Nació en Tokio y es hincha de Tokio, pero el llamado de Mitre lo hizo cruzar el continente
Nació en Tokio, es hincha de Tokio y dejó Ecuador para volver a Posadas. Pero no fue para ponerse la camiseta de toda la vida: el técnico que lo convenció lo esperaba en el club que jamás imaginó.
Alejo Montes tiene 35 años, mide 1.91 metros y acaba de tomar una de las decisiones más difíciles de su carrera: rescindir su contrato en Ecuador, donde peleaba las finales, para volver a Posadas y sumarse al proyecto de Bartolomé Mitre en la Liga Argentina de básquet.
El escolta, formado en la cantera de Tokio y pulido en Regatas de Corrientes, llega al Auriazul con un recorrido que incluye pasos por 13 clubes de Sudamérica. La segunda categoría nacional arrancará el 19 de octubre y ahí estará Montes, listo para aportar todo lo que aprendió en el camino.
Un pibe de Tokio con la pelota bajo el brazo
El básquet le llegó de chico, casi como una herencia. Su papá, Hugo, había jugado en Tokio en los 90 y era profesor de formativas del club. Con esa influencia, Montes arrancó a los cuatro años en la categoría mosquito.
También probó con la natación en Pirá Pytá y Educación hasta los 13 años, incluso compitió en nacionales, y coqueteó con el fútbol en Guaraní. Pero el amor siempre estuvo en el parquet. "Mi amor siempre fue el básquet, todo gracias a mi papá que hoy ya no está entre nosotros", recuerda.
En formativas pasó por varios entrenadores: Cabeza Santa Cruz, Matías Caramuto y Huevo Bidarra. Aunque el que más lo marcó fue el Chafi Cafferata.
El salto a Regatas y el debut en la Liga Nacional
En un Regional de formativas se cruzó con Regatas de Corrientes. Ahí lo detectaron los cazadores de talentos y le mandaron una carta para probar. De 80 chicos quedaron dos. Montes se fue a los 16 años para convertirse en profesional.
El salto fue rápido: compartía entrenamientos con el primer equipo y un año después, con 17, debutó en la Liga Nacional. Fue en 2008 contra Nacional de Monte Hermoso y le tocó marcar al norteamericano Byron Wilson. Jugó cinco minutos, aunque su continuidad llegó recién en 2009.
"Era un nivel tremendo. Había que jugar contra nombres de selección, de primera", cuenta sobre sus cinco años en Regatas.
La espina de la selección y el camino por los clubes
Montes pasó por preselecciones argentinas, pero siempre quedó en los últimos cortes. "De 12 me tocaba ser el 13, entonces esa es una espina que me quedó… el poder vestir la camiseta de mi país", admite. En esas concentraciones compartió habitación con Facundo Campazzo, hoy en el Real Madrid.
A los 21 se fue a Estudiantes de Concordia, que jugaba el extinto TNA. Bajó de categoría para tener más protagonismo y le salió bien: salió campeón y ascendió a la A. Al otro día de las finales ya tenía una oferta de La Unión de Formosa, donde promedió 20 minutos por partido a los 22 años.
"A veces me arrepiento de no haber renovado en varios de los equipos que jugué. La Unión es uno, por ejemplo, pero siempre ponía sobre la mesa las decisiones familiares, de pareja y económicas", confiesa. "Soy un tipo que se arriesga mucho y va surfeando las olas en la medida que aparezcan".
La primera salida al exterior y el desafío de Brasil
Su debut fuera del país fue en Sportivo Luqueño de Paraguay, en la temporada 2016/2017, con la condición de ser jugador principal. La motivación era clara: en Argentina tenía ofertas, pero jugar afuera significaba cobrar en dólares y poder ahorrar.
De todos los lugares que visitó, se queda con Brasil. Jugó en Caxias do Sul, en una liga "súper competitiva, de mucha fuerza física". Allí se enfrentó a jugadores de NBA como los brasileños Marquinhos Viera y Alex García, además del extranjero Brandon Robinson. "El roce con estos jugadores te da riqueza para mejorar", sostiene.
