Nacieron como un milagro y terminaron siendo exhibidas como ratas: la historia que conmocionó al mundo
Miles de personas pagaban por verlas jugar, mientras su familia y el Estado se enriquecían. ¿Qué pasó con las quintillizas Dionne? La trágica historia detrás del fenómeno.
En 1934, cinco bebés nacieron en una granja de Ontario y se convirtieron en una sensación global. Pero detrás de la fama se escondió una historia de explotación, abandono y sufrimiento que marcó sus vidas para siempre.
El 28 de mayo de 1934, en una humilde granja cercana a Callander, Ontario, Elzire Dionne, de 24 años, dio a luz a las primeras quintillizas conocidas en sobrevivir después de un parto múltiple. En apenas una hora nacieron Yvonne, Annette, Cécile, Émile y Marie. Las cinco juntas pesaban poco más de seis kilos.
La noticia recorrió Canadá rápidamente. Para una familia golpeada por la Gran Depresión, con diez hijos que alimentar, aquello parecía una bendición. Sin embargo, pronto se transformó en una tragedia. Empresarios interesados en el fenómeno ofrecieron exhibir a las niñas en la Feria Mundial de Chicago. Los padres aceptaron, pero al arrepentirse fueron demandados por el circo.
Acorralados, aceptaron una solución del gobierno de Ontario: entregar temporalmente la custodia de las niñas. Esa medida, presentada como protección, se convirtió en el inicio de una de las explotaciones infantiles más escandalosas del siglo XX.
¿Cómo fue la vida en Quintland?
El Estado canadiense y el doctor Allan Roy Dafoe construyeron un complejo especial para las niñas, que se transformó en una atracción turística. Miles de personas pagaban entradas para observarlas jugar detrás de grandes ventanales. El lugar fue bautizado como “Quintland”.
Las quintillizas aparecieron en campañas publicitarias de marcas como Heinz, Quaker Oats, Palmolive y Lifesavers. Según estimaciones, Quintland generó hasta 500 millones de dólares para la economía de Ontario en menos de diez años.
Las niñas pasaron nueve años aisladas del mundo exterior. Más tarde escribirían en su autobiografía: “Vivíamos en el centro de un circo. Una feria en medio de la nada”.
El regreso al hogar y la tragedia
En 1943, tras una larga batalla judicial, los padres recuperaron la custodia. Pero el regreso estuvo lejos de ser feliz. Las hermanas describieron aquella casa como “el hogar más triste”. Crecieron rodeadas de culpa, presión y control. Algunas denunciaron abusos por parte de su padre.
Émile comenzó a sufrir convulsiones, pero la familia ocultó su enfermedad por temor a que afectara el valor comercial de su imagen. Murió a los 20 años tras una crisis epiléptica. Marie también falleció prematuramente, a los 26 años, en circunstancias nunca esclarecidas.
Las hermanas restantes abandonaron el hogar apenas pudieron. Décadas más tarde, descubrieron que gran parte del dinero generado por su imagen había desaparecido. En los años noventa iniciaron una batalla legal y recibieron una indemnización cercana a cuatro millones de dólares.
Yvonne murió poco después. Annette falleció a los 91 años. Actualmente, Cécile es la única sobreviviente y continúa viviendo en Canadá.



