Muerte en Finca Anta Muerta: el sorbo de agua que terminó en tragedia
Un peón murió tras tomar agua en una finca de Salta. Ahora, sus compañeros denuncian condiciones inhumanas de trabajo. ¿Qué pasó realmente en Finca Anta Muerta?
La localidad de Aguas Blancas está de luto. Un peón rural falleció de manera repentina tras tomar agua al finalizar su jornada en la Finca Anta Muerta, en el norte de Salta. El hecho, que en un principio pareció un simple desmayo, encendió las alarmas y destapó una realidad laboral que muchos prefieren ignorar.
¿Qué pasó exactamente?
Según los primeros datos recogidos en el lugar y difundidos por Radio Orán, el trabajador acababa de terminar su extensa jornada y se disponía a hidratarse. En ese momento, se descompensó de forma violenta ante la mirada atónita de sus compañeros, que intentaron reanimarlo sin éxito.
La desesperación se apoderó del grupo. Rápidamente lo trasladaron de urgencia al centro de salud más cercano, pero cuando ingresó al nosocomio ya no presentaba signos vitales. Los médicos no pudieron hacer nada por salvarle la vida.
Muerte natural: la hipótesis que barajan los peritos
Tras el deceso, intervino el médico legal, quien determinó que la causa del fallecimiento correspondía a una muerte natural. Esa conclusión permitió que el cuerpo fuera entregado a sus familiares, aunque no alcanzó para calmar el malestar que crece entre los trabajadores de la zona.
El episodio no solo es una tragedia familiar, sino que también destapó una olla a presión. Los peones de la finca decidieron romper el silencio y denunciar las condiciones extremas en las que desarrollan sus tareas diarias.
Jornadas agotadoras y sin protección
Los testimonios recogidos en el lugar pintan un panorama desolador. Según relataron, los empleados trabajan desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde, soportando temperaturas extremas, frío, calor agobiante, lluvias y una humedad elevada que no da tregua.
Y lo más grave: sin la cobertura adecuada ni controles que garanticen su seguridad. “Las autoridades miran de lejos y no intervienen”, expresaron con bronca quienes conviven a diario con esta dura realidad en el campo salteño.
El caso reabre el debate sobre la explotación laboral en el ámbito rural y deja una pregunta flotando: ¿cuántas muertes más harán falta para que alguien actúe?