Agustín. Se trasladó a Rosario, donde Ovidio Lagos le ofreció colaborar con el diario La Capital.

Diario La Capital de Rosario

La Capital de Rosario es uno de los diarios más antiguos de Argentina, fundado en 1867. Su objetivo fue respaldar el proyecto de Manuel Quintana de establecer la capital de la República en esa ciudad y promover la candidatura de Mariano Cabal para gobernador de Santa Fe. Su fundador, Ovidio Lagos, había escrito para La Reforma Pacífica y era partidario del federalismo, al igual que Hernández.

Los artículos de Hernández se publicaban con las iniciales J. H., comenzando el 20 de junio con el título “Los sucesos de Corrientes y la prensa anarquista”, donde analizó la violación de la legalidad provincial por parte de la revuelta mitrista que derrocó a Evaristo López.

En ediciones posteriores, Hernández defendió la idea de que la capital nacional se ubicara fuera de la ciudad de Buenos Aires, proponiendo a Rosario como una opción conveniente. Según él, el poder de Buenos Aires siempre sería una amenaza mientras estuviera dominado por un grupo exclusivo y anárquico.

Establecer el Gobierno Nacional en un lugar fuera de su influencia y observado de cerca limitaría su poder y resolvería las cuestiones políticas y administrativas que dividían a la nación. Consideraba que tener la capital en Buenos Aires solo beneficiaba a ese pueblo y arruinaba al resto de la nación.

Las colaboraciones de Hernández fueron diarias hasta su traslado a Buenos Aires el 21 de julio. El 23 de julio de 1868, Ovidio Lagos le dedicó un editorial de despedida en La Capital, deseándole un viaje feliz y una estancia tranquila en la gran ciudad. Destacó su apoyo a la libertad y a las buenas ideas, así como su conocimiento excepcional de los hombres y los temas políticos de la época.

A pesar de su breve estancia en Rosario, Hernández dejó notables artículos en La Capital, transmitiendo la verdad sobre nuestra situación política al pueblo.

En el diario El Río de la Plata

Una vez establecido en Buenos Aires, Juan Recalde instaló la administración y redacción del diario El Río de la Plata en la calle Victoria 202. El periódico buscaba la autonomía municipal, la abolición de los contingentes de fronteras y la elección popular de jueces de paz, comandantes militares y consejeros escolares. El diario era editado en formato sábana y Recalde se desempeñaba como editor y regente.

Durante esta época, el periodismo en Argentina experimentó un período próspero en el que surgieron los diarios La Nación y La Prensa.

El tono de El Río de la Plata era equilibrado y evitaba los ataques personales, algo habitual en la prensa de aquel entonces. En lugar de criticar los problemas diarios, este periódico se enfocaba en abordar los temas fundamentales y sin resolver del nacionalismo. A través de sus páginas, Hernández brindó su apoyo al general Ricardo López Jordán en 1869, quien respaldaba a Evaristo López y había renunciado a sus aspiraciones para recuperar la gobernación.

El periódico fue clausurado el 22 de abril de 1870 por Hernández después del asesinato de Urquiza, coincidiendo con la orden de clausura dada por el presidente Sarmiento. El 9 de marzo de 1870, en respuesta a la muerte de Francisco Solano López, Hernández llamó al difunto “aborto de la naturaleza” y sugirió ir al templo a dar gracias al Dios inmortal de la justicia.

Posteriormente, se trasladó a Entre Ríos, donde se unió a las fuerzas rebeldes de Ricardo López Jordán en noviembre-diciembre de 1870. Tras la derrota en la batalla de Ñaembé el 26 de enero de 1871, Hernández permaneció junto a López Jordán en Santana do Livramento desde abril de 1871 hasta principios de 1872.

