Murió Ricardo Méndez, el presidente que llevó a Central Córdoba a Primera, en el día de los 120 años
Ricardo Méndez, el presidente que llevó a Central Córdoba a Primera, murió este martes en Rosario. La noticia golpeó al club justo cuando celebraba sus 120 años. Un hincha lo despidió con un mensaje que repasa sus logros y deja una frase que estremece.
Ricardo Méndez, expresidente de Central Córdoba y una de las figuras más importantes en la historia del club, falleció este martes en Rosario. La noticia golpeó a la institución justo cuando el Charrúa celebraba sus 120 años de vida.
Abogado y periodista, Méndez desarrolló una extensa carrera en La Capital durante más de tres décadas. Pasó por todos los puestos de la Redacción hasta convertirse en editorialista. Sin embargo, su otra gran pasión siempre fue Central Córdoba, club que presidió en varios períodos y al que acompañó como hincha incondicional hasta el final.
El legado deportivo e institucional
Un simpatizante charrúa, Oscar Gentile, lo despidió en Facebook con un mensaje que resume el impacto de su gestión. «En el aniversario de la institución, nos toca despedir al último gran dirigente que tuvo Central Córdoba», escribió.
Gentile recordó los logros más importantes de su presidencia: «El gestor de las mayores alegrías que me dio el fútbol: el ascenso de la C a la B, el ascenso de la B al Nacional B, la final por el ascenso a Primera contra Gimnasia y Tiro de Salta, después de tumbar nada menos que a Colón, en Santa Fe. La construcción de la tribuna de cemento con los actuales vestuarios, el reemplazo de las torres de iluminación de madera por las actuales, la compra del predio en Villa Gobernador Gálvez, la formación de planteles integrados en su mayoría por jugadores de inferiores y muchas cosas más que se me escapan».
Y agregó: «Condolencias a su familia y respeto en el día de su despedida. Junto a mí abuelo y muchos más seguirá alentando desde la bandeja superior. QEPD».
Un hincha que no respetaba prohibiciones
Méndez era un testarudo como pocos, o como casi todos los hinchas. A pesar de que en los últimos tiempos su cardiólogo le había prohibido terminantemente concurrir al estadio Gabino Sosa por sus problemas de cardiopatía y presión, él no se perdía un partido del Charrúa. Volvía transpirado de la cancha, en épocas en que los editorialistas del diario trabajaban los fines de semana porque salían varias notas editoriales por día.
Su vida se apagó este martes 20 de octubre, el mismo día en que su querido Central Córdoba cumplió 120 años, tal como canta la marcha del club.