“El vampiro de Monteros”: los atroces crímenes del asesino serial más grande de la historia argentina

La provincia de Tucumán cuenta con uno de los capítulos más oscuros de la historia policial argentina. Es precisamente el de Florencio Roque Fernández, conocido como “El Vampiro de la Ventana”. Nacido en 1935 en un ambiente de pobreza extrema en la periferia de Monteros, Florencio Fernández tuvo una infancia difícil: un médico le diagnosticó ezquizofrenia, y como su familia no pudo acompañarlo […]

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La provincia de Tucumán cuenta con uno de los capítulos más oscuros de la historia policial argentina. Es precisamente el de Florencio Roque Fernández, conocido como “El Vampiro de la Ventana”. Nacido en 1935 en un ambiente de pobreza extrema en la periferia de Monteros, Florencio Fernández tuvo una infancia difícil: un médico le diagnosticó ezquizofrenia, y como su familia no pudo acompañarlo en el tratamiento debió mendigar y revolver residuos para alimentarse. En ese entonces ya era llamado “el loco del pueblo”. Con apenas 17 años, no sólo se convirtió en un ser solitario, sino que comenzó a sufrir alucinaciones, donde incluso llegó a creer que era un vampiro. Un día de marzo de 1953, antes de cumplir 20 años, Fernández, completamente inmerso en su delirio, comenzó a vigilar de cerca a una mujer. Aprovechando que las ventanas quedaban abiertas durante las noches calurosas de verano entró al dormitorio, la golpeó con un garrote y, una vez que estaba inconsciente, la mordió en el cuello. Así, sació su necesidad de sangre y escapó. La dueña de casa murió desangrada. Esa costumbre campera de dejar puertas y ventanas abiertas provocó, un mes después, una segunda víctima. Algo que sorprendió a la policía fue encontrar en la escena del crimen un martillo y un palo de escoba partido, pese a que la mujer había muerto por la partición de su tráquea a mordiscos. Entre 1953 y 1960, al menos quince mujeres, de todas las edades y condiciones sociales, fueron degolladas a mordiscones por “El vampiro de la ventana”. Resultado de imagen para Florencio Roque Fernández monteros   De la noche a la mañana, un pueblo tranquilo y seguro como Monteros se convirtió en un infierno y la leyenda de “El vampiro” fue propagada por la prensa en la provincia y enseguida en toda la Argentina. La caída A finales de 1959 la policía tucumana empezó a notar que las casas de las víctimas estaban a una distancia similar a una cueva ubicada en las afueras de Monteros, lugar en el que vivía Fernández y del que salía solo por las noches a causa de su fotofobia. El 14 de febrero de 1960, tres meses después de su último homicidio, Florencio Roque Fernández, entonces de 25 años, intentó su décimo sexto golpe, pero se descubrió envuelto por un operativo de pinzas policial. Mientras pretendía volver a su cueva, un detective lo divisó, lo siguió sigilosamente y, al advertir el lugar de escondite, avisó a sus compañeros.


Fue declarado inimputable
 y llevado de inmediato a un hospital psiquiátrico de San Miguel de Tucumán. Murió de causas naturales ocho años después, según se estima, porque tampoco hay registros de su defunción.

Sus delirios quizás fueron inducidos por interpretación fílmica que Bela Lugosi hizo de la novela Drácula, que se estrenaría exactamente 29 años antes de su captura, un 14 de febrero de 1931, marcando un antes y un después en las producciones cinematográficas de terror y dejando una huella en la psique de Fernández, que él mismo se encargó de horadar con sus horrendos asesinatos.

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