Colaboró con el diario “La Patria”

Se trasladó a Montevideo, Uruguay, donde se cree que colaboró con La Patria. Más tarde, gracias a una amnistía promovida por Sarmiento, volvió a Buenos Aires para escribir su famoso libro Martín Fierro. Tuvo contactos con el general López Jordán en Santana do Livramento.

Regresó a Uruguay en 1873, cuando estalló la segunda rebelión jordanista, debido a su conexión con el líder rebelde. Mientras el gobierno nacional buscaba capturarlo, Hernández acompañó al caudillo en su invasión a Entre Ríos.

De vuelta en Montevideo, Hernández retomó su trabajo periodístico en el diario a partir del 1 de noviembre de ese año. En ese momento, el diario era dirigido por Héctor Soto, hijo de Juan José, quien fue editor de “La Reforma Pacífica”.

El 10 de marzo de 1874, publicó un manifiesto en nombre de López Jordán, pero era claramente de su autoría. En él, explicaba las razones de la revolución del año anterior y su derrota en la Batalla de Don Gonzalo. Entre abril y mayo, respondió a Benjamín Vicuña Mackenna a través de nueve artículos en el medio, firmados con el seudónimo “El Patagón”.

En agosto de 1874, codirigió el diario con su amigo Soto. Volvió brevemente a Buenos Aires y, al regresar a Montevideo, asumió la dirección del diario en ausencia de Soto, como anunció en sus páginas. El diario La Política de Buenos Aires, propiedad de Evaristo Carriego, reproducía todos los artículos de Hernández publicados en el diario uruguayo.

Ese año, Hernández redactó a pedido de López Jordán una solicitud de ayuda armamentística que debía presentarse a las autoridades del Imperio del Brasil, pero que nunca se llevó a cabo. Meses después, se separó definitivamente del caudillo debido a diferencias estratégicas.

El 1 de enero de 1875, La Patria dejó de circular. Hernández regresó a Buenos Aires, amparado por la política conciliadora del presidente Nicolás Avellaneda, quien asumió la presidencia de la Nación el 12 de octubre del año anterior.

En otros medios

Según referencias, se dice que colaboró en otros medios, como la supuesta fundación del diario El Plata después de la revolución de 1873, aunque no hay pruebas de su existencia.

En el diario La Tribuna se publicó una crítica sobre la segunda edición de su libro “Vida del Chacho”, el cual recopilaba sus notas del periódico “El Argentino” de Paraná durante 1863. La obra de Hernández fue calificada como notablemente reaccionaria. Otro comentario lo tildó de jordanista y partidario de Avellaneda. En respuesta, Hernández replicó ambos ataques en la columna de La Libertad, diario propiedad de Manuel Bilbao, con un artículo titulado “Señor Sarmiento»: ¿Por qué mataron?”. En el artículo, Hernández defendió su postura y retribuyó los ataques recibidos.

Al día siguiente, La Tribuna lo acusó de haberse vengado con “crueldad refinada” de Sarmiento, Mitre y Urquiza. Hernández rechazó esta acusación en la edición del 26 de septiembre de 1875.

El 28 de septiembre, La Tribuna dio por finalizada la discusión afirmando que Hernández profesa principios incompatibles con los de la Redacción del periódico.

En 1876, Hernández colaboró en El Bicho Colorado, una publicación humorística dirigida por él mismo. También colaboró en Martín Fierro, donde se le atribuyen composiciones en prosa y verso bajo el nombre de “El payador Pepe José”. Estas colaboraciones datan de tres años antes de la aparición en el mercado de “La Vuelta de Martín Fierro”, lo cual sugiere que Hernández habría sido uno de los “Tres gauchos baqueanos” en el periódico.

Su fallecimiento

El escritor y político José Hernández murió el 21 de octubre de 1886 en su residencia de Belgrano, ubicada en la calle Santa Fe (hoy avenida Cabildo) 468​, debido a una complicación cardíaca. Antes de morir, pronunció las palabras “Buenos Aires… Buenos Aires…”. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta en la capital argentina.

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