Mujeres y familias: el nuevo perfil de la gente que vive en la calle en Rosario
El municipio detectó un cambio en el perfil de las personas sin techo: ya no son solo varones solos. Qué pasa con las mujeres y los chicos, y por qué los números oficiales están en discusión.
El municipio estima que ya son cerca de mil las personas en situación de calle en Rosario, un número que creció un 25% en apenas cuatro meses. Pero lo más llamativo es que cambió el perfil: ya no son solo varones solos, sino también mujeres con chicos y familias enteras.
Así lo reveló el secretario de Desarrollo Humano y Hábitat, Nicolás Gianelloni, en diálogo con La Capital. Según el funcionario, desde inicios de 2024 los equipos que trabajan en territorio detectan una transición: pasaron de intervenir mayormente con varones mayores de 18 años a atender a mujeres solas con niñas, niños y adolescentes, e incluso familias completas.
“La crisis social y económica que atraviesan los sectores medios y bajos, con la progresiva pérdida de ingresos y de fuentes laborales, formales e informales, desencadenó que se vayan modificando las características de las personas que están viviendo en la vía pública”, explicó Gianelloni. Aclaró, sin embargo, que el aumento de la circulación de personas en la calle “no necesariamente implica que todos estén en situación de calle: muchos transitan durante varios periodos del día y a la noche vuelven a un lugar bajo techo”.
La mirada de quienes asisten en territorio
Ximena Ascre, voluntaria de la asociación civil “Me dicen calle”, coincide con ese diagnóstico. Hace años que lleva cena tres veces por semana a quienes pernoctan o pasan gran parte del día a la intemperie, en un circuito que abarca bulevar Oroño, Córdoba y la zona del río. “Hoy por hoy veo más mujeres y familias paqueteando, es decir vendiendo pañuelitos, medias u otras cosas. A la noche vuelven a sus casas en los barrios o a pensiones, que en ambos casos suelen ser precarias”, contó. Para la activista, también deben considerarse en situación de calle quienes “están todo el día dando vueltas porque no tienen adónde ir”.
Ascre describió además la situación de las mujeres sin techo, que padecen una vulnerabilidad extra. “Buscan recovecos en los edificios para dormir, se acomodan atrás de columnas o donde hay recovas. Buscan ocultarse. No duermen solas. Buscan una pareja”, detalló. Según su experiencia, muchas volvieron a la calle por adicciones, pese a haber intentado refugiarse.
Los operadores de Desarrollo Humano también relevaron que la permanencia prolongada de familias en la vía pública “aumenta la violencia de género y el conflicto interpersonal, la exposición de la intimidad y la privacidad”. En los chicos, se traduce en “pérdida de escolaridad y de hábitos de higiene, problemas de salud, falta de alimentación, peligro de transferencias de sustancias adictivas en el cuerpo”.
Refugios y asistencia
La Municipalidad dispone de cuatro lugares de alojamiento para personas en situación de calle. Uno de ellos es refugio y centro de día para mujeres y niños, y funciona en la sede de Cáritas, en Balcarce 1077, con capacidad para veinte plazas. Además, la Secretaría articula con hoteles, hostels y pensiones, y otorga subsidios de emergencia. Gianelloni señaló que hay personas que no acceden a los refugios “por no querer o no estar en condiciones de permanecer en ellos”, ya sea por consumo, por falta de apego a las normas internas o por necesidad de quedarse en la vía pública para obtener recursos económicos.
Ascre, por su parte, contó que en sus recorridas los activistas no solo reparten comida, sino que intentan “establecer un vínculo, conversar, contener emocionalmente” a quienes viven a la intemperie. Sobre las mujeres, opinó que “están a la defensiva, tienen carácter fuerte y yo las entiendo. Aunque atraviesan un estado de vulnerabilidad social y de salud física y mental, deben hacerse duras”. Para ella, son “vecinos nuestros que en vez de vivir en un departamento, viven en la calle”.
Números que preocupan
En lo que va del semestre, el sistema local de atención ciudadana recibió 6.604 reportes sobre personas en situación de vulnerabilidad en la vía pública. Del total de identificados, el 86 por ciento eran varones y el 14 por ciento mujeres, con edades que iban de los 16 a los 35 años.
Esas cifras coinciden con el Primer Relevamiento Nacional de Personas en Situación de Calle, realizado a fines de 2025 por el Ministerio de Capital Humano y difundido en abril. Según ese censo, en la Argentina el 83 por ciento son hombres y el 17 por ciento mujeres, con un total de 9.421 personas. Organizaciones como Proyecto 7 y el Observatorio Nacional de Políticas Públicas sobre Personas en Situación de Calle (Untref), en cambio, estiman que la cifra real trepa a 380 mil.
El informe oficial fue cuestionado por la falta de participación de algunas provincias y por los criterios de medición. Por eso, el concejal rosarino Leonardo Caruana, del Frente Amplio por la Soberanía (FAS), pidió que el municipio gestione ante la administración federal un nuevo relevamiento, con participación de organizaciones sociales (solo en Rosario suman 26), universidades, profesionales y entidades religiosas.
“Lo mínimo y básico que se merecen las personas en situación de calle es que las censemos correctamente y que no continúen invisibles. Negar la precisión de cuántos son implica restringirles aún más el acceso a la salud, la identidad y la vivienda”, enfatizó Caruana, quien recordó que Rosario tiene una “trayectoria histórica” en el abordaje de esta problemática desde fines de los 90.
El exsecretario de Salud también señaló que la pandemia marcó un antes y un después, al forzar que los refugios funcionaran todo el año y transformar la asistencia en dispositivos permanentes como el hostal. Sin embargo, advirtió que el decreto nacional N°373/2025 descentralizó la asistencia y dejó la carga financiera exclusivamente sobre los presupuestos locales, desvirtuando el rol de coordinación federal.