Mourinho volvió al Camp Nou 13 años después y le arruinó la fiesta a Lamine Yamal

Mourinho volvió al Camp Nou después de 13 años y se llevó una victoria que nadie esperaba. El detalle que cambió el clásico y la reacción de Lamine Yamal.

· 4 min de lectura
Mourinho volvió al Camp Nou 13 años después y le arruinó la fiesta a Lamine Yamal
Mourinho volvió al Camp Nou 13 años después y le arruinó la fiesta a Lamine Yamal

El Real Madrid se impuso 2-1 en el clásico de Barcelona y el técnico portugués celebró una revancha histórica a horas de la gala del Balón de Oro. La noche previa al duelo que paralizó a España tuvo un condimento extra: el regreso de José Mourinho al Camp Nou después de más de una década.

El entrenador luso no pisaba el estadio catalán desde febrero de 2013, cuando su Real Madrid venció 3-1 al Barcelona en las semifinales de la Copa del Rey. Aquel equipo local ya no tenía a Pep Guardiola y aquella fue la última temporada de Mourinho en el Santiago Bernabéu antes de su vuelta este año.

El partido, primero de la temporada 2026/27, se jugó con el Balón de Oro a la vuelta de la esquina. Lamine Yamal y Kylian Mbappé, los dos grandes candidatos, acapararon todas las miradas desde la entrada en calor. La rivalidad entre el catalán y el francés recuerda a la que protagonizaron Lionel Messi y Cristiano Ronaldo cuando Pep y Mou dirigían a los dos gigantes.

Enfrente de Mourinho estaba Hansi Flick, el técnico alemán del Barcelona que todavía no se anima a hablar en castellano pero que maneja un lenguaje táctico muy persuasivo. Antes del partido, Flick había dicho que confiaba en los árbitros, en medio de la polémica por los pagos al excolegiado Negreira que desde la capital habían instalado en la previa.

Un ambiente de fiesta y tensión

Barcelona vivió un día soleado hasta que cayó la noche, justo cuando empezaban a formarse las colas para entrar al Camp Nou. Desde las 18, tres horas antes del inicio, se cortaron las calles aledañas y los hinchas coparon los alrededores. Algunos disfrutaban de las castañas calientes de los puestitos típicos de la Castañada, la versión local de Halloween. Los Mossos d'Esquadra también estuvieron muy activos: la noche anterior habían tenido que intervenir por disturbios en el centro protagonizados por jóvenes organizados a través de redes sociales.

Nada frenó el entusiasmo de los blaugrana, que llenaron las tribunas con la ilusión de un triunfo que prácticamente sentenciara la liga a mediados de otoño. La ausencia de Thibaut Courtois en el arco rival era un aliciente extra. Al final de la entrada en calor, los jugadores hicieron una piña emotiva para animarse de cara al desafío.

Mbappé y Yamal, dos partidos opuestos

Con la gala del Balón de Oro en Londres 24 horas después, los dos astros vivieron actuaciones muy distintas. Obligado a jugar de contra, Mbappé se lanzaba apenas encontraba un pasillo en una defensa catalana alta y deshilachada. Yamal, en cambio, mostró su juventud con fallos banales, como el que tuvo sobre el final del primer tiempo cuando recibió cómodo y pateó sin convicción.

Mbappé había fallado la ocasión más clara a la media hora con una volea, pero se redimió al encontrar el gol de la ventaja tras un mal despeje de Gerard Martín. Yamal estuvo marcado de cerca por su compañero en la selección, Cucurella, cuya única misión era amedrentarlo. Abucheado por todo el Camp Nou, el lateral del Real Madrid dio una clase de marca y logró neutralizar la magia del talento de Rocafonda.

Después del empate rabioso de Raphinha, capitán y salvador, Yamal tuvo su único destello de genialidad: un eslalon que nació de la nada y terminó con un disparo con comba que rozó el palo. El estadio contuvo el grito. Después, el propio Yamal quiso motivar a su gente levantando las manos, como si fuera un hincha más.

El Joker que tenía Mourinho

Con el partido equilibrado, los últimos 15 minutos vieron a los entrenadores mover el banco. Pero Mourinho tenía un as bajo la manga desde el primer minuto: Jude Bellingham. El inglés, omnipresente en ataque y defensa, usó su genialidad para crear de taco un espacio inexistente y abrir la jugada del gol del triunfo. Camavinga, el cambio más acertado del portugués, le sirvió el balón a Mbappé para que definiera a placer.

Con dos cartas, un Joker y un 6 empolvado, Mou se tomó otra revancha histórica en Barcelona. Al final del partido abrazó a Lunin, el arquero que fue clave con dos intervenciones y que mantuvo la sangre fría, haciendo olvidar la ausencia de Courtois.

Las frases de Mourinho

En conferencia de prensa, el técnico luso elogió a Lunin y a Fede Valverde, de quien dijo que jugó lesionado. Apareció relajado, como si no hubiese ganado, y recordó: “Real Madrid juega para ganar el campeonato, no solo un partido”. El campeonato, ahora, está abierto a más escenarios. Los blancos cumplieron su misión. Pero, como el mismo Mourinho admitió: “Son los jugadores los que ganan, la vida de un entrenador se basa en reconocerlo”.

Más para leer

Dos palomares piquenses se repartieron los títulos y uno se quedó con todo
Deportes
Boca ganó en Avellaneda y quedó a dos fechas de un objetivo que ya roza
Deportes
Salió llorando a los 17 minutos y River se quedó sin medio para el Superclásico
Deportes
Patronato quedó al borde: la frase de Fuentes que deja una puerta abierta
Deportes
Remontó siete puestos en Austin y un toque con Lindblad lo dejó a pie
Deportes
El grito que retumbó en el Monumental y el 1-0 que ilusiona a River
Deportes