Murió desangrado en su sillón: la autopsia reveló un corte en el pie y el norte neuquino está conmocionado
Un criancero de 54 años fue encontrado muerto en su sillón. La autopsia reveló un corte en el pie y una hemorragia fatal. ¿Fue un accidente o algo más?
Ramón Hernández fue hallado sin vida en su casa de Andacollo. La autopsia determinó que murió por una hemorragia masiva tras un corte en el pie derecho. Sin signos de criminalidad, el misterio sobre sus últimas horas crece.
El cuerpo de Ramón Darío Hernández, un criancero de 54 años, fue encontrado el martes en su vivienda de La Cañada Los Duraznos. Estaba arrodillado en el sillón, solo, como si en sus últimos instantes hubiera buscado apoyo en algo superior. La última vez que su familia lo vio fue el domingo al mediodía.
¿Qué dice la autopsia?
Fuentes judiciales confirmaron que la muerte se produjo por una abundante pérdida de sangre. La autopsia reveló un corte profundo en el dedo gordo del pie derecho, que habría provocado la hemorragia. También se hallaron otras heridas en el cuerpo, pero serían anteriores y no están vinculadas directamente con el deceso.
La fiscalía secuestró una garrafa de la vivienda para determinar si tuvo relación con la herida. Se investiga si fue un accidente, un acto autoinfligido o si hubo intervención de terceros, aunque por ahora no hay indicios de criminalidad.
El trabajo de la policía
El comisario inspector Mariano Jara, coordinador operativo de la Dirección Seguridad Alto Neuquén, detalló las primeras diligencias: "Al ingresar encontramos a Hernández en el sillón, sin signos vitales. Se hallaron manchas de sangre en la cama y el piso. Realizamos un relevamiento exhaustivo".
El jefe policial agregó: "Una de las heridas más visibles era un corte profundo en el dedo gordo del pie derecho. Secuestramos elementos y buscamos rastros que aporten a la investigación".
El velorio y la despedida
Hernández vivía en Andacollo, pero su verdadera vida estaba en el campo, en el paraje El Boleadero, en Los Miches, donde criaba animales junto a su hermano. Por eso, su familia decidió velarlo en la capilla de Los Miches. Este jueves por la tarde recibirá sepultura allí, entre los suyos y sus animales.
Un enigma que persiste
El entorno del criancero está sumido en la tristeza y la incertidumbre. "¿Qué pasó realmente en esas últimas horas?", es la pregunta que todos se hacen. Ramón se fue como vivió: en soledad, en el campo, con su fe. Se puso de rodillas en el sillón y, según creen, suplicó por su vida. Nadie lo sabe con certeza.
El norte neuquino despide a un hombre de la tierra y queda con un enigma que la justicia intenta resolver.