Multitud en el Obelisco: un festejo que fue mucho más que fútbol
Miles de personas colmaron el Obelisco para celebrar el pase a la final del Mundial, pero el festejo tuvo un sabor especial: la rivalidad con Inglaterra y el reclamo por Malvinas se hicieron sentir.
El Obelisco se tiñó de celeste y blanco. Miles de personas coparon el corazón porteño para celebrar el triunfo de Argentina sobre Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. Pero no fue un festejo cualquiera: la euforia escondió una carga histórica que trasciende la pelota.
Antes de las 19, el monumento ya estaba rodeado por una marea humana. Las calles aledañas, las rejas, los semáforos y hasta las paradas de metrobús fueron tomados por hinchas con banderas y camisetas. El cántico "el que no salta es un inglés" se mezcló con bombas de estruendo y cornetas. El cielo porteño se iluminó con fuegos artificiales, y los 17 grados no impidieron que muchos se sacaran la remera para festejar.
Testimonios de una noche histórica
Paola, de 52 años, viajó desde Neuquén con su hija Giuliana, de 13. "Es una gran emoción", dijo con la cara pintada. "El mundo del fútbol no le está reconociendo lo que es", agregó sobre Lionel Messi, a quien considera sucesor de Maradona. Giuliana destacó la remontada: "Fue increíble, remontar en los últimos nueve minutos. Nunca visto".
Miguel, peruano radicado en Argentina, celebró con su mujer Lady envuelto en la bandera de su país. "Hay una hermandad con Perú, siempre apoyando", explicó. Un nene jugaba a la pelota en la calle del metrobús, mientras la multitud cantaba "que de la mano de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar". Un beso entre dos jóvenes arriba de un semáforo fue aplaudido por los presentes.
Detalles de la celebración
Una bandera argentina comenzó a desplegarse por Carlos Pellegrini. La parada de metrobús soportaba más de 24 personas. El fernet se vendía a 15 pesos y las camisetas a 25. Algunos se rociaban con espuma. El SAME retiró a una persona en camilla con cuello ortopédico: "Se cayó", especulaban. Cuatro jóvenes con máscaras de animales llamaron la atención: "Había therians", comentó una chica. Las motos zigzagueaban entre la gente haciendo sonar los escapes.
Pasadas las 20.20, un chaparrón sorprendió a todos, pero nadie se movió. "El domingo cueste lo que cueste, tenemos que ganar", corearon. También se improvisó un "el que no salta es español".
Más que un partido: la cuestión Malvinas
Julio, de 34, llegó desde Formosa con Jacquelina. "Aguante nos sobra. Nacimos para sufrir y vivimos para sufrir", dijo. Rubén, de 53, fue más allá: "Esto es lo que necesitamos, y más por esas putas islas que nos vuelven locos".
Después del triunfo, los jugadores argentinos mostraron una bandera con la leyenda "Malvinas Argentinas". El gesto contrastó con la posición del gobierno de Javier Milei, cuya ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, aceptó la imposición de la FIFA de prohibir banderas alusivas a las Islas. Milei, admirador de Margaret Thatcher, quedó en el centro de la polémica. "El que no salta es un inglés", cantaba la multitud, mientras el presidente observaba desde la distancia.