Mujeres en la industria de San Juan: de romper barreras a liderar empresas

¿Qué pasa cuando las mujeres dejan de ser solo trabajadoras y pasan a dirigir? En San Juan, el liderazgo femenino avanza en la industria, pero no sin desafíos. Conocé las historias que marcaron la jornada 'Mujeres que impulsan la industria'.

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Mujeres en la industria de San Juan: de romper barreras a liderar empresas
Mujeres en la industria de San Juan: de romper barreras a liderar empresas

La industria sanjuanina ya no es un territorio exclusivo de hombres. En sectores como ingeniería, salud, transporte y agroindustria, las mujeres están dejando de ser solo parte de la fuerza laboral para ocupar puestos de dirección y decisión. El pasado viernes, la jornada 'Mujeres que impulsan la industria' dejó en claro que el liderazgo femenino es una realidad en plena expansión.

El encuentro, realizado en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la UNSJ, fue organizado por el Departamento Mujer de la Unión Industrial de San Juan (UISJ) y la Fundación FLOR, con el respaldo de la Universidad Nacional de San Juan.

¿Qué revelaron las empresarias en el panel central?

El 'Panel de Mujeres Empresarias' fue uno de los momentos más esperados y reunió a referentes de distintos rubros. Florencia Gómez Lobato, socia fundadora y directora de AGC Ingeniería Biomédica; Gabriela Carranza, socia gerente de Broker Andino; Rosita González Muñoz, socia y directora de Puente Cordón S.A. Frutas La Niña Bonita; y Natalia González Weiber, fundadora y directora de la Escuela de Choferes, compartieron sus historias y los escollos que tuvieron que sortear.

Lo que quedó en evidencia es que el camino hacia la cima no fue un paseo. Las panelistas coincidieron en que debieron enfrentar prejuicios, ocupar espacios que parecían reservados para varones y, en muchos casos, transformar la forma en que ellas mismas percibían su rol dentro de sus empresas.

¿Cómo pasaron de 'estar a cargo' a conducir empresas?

Uno de los cambios más notorios es el salto de la identidad. Antes, muchas se veían a sí mismas como 'dueñas a cargo' o se limitaban a tareas administrativas. Hoy, la figura de la directora o socia gerente cobra fuerza, impulsada por un proceso de profesionalización que deja atrás la mirada operativa para abrazar la gestión, las finanzas, la planificación estratégica, la sostenibilidad y las certificaciones.

El liderazgo que emerge, según lo debatido, ya no se apoya en la jerarquía sino en la colaboración y la adaptabilidad. La tecnología, y en particular la inteligencia artificial, se perfila como una aliada para tomar decisiones y encaminarse hacia modelos de triple impacto: económico, social y sustentable.

¿Qué pasa en rubros dominados históricamente por hombres?

El avance es especialmente notable en el transporte y la logística, donde la presencia femenina fue mínima. Aunque surgieron iniciativas para formar a mujeres con licencias profesionales, todavía hay episodios que delatan la resistencia. Natalia González Weiber contó que una planta de transporte construida desde cero no incluía baño para mujeres, una muestra de que aún se da por sentado que no hay conductoras mujeres en el transporte de carga.

En ingeniería y servicios técnicos, las profesionales también tuvieron que demostrar que pueden realizar tareas en terreno y representar a sus empresas ante clientes, algo que se les cuestionaba por el simple hecho de ser mujeres. Con capacitación y experiencia, fueron ganando esos espacios y ahora también participan en decisiones clave.

La transformación no se limita a sumar trabajadoras: se trata de que ellas también lideren proyectos, empresas y procesos productivos.

¿Cuál es la fórmula para perder el miedo y no sentirse solas?

En el debate surgieron dos conceptos como pilares: formación y redes. Capacitarse no es solo obtener un título; implica adquirir herramientas como cultura financiera, planificación, estrategias de crecimiento y conocimiento de las economías regionales. La información, en ese sentido, es un antídoto contra el miedo: conocer permite decidir y animarse a ocupar lugares que antes parecían vedados.

Pero la formación individual no alcanza. Las redes de contacto, el asociativismo y los espacios creados por cámaras empresariales y organizaciones son el respaldo colectivo que permite encontrar referentes, compartir experiencias y descubrir que los obstáculos no son solo personales. Así, las empresarias pueden construir una identidad propia, más allá del apellido o del cargo.

La jornada 'Mujeres que impulsan la industria' dejó un mensaje claro: el liderazgo femenino no se forja en soledad. Se nutre de formación, se sostiene con redes y se consolida cuando las mujeres llegan a las mesas donde se toman las decisiones. En una industria en constante cambio, la diversidad dejó de ser un tema de representación para convertirse en una herramienta de innovación y de construcción de empresas con una visión más amplia del futuro.

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