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Francia: la ultraderecha perdió una nueva ocasión de llegar al poder, pero ganó espacio y salió fortalecida

Prácticamente duplicó sus escaños en la Asamblea Nacional, pero quedó tercera detrás de la izquierda y del oficialismo. El pacto multipartidario en su contra volvió a dejarla fuera del poder.

Marcelo  Izquierdo

08 de julio 2024, 05:47hs

La ultraderecha francesa no logró su objetivo (Foto: Reuters)

La ultraderecha francesa no logró su objetivo (Foto: Reuters)

“Pasamos del champán al agua mineral Perrier en una semana”. La frase de un viejo militante de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, citada por Le Parisien, resumió el desencanto que reina hoy en las filas de la ultraderecha francesa después de su derrota en el balotaje de las elecciones legislativas del domingo en Francia.

El nuevo pacto entre el oficialista Juntos por la República de Emmanuel Macron y la izquierda del Nuevo Frente Popular lo volvió a sacar de la pista en la última vuelta a pocos metros de la bandera a cuadros del Palacio del Eliseo.

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La euforia que siguió a su triunfo en la primera ronda de los comicios del 30 de junio viró en una enorme decepción. Pero la derrota no fue estrepitosa. Volvió a perder una enorme posibilidad de formar gobierno, pero sigue creciendo y se convirtió en una fuerza con un enorme brazo político capaz de condicionar cualquier ejecutivo que logre sortear la atomización parlamentaria.

“La realidad es que crecieron enormemente si se piensa en cuántos diputados tenían y los que tendrán ahora”, graficó a TN la escritora e ilustradora argentina Claudia Bielinsky, residente desde hace más de tres décadas en Francia. De hecho, la derecha radical tenía 89 diputados en la Asamblea Nacional saliente y ahora la bancada tendrá al menos 141 escaños (necesitaba 289 para alcanzar una mayoría absoluta). En 2017 tenían solo 8.

La izquierda obtuvo la primera minoría (con 177 diputados, más otros 12 independientes de izquierda), seguida por el macronismo (160) y la derecha conservadora (60). “Ahora la situación es complicada, ya que nadie tiene mayoría y el Nuevo Frente Popular no es un partido, sino una juntada heterogénea. Si no logran que las cosas cambien, en tres años la Agrupación Nacional estará otra vez a las puertas del poder en las elecciones presidenciales. Van a trabajar para impedir todo progreso (del nuevo gobierno) y así poder jugar a futuro”, indicó.

“Es una victoria en diferido”

La militancia de la Agrupación Nacional mostró toda su decepción por el resultado. Pero la dirigencia, representada por la propia Le Pen y su delfín y candidato a premier, Jordan Bardella, sabían en los días previos al balotaje que llegar al gobierno era una utopía.

El “establishment” político francés volvió a poner en práctica lo que denominan un “cordón sanitario” o republicano multipartidario para evitar la llegada al poder de un movimiento que consideran antidemocrático, xenófobo y racista. El pacto fue simple: retirar a los postulantes con menos posibilidades de triunfo en cada distrito para polarizar con el candidato de la Agrupación Nacional. El acuerdo logró el objetivo, por ahora. Sin ese pacto, la extrema derecha estaría hoy en condiciones de formar gobierno sin necesidad de alianzas.

Marine Le Pen, líder de la Agrupación Nacional (Foto: REUTERS/Sarah Meyssonnier)

Marine Le Pen, líder de la Agrupación Nacional (Foto: REUTERS/Sarah Meyssonnier)Por: REUTERS

Más allá del complejo panorama político e institucional que se abre ahora en Francia, la derecha radical salió fortalecida de esta elección. “La marea sube, no lo suficiente esta vez, pero sigue subiendo. Esto es una victoria en diferido”, dijo Le Pen, hija del histórico y controvertido dirigente Jean-Marie Le Pen, expulsado del partido en 2018 por sus posiciones extremas.

Marine Le Pen seguirá manejando desde la Asamblea Nacional los hilos de la derecha radical. Pero es Jordan Bardella el dirigente que se proyecta como el nuevo líder. Con solo 28 años, es visto por algunos sectores de la juventud como un verdadero “rock star”. Como eurodiputado electo, tiene un largo camino por recorrer en la política francesa.

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Ahora, la derecha radical se apresta a digerir su derrota. El debate interno volverá a estar puesto en su incapacidad de ganar unas elecciones a nivel nacional. También deberá depurar a viejos dirigentes que insisten en declamar posiciones racistas y xenófobas con un marcado acento en las tradicionales posiciones anti-inmigrantes del partido. Para Bardella se trata de “cuatro o cinco ovejas negras”. Para el resto del arco político es un claro modelo antidemocrático.

Le Pen se colocará ahora el traje de jefa de la oposición, evitando cualquier acuerdo parlamentario, tal como hizo Giorgia Meloni antes de que su partido Hermanos de Italia ganara las elecciones de su país en 2022. Macron seguirá en el cargo hasta mayo de 2027, sin importar el signo político que logre formar gobierno. En medio de ejecutivos cada vez más débiles y con crecientes reclamos de la sociedad, la pregunta que se hacen hoy todos en Francia es hasta cuándo podrá aguantar este frágil dique multipartidario el ascenso al poder de la derecha radical.

Fuente: tn.com.ar

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