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El calor y los apagones alimentan un futuro de protestas en Cuba

Los prolongados apagones de los últimos días en Cuba alimentan las dudas sobre el plan del Gobierno caribeño para poner a punto el sistema eléctrico para julio y agosto, los meses de mayor calor y demanda, diseñado para atenuar el vínculo entre cortes eléctricos y protestas populares.

El aumento considerable de las temperaturas, con récords de hasta 40 grados, está disparando la demanda y el sistema de generación es incapaz de satisfacerla debido a las múltiples averías en las centrales termoeléctricas y la falta de combustible para los motores de generación.

Los apagones superan las 10 horas al día en algunas regiones, el sistema está afectado de forma ininterrumpida desde hace una semana y el último viernes el déficit máximo en el horario de mayor consumo ascendió al 38%: casi cuatro de cada diez bombitas de luz en todo el país quedaron sin alimentación.

Incluso en La Habana, donde normalmente se programan apagones menores, han vuelto los cortes por sectores por la mañana e incluso por la noche, como en los peores momentos del julio y agosto de 2022.

Una calle con poca iluminación el 17 de mayo de 2024 en La Habana (Cuba). Foto EFEUna calle con poca iluminación el 17 de mayo de 2024 en La Habana (Cuba). Foto EFELa cuestión tiene fuertes derivaciones políticas. Las principales protestas de los últimos años se han iniciado siempre durante apagones, empezando por las mayores en décadas, las del 11 de julio de 2021. Este último 17 de marzo, en las calles de Santiago de Cuba, cientos de personas gritaban: “¡Corriente y comida!”.

Como en 2023, cuando los apagones se mantuvieron en cotas soportables para la población, el Gobierno programó mantenimientos entre enero y junio en varias de las siete centrales del país -todas obsoletas, de fabricación soviética- para afrontar en mejores condiciones la temporada de calor. Pero pronto surgieron las averías y los mantenimientos forzados. Esto ha elevado el malestar social por la imposibilidad de encender un ventilador en las madrugadas tropicales, mantener la comida en buen estado en el refrigerador o emplear las mayoritarias cocinas eléctricas para preparar la cena.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció esta semana en una entrevista con el periodista franco-hispano Ignacio Ramonet la difícil situación del sistema energético nacional: “Hoy tenemos un sistema electroenergético inestable por varias razones (…) en esta semana hemos sufrido fuertes apagones en todo el país”, declaró.

Los prolongados apagones de los últimos días en Cuba alimentan las dudas sobre el plan del Gobierno para poner a punto el sistema eléctrico para julio y agosto. Foto EFELos prolongados apagones de los últimos días en Cuba alimentan las dudas sobre el plan del Gobierno para poner a punto el sistema eléctrico para julio y agosto. Foto EFEConsciente del “malestar”, agregó: “En todo momento hemos tenido algún nivel de apagón, y eso, de manera sucesiva, indudablemente daña, complejiza la situación, provoca malestar, provoca incomprensiones y endurece la vida de los cubanos”.

Díaz-Canel reconoció además que parte del problema es la escasez de divisas. Afirmó que no ha sido posible en los últimos tiempos dedicar los 300 millones de dólares anuales al mantenimiento de las termoeléctricas.

La estatal Unión Eléctrica (UNE), por su parte, habla desde hace meses de “indisponibilidad” de combustible. Son cerca de 60 los motores de generación los que actualmente están apagados en el país por falta de fuel-oil y diésel.

Pero la cantidad necesaria para reflotar el sistema energético es mucho mayor. El consultor independiente Emilio Morales estimó recientemente que harían falta 10.000 millones de dólares y el director técnico de la UNE, Lázaro Guerra, aseguró este abril en entrevista con EFE que esa cantidad no le parecía “disparatada”.

Una solución ha sido rentar centrales eléctricas flotantes (hubo hasta ocho, de las que actualmente quedan cinco). Se trata de una salida rápida, pero contaminante, costosa y cortoplacista. Para atajar el problema de fondo hay otra vía a largo plazo, en la que Cuba asegura que también trabaja. Se trata de cambiar la matriz energética para reducir su dependencia de los combustibles fósiles (actualmente en el 95 %) y el coste en divisas.

Recientemente se anunció un plan para instalar hasta 2028 unos 92 parques solares, que podrían llegar a aportar 2.000 megavatios diarios, una cantidad superior a la de los mayores déficit registrados en los últimos años.

El Gobierno de La Habana ha apuntado que se trata de dos empresas chinas, sin dar detalles sobre las compañías o el método de financiación. EFE ha preguntado en la Unión Eléctrica, la embajada de China en Cuba y a varios fabricantes de placas solares del país asiático sin obtener respuesta. Este plan se alinea con el objetivo del plan gubernamental para alcanzar el 24 % de fuentes renovables en el mix energético para 2030.

Agencia EFE

PB

Fuente: clarin.com

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