Moria Casán estalló contra una colega: “Pesada, desubicada, mala, envidiosa”
Un encuentro en el camarín del Teatro Metropolitan desató la furia de Moria Casán. ¿Qué le dijo una reconocida actriz sobre su obra que generó semejante estallido y una andanada de durísimos calificativos? Los detalles del insólito cruce.
La diva de la televisión argentina, Moria Casán, protagonizó un descargo explosivo en su programa de radio que dejó al descubierto una tensión insospechada con una figura histórica del espectáculo. El detonante fue una crítica recibida en su propio camarín, un episodio que la One calificó de una falta de respeto total. La situación ocurrió en el Teatro Metropolitan y revela los códigos rotos entre dos grandes del ambiente.
Todo comenzó cuando Betiana Blum se acercó a saludar a Casán después de ver su obra, “Cuestión de género”. Lo que parecía un gesto cordial entre colegas derivó en una serie de devoluciones y críticas por parte de Blum sobre la actuación y la puesta en escena, algo que incomodó profundamente a la conductora de “La mañana con Moria” en eltrece.
¿Qué le dijo Betiana Blum en el camarín?
Moria relató con indignación el momento. “No tengo nada contra vos, pero hay que ubicarse en la vida”, afirmó al aire. “Si me venís a saludar, yo no te pedí ninguna devolución, no me la des”, sentenció, dejando en claro que no aceptó de buen grado las opiniones no solicitadas.
Uno de los comentarios que más le llamó la atención, y que decidió rebatir públicamente, fue la sugerencia de Blum de que parecía querer “irse del escenario”. Ante esto, Casán defendió su trabajo con contundencia: “¡Justo yo! Con lo que trabajo… 35 minutos con 35 páginas, es un ping-pong”.
El límite que se cruzó según Moria
La indignación de Casán escaló al cuestionar el rol que asumió Blum durante el encuentro. La diva acusó a su colega de ingresar al camarín para dar indicaciones “como si fuera parte de la dirección del espectáculo”. Sin medias tintas, le lanzó: “Si querés ser directora, andá a otro lado, mi amor. No vengas a dar direcciones”.
Pero Moria fue más allá en su análisis del comportamiento de Blum. Dejó entrever que detrás de la actitud crítica podrían esconderse sentimientos menos profesionales. “Me pareció tan desubicada… No por lo atrevida, sino por el celo, la envidia”, afirmó, sin dejar lugar a dudas sobre su interpretación del hecho.
Fue en ese momento que soltó la andanada de calificativos que resonó en el estudio: “Pesada, desubicada, mala, envidiosa”. Con estas palabras, Casán cerró cualquier posibilidad de que el incidente fuera una simple diferencia de opiniones artísticas.
Una lección sobre los códigos del espectáculo
Fiel a su estilo directo, la One aprovechó el espacio para dar una cátedra sobre los códigos no escritos entre artistas. Marcó una postura clara y sin concesiones: “Si vas a saludar a alguien y no te gustó lo que viste, no la vayas a saludar. Pero no le digas lo que tendría que hacer”.
El cierre de su descargo fue tan picante como el resto. Con su ironía característica, Moria Casán lanzó un consejo final que dejó helados a los oyentes: “¡A un neurólogo ya, baby!”. La frase puso el broche de oro a un episodio que expuso las tensiones y los egos que a veces laten bajo la superficie del mundo del espectáculo argentino.
El conflicto, surgido en la intimidad de un camarín del Teatro Metropolitan, terminó ventilándose en las ondas de radio, demostrando una vez más que cuando Moria Casán habla, el ambiente escucha. Y esta vez, sus palabras no dejaron herida sin remover.