Murió tras tres meses de agonía: la lucha de una santiagueña golpeada por su pareja en Pinamar

Tras una golpiza brutal en Pinamar, una joven de 26 años luchó por su vida durante tres meses en Santiago del Estero antes de fallecer. Su familia tiene documentación médica y denuncias, pero el presunto agresor sigue libre. ¿Conseguirán que la causa sea declarada femicidio?

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Murió tras tres meses de agonía: la lucha de una santiagueña golpeada por su pareja en Pinamar

Marita Gallardo, de 26 años, falleció tras una larga internación por las brutales lesiones que le provocó su pareja. La joven, que había sido trasladada a Santiago del Estero, luchó por su vida durante más de tres meses. Su familia exige que el caso sea investigado como un femicidio y reclama justicia ante la aparente inacción judicial.

El hecho ocurrió en la ciudad de Pinamar, pero el desenlace trágico se vivió en suelo santiagueño. La víctima, tras la golpiza, fue traída a su provincia natal, donde permaneció internada luchando contra las graves secuelas del ataque hasta que su vida se apagó este jueves.

Sus restos fueron sepultados este viernes por la mañana en la localidad de Maco, en medio de un profundo dolor que congregó a familiares y amigos. La despedida estuvo marcada por el reclamo de una justicia que, según la familia, tarda en llegar.

El desgarrador reclamo de una madre

En contacto con Noticiero 7, la madre de Marita no pudo contener el llanto. “Yo lo que necesito es justicia, nada más, porque nadie me la va a devolver a mi hija”, expresó con la voz quebrada.

Con impotencia, comparó el sufrimiento de su hija con la situación del presunto agresor: “Tres meses y diez días sufrió mi hija, mientras que él se anda riendo y está libre”. Este contraste aviva la indignación de la familia, que ve en la libertad del acusado una falta de respuesta del sistema.

Las graves lesiones que marcaron su agonía

Los detalles del estado de salud de Marita revelan la extrema violencia del ataque. Según relataron sus seres queridos, la joven presentaba ruptura de tráquea, hundimiento de cráneo y fractura del tabique nasal.

Estas heridas críticas le imposibilitaban llevar una vida normal, incluso para una función básica como alimentarse. “Ella no podía comer, tenían que alimentarla con sondas, pero no era suficiente. Se fue deteriorando con el paso de los días”, contó un familiar cercano, describiendo una lenta y dolorosa decadencia.

Denuncias previas y documentación en mano

La familia asegura que no se quedaron de brazos cruzados. Afirman que ya habían realizado denuncias formales en Pinamar cuando ocurrió el hecho. Además, cuentan con documentación médica que acredita la gravedad extrema del cuadro clínico de Marita desde el principio.

Este papeleo, sin embargo, no parece haber acelerado las acciones legales contra el hombre señalado como responsable. La percepción de los allegados es de un proceso judicial estancado o demasiado lento.

“Queremos que se haga justicia, que lo detengan y que pague lo que hizo”, fue el reclamo unánime que expresaron. Paralelamente, pidieron asistencia legal para poder impulsar y seguir de cerca la causa, que ahora podría tomar una carátula mucho más grave.

La muerte de Marita Gallardo transforma una investigación por violencia de género en un posible femicidio. Su lucha de más de cien días terminó, pero la batalla de su familia por un veredicto que condene al agresor recién comienza, con el corazón roto y la esperanza puesta en que la justicia santiagueña y federal no les falle.

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