El reto fue enorme, pero lo pudo completar. Sin embargo, su papá se enfermó y tuvo que volver de urgencia a la Argentina. No pudo jugar los playoffs. Otro lugar que le dejó buen recuerdo fue Búcaros de Bucaramanga, en Colombia, por cómo la gente le abrió las puertas.
El llamado de Martinho y la vuelta a casa
El regreso a Posadas no fue casualidad. Montes estaba en charlas constantes con Matías Martinho, técnico de Bartolomé Mitre, incluso antes del ascenso. Cuando Mitre salió campeón ganándole a River, le mandó un mensaje: era el momento de pegar la vuelta.
La respuesta fue un "vamos para adelante". Así empezó la disyuntiva de rescindir en Ecuador y volver a su ciudad, nada menos que al club que nunca imaginó. "Nací en Tokio y soy hincha de Tokio. Me enfoqué en volver, lo medité mucho porque venía con una responsabilidad grande pero nunca puse la camiseta de por medio. Esto es un trabajo, yo vivo de esto", argumenta.
Las consecuencias no tardaron: ex jugadores de Tokio le pidieron explicaciones, entre risas. "Creo que tomé la decisión correcta. El tiempo lo dirá", dice.
Lo que dejó en Ecuador y lo que encontró en Mitre
Cuenca BC peleaba las finales de la primera división de Ecuador y estaba por arrancar los playoffs cuando Montes comunicó su salida. El club no estuvo de acuerdo, aunque el entrenador lo entendió. "Al final me fui en buenos términos porque siempre priorizo ser buena gente ante todo, dejar en lo alto mi apellido", asegura.
En Mitre llegó hace menos de dos meses, se instaló en un departamento y ya arrancó la pretemporada. "El club está haciendo las cosas bien. Entró en reestructuración, hoy tiene dos deportes fuertes -básquet y fútbol- y va encaminado a ser un proceso exitoso", evalúa.
Los sueños, los referentes y la familia
Montes tuvo dos sueños grandes: jugar en la selección argentina y en Europa. Estuvo cerca de ambos. Por problemas de papeles no pudo irse a Italia, una de sus mayores decepciones. Pero se queda con lo que logró: ser profesional. "De chiquito veía la NBA con papá y le decía que quería estar ahí", recuerda.
Entre sus referentes nombra a Alejandro Montecchia y Federico Kammerichs, de la Generación Dorada, con quienes compartió equipo y asados. También al puertorriqueño Elías Ayuso y, obviamente, a Manu Ginóbili y a su papá.
Su familia fue un pilar en el exterior: sus hermanas Yaisa y Agustina, su mamá Mónica, y su pareja Andrea, que lo acompaña desde hace 17 años. Tampoco se olvida de su amigo de toda la vida, Adrián Pensotti.
Sobre el título más recordado, la Liga de las Américas 2010-11 con Regatas, dice que le abrió muchas puertas. Y guarda un cariño especial por su paso por OTC en 2016-2017, cuando volvía de una rotura de ligamentos cruzados y pensaba en dejar el básquet. "Fue OTC el que me volvió a abrir las puertas", cierra.
Perfil
Alejo Montes
Basquetbolista
Nacimiento: 5/09/1991
Carrera: Argentina, Paraguay, Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú, Chile y Colombia.
En Argentina: Regatas Corrientes, Estudiantes de Concordia, La Unión de Formosa, Monte Hermoso Basket, Argentino de Junín, Oberá Tenis Club, Estudiantes de Olavarría, Hindú de Resistencia y Comunicaciones de Mercedes.
Títulos: Torneo Súper 8 2008 y Liga de las Américas 2010-11 con Regatas; TNA 2012-13 con Estudiantes; Liga de Lima con Regatas de Perú en 2023.
