Motomandados en alerta: denuncian que la falta de control permite que la delincuencia se camufle entre los repartidores

¿Sabés quién entrega tus pedidos? Un dirigente de los motomandados destapó una preocupante realidad: la falta de controles permite que cualquiera se haga pasar por repartidor. Las normas existen, pero no se aplican. ¿Qué peligro corremos todos?

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Motomandados en alerta: denuncian que la falta de control permite que la delincuencia se camufle entre los repartidores
Motomandados en alerta: denuncian que la falta de control permite que la delincuencia se camufle entre los repartidores

El presidente de la Cooperativa de Motomandados de Resistencia, Fabio Zerpa, lanzó una dura advertencia en CIUDAD TV: la ausencia de controles estatales efectivos sobre los servicios de reparto está dejando el terreno libre para que los delincuentes se hagan pasar por trabajadores del rubro. La falta de registro e identificación pone en jaque la seguridad de quienes trabajan y de quienes contratan el servicio.

Zerpa explicó que hoy es casi imposible saber quién está realmente detrás de un motomandado. "Al no tener una regulación, un control del Estado como corresponde, queda al libre albedrío de la delincuencia de camuflarse de cualquier tipo de trabajador, ya sea de plataforma o de una empresa local", afirmó. Y agregó: "El motomandado siempre generó confianza y, en ese sentido, venimos hace mucho tiempo denunciando que la delincuencia históricamente ha usado el camuflaje que representa este rubro".

¿Qué normas existen y por qué no se aplican?

El dirigente recordó que la actividad ya cuenta con un marco legal tanto municipal como provincial. Entre las normativas mencionadas se destaca la ordenanza 9833, que regula el servicio en Resistencia desde 2010, y la Ley provincial 8003, sancionada en 2017 y ampliada en 2021 para incluir a los trabajadores de plataformas digitales.

Además, señaló que existe un registro en la Dirección de Transporte donde deberían estar inscriptos todos los repartidores para facilitar el control. Sin embargo, "estas ordenanzas que están vigentes y que generan derecho al trabajador y también seguridad al usuario de saber quiénes son los que están en la calle, hasta la fecha no se han puesto en marcha", cuestionó.

Zerpa también criticó la disparidad en la aplicación de las sanciones: mientras que los motociclistas que cometen infracciones son controlados y multados con rigor, las normas específicas para los motomandados quedan en el papel.

Riesgo latente para los repartidores

El presidente de la cooperativa también se refirió a los peligros que enfrentan los trabajadores en su día a día. Contó que hay casos en los que los motomandados son citados en distintos barrios y terminan siendo víctimas de robos. En ese contexto, la organización se convirtió en una herramienta clave durante los 30 años de actividad del rubro en Resistencia.

Zerpa recordó que la seguridad se volvió una prioridad después de la muerte de un trabajador en 2009, atropellado por un colectivo de la línea 8. "Desde ahí nos pusimos a trabajar, en conjunto con empresarios en aquel momento, en seguridad. Primero que todo, exigirle a cada trabajador que use el casco", relató.

Pero la llegada de las plataformas digitales cambió las reglas del juego. "Ahora con esta plataforma digital, los chicos están dispersos, es muy difícil reunirlos y mucho más difícil hablarle de seguridad", indicó.

Multas: ¿solución o recaudación?

Consultado por la ley nacional que aumenta las multas para motociclistas infractores, Zerpa fue contundente: "Ya es costumbre de los gobiernos buscar o camuflar la seguridad vial a través de sanciones. La sanción significa recaudación para el Estado".

En lugar de solo castigar, propuso implementar campañas de concientización y reconocer a quienes cumplen las normas. "No recuerdo algún gobierno que haya hecho una campaña de concienciación, de capacitación positiva. A los infractores los sancionamos, pero ¿qué pasa con el buen conductor?", planteó.

Para Zerpa, la clave está en premiar las buenas prácticas para que sirvan de ejemplo. "Tenemos que también apuntar a políticas para premiar al buen conductor y que sea un ejemplo que el otro siga", afirmó.

El Estado debe tomar cartas en el asunto

El dirigente insistió en que el Estado tiene la responsabilidad de liderar un cambio cultural. "Está en el Estado tomar las cartas en el asunto, que es quien tiene los recursos humanos y económicos para concientizar a la gente y cambiar la cultura vial, la cultura del motociclista", sostuvo.

También remarcó que los motomandados trabajan "a destajo", una modalidad que requiere políticas específicas. "Nosotros somos la cara visible de todo este sistema de reparto", dijo.

Por último, Zerpa apuntó contra las capacitaciones ofrecidas por organismos municipales y provinciales: "Hemos participado en muchas capacitaciones organizadas a nivel nacional, provincial y municipal. Lamentablemente, las capacitaciones a nivel municipal y provincial no sirven. Son muy básicas". Y concluyó: "Tenemos que empezar a no mirar la seguridad vial como un correo político, sino sentarnos todas las partes y construir una verdadera política de seguridad vial y que contemple a todos los factores, peatones, motociclistas y vehículos".

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