Nació en una plaza de Guaymallén y hoy no puede pagar el lugar donde entrena

Un vecino de Villa Graciela vio a los chicos amontonados en la plaza y decidió armar una escuelita de fútbol. Diez años después, el proyecto creció, sumó fútbol femenino y cuatro profesores, pero hay algo que todavía no consigue.

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Nació en una plaza de Guaymallén y hoy no puede pagar el lugar donde entrena
Nació en una plaza de Guaymallén y hoy no puede pagar el lugar donde entrena

Hace una década, un grupo de chicos se amontonaba en una plaza de Villa Graciela para jugar al fútbol. De esa escena nació Villa Sport Club, una escuelita de Guaymallén que hoy tiene cuatro profesores, fútbol femenino y un problema que no logra resolver: no tiene un espacio propio.

La historia arrancó alrededor de 2016, en Rodeo de la Cruz. Juan Carlos, vecino del barrio, vivía frente a la plaza y veía lo mismo todos los días: nenes que se apiñaban en poco espacio y otros que andaban en la calle sin actividad. Junto a otro vecino decidió convocarlos.

"Hicimos una invitación a los chicos para juntarnos en la plaza y hacer un entrenamiento más didáctico. Así empezó todo", relató Juan Carlos. Los primeros entrenamientos se organizaban según sus horarios de trabajo. Con el correr de las semanas, la convocatoria creció y la plaza quedó chica.

De la plaza al club

La escuelita empezó a recibir chicos de distintos barrios del departamento y sumó meriendas, actividades y fútbol femenino. El nombre surgió de una decisión simple: como el barrio se llama Villa Graciela, optaron por no usar ese nombre tal cual y bautizaron al proyecto Villa Sport Club.

Hoy recibe a niños desde los 3 o 4 años y acompaña su formación hasta los 14 aproximadamente. También trabaja con niñas, una actividad que sostiene desde hace varios años.

"Hay chicos de 3 años que llegan y no quieren hacer el ejercicio que les proponemos. Se van a un costado, juegan con tierra o buscan su propio espacio", contó Juan Carlos sobre el trabajo con los más pequeños. Por eso, explicó, también trabajan con los padres: "Cada chico tiene sus tiempos".

El costo que cambió todo

El crecimiento trajo un problema que atraviesa toda la historia del club: conseguir un lugar estable. La escuelita pasó por distintos espacios y en algunos casos debió pagar por usarlos. La intención original era que las familias no tuvieran que afrontar ese gasto.

"En ese momento no veíamos tan complicado el tema económico, pero hoy lamentablemente sí tenemos que cobrar una cuota", admitió Juan Carlos. Además de la cuota mensual, la institución cobra una inscripción vinculada al seguro de los chicos.

Desde hace años, los responsables presentan notas ante el municipio y mantienen conversaciones para conseguir un lugar adecuado. "Hemos presentado notas y explicado la cantidad de chicos que tenemos y los años que llevamos trabajando", señaló Juan Carlos. El pedido no es apropiarse de nada: "No queremos un espacio para nosotros ni queremos adueñarnos de nada. Queremos un lugar para que los chicos puedan desarrollar sus actividades sin tener que pagar".

El vínculo con el municipio también incluyó actividades conjuntas, capacitaciones y colaboración con meriendas y elementos deportivos.

Un lugar para las nenas

El fútbol femenino es parte de la propuesta desde hace años, pero requiere condiciones específicas. "Buscamos un espacio amplio que les dé comodidad, porque para desarrollar el fútbol femenino necesitamos determinadas condiciones", explicó Juan Carlos.

Actualmente, cuatro profesores se distribuyen las tareas y organizan las actividades. Algunos chicos, cuando crecen y alcanzan cierto nivel, pasan a otros clubes para continuar su formación. Otros se quedan por el vínculo construido.

A diez años de aquellos primeros entrenamientos en la plaza, el objetivo sigue siendo el mismo. "Seguimos luchando por conseguir un espacio para que los chicos puedan hacer actividades sin tener que afrontar un pago económico. Entendemos la situación y cómo se está viviendo hoy, pero no perdemos la esperanza de que en algún momento podamos conseguirlo", cerró Juan Carlos.

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