Murió el magnate azucarero cubano Alfonso Fanjul Jr.: de perder todo en la revolución a construir un imperio millonario
¿Qué hizo Alfonso Fanjul Jr. para pasar de perder todo en Cuba a dominar el mercado azucarero de EE.UU.? Su historia, sus polémicas y su legado.
Alfonso Fanjul Jr., el patriarca de un imperio azucarero que nació en Cuba y se consolidó en Estados Unidos, falleció a los 89 años en Florida. Su legado incluye marcas como Domino y C&H, pero también décadas de críticas por sus prácticas comerciales.
El magnate, conocido como "Alfy", murió el 3 de agosto en el sur de Florida, según anunció Florida Crystals Corporation, la empresa familiar que presidía. No se dieron a conocer más detalles sobre las causas del deceso.
Fanjul era copresidente y codirector ejecutivo de los negocios familiares junto a su hermano menor, José "Pepe". Juntos, construyeron un emporio que incluye la refinería de azúcar de caña más grande del mundo y las reconocidas marcas Domino y C&H. Su fortuna, según Forbes, estaba valuada en unos 4 mil millones de dólares en 2025.
Una historia marcada por la revolución
La historia de los Fanjul está íntimamente ligada a la revolución cubana. En 1959, cuando Fidel Castro tomó el poder, la familia perdió 36.421 hectáreas de propiedades, mansiones y una valiosa colección de arte. "Una de las razones por las que nos involucramos en la política estadounidense es por lo que nos pasó en Cuba", confesó Alfy a Vanity Fair en 2011.
Alfy, que estudiaba en la Universidad de Fordham en Nueva York, estaba en La Habana en la víspera de Año Nuevo de 1959, justo cuando el dictador Fulgencio Batista huía del país. Luego, contaría una reunión con guerrilleros castristas que pusieron sus ametralladoras sobre la mesa de la oficina familiar.
Con su padre y su abuelo materno, Pepe Gómez-Mena, Alfy logró sacar algo de dinero de Cuba y comenzó de nuevo en Estados Unidos. Reunieron 640.000 dólares (equivalentes a unos 7,3 millones actuales) junto a otros exiliados, y compraron tierras en Florida y tres ingenios azucareros en Luisiana. La primera cosecha se cortó en 1961.
Imperio y controversias
El negocio se expandió en 1984, cuando adquirieron propiedades en Florida y República Dominicana de Gulf & Western, el conglomerado dueño de Paramount Pictures. También sumaron a su portafolio el lujoso complejo Casa de Campo en República Dominicana, con campos de golf y marina propia.
Pero el éxito empresarial no estuvo exento de críticas. Los ambientalistas los acusaron de dañar los Everglades con químicos de sus plantaciones de caña alrededor del lago Okeechobee. Los defensores del libre comercio, por su parte, señalaron que los Fanjul se beneficiaban de cuotas de importación que inflaban el precio del azúcar en Estados Unidos, tres veces más alto que en el resto del mundo. El Instituto Cato llegó a calificar a la industria azucarera estadounidense como un "cártel cubierto de caramelo".
Los Fanjul respondieron a las críticas a través de especialistas en relaciones públicas, argumentando que su éxito era fruto del trabajo duro y la determinación, en la mejor tradición del sueño americano.
Poder político y legado
Alfy Fanjul fue un donante generoso de ambos partidos políticos. Copresidió la campaña presidencial de Bill Clinton en Florida en 1992, mientras que su hermano Pepe donó más de 2,5 millones de dólares a las campañas de Donald Trump, un viejo amigo. Clinton y Nancy Pelosi asistieron a su funeral en Palm Beach.
En sus últimos años, Fanjul se dedicó a la filantropía, apoyando hospitales, escuelas y organizaciones benéficas. Fue miembro del consejo de administración de la Universidad de Miami y de la Institución Brookings.
Fanjul se casó dos veces. Su primer matrimonio con Maria Cristina de los Reyes terminó en divorcio. En 2007, se casó con Raysa Herrera, quien lo sobrevive junto a su hermano Pepe, sus otros tres hermanos, sus hijas, una hijastra, cinco nietos y siete bisnietos.
Le gustaba navegar en su yate de 29 metros y practicar pesca deportiva. Ganó dos veces el torneo Gold Cup del Sailfish Club de Florida, en 1979 y 2007.
"Mi padre pasó los últimos años de su vida tratando de averiguar cómo llegar a Cuba", reveló a Vanity Fair. Pero Alfy entendió que el futuro de la familia era estadounidense.