Necochea: el día que la familia de la víctima volvió a mirar a los ojos al presunto femicida
La hermana de la víctima reveló los escalofriantes detalles del control que sufría Magalí. ¿Qué fue lo que finalmente hizo estallar la tensión en medio de la audiencia y provocó un grito desgarrador?
El juicio oral por el femicidio de Magalí Vera comenzó en Necochea con una escena cargada de una tensión insoportable. Los padres de la joven vieron por primera vez en años a Javier Cerfoglio, el hombre al que acusan de asesinarla, y las palabras que cruzaron dejaron al descubierto el dolor y la rabia contenida durante más de una década. El acusado siguió la audiencia de forma virtual desde la Alcaidía Penal N° 44 de Batán.
Felipe Vera y Stella Maris Gómez, los padres de Magalí, no pudieron contener su indignación. “Hoy se debe dar cuenta que no vale nada, es una rata social, es una escoria”, afirmó el padre con dureza. Su esposa agregó, con el corazón destrozado: “El que yo conocí se murió cuando mató a mi hija”.
Revelaron que Cerfoglio convivió con ellos durante 14 años. En ese largo tiempo, dijeron, nunca sospecharon que estaban alojando a quien hoy califican sin dudar como “un monstruo”.
Un control asfixiante y la violencia económica
El testimonio más crudo y desgarrador de la jornada lo dio Melina Vera, la hermana de la víctima. Su declaración ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Necochea pintó un cuadro aterrador de la vida de Magalí.
Detalló un patrón de control extremo y violencia económica ejercido por Cerfoglio. “Ejercía violencia económica. No podía hacer nada sin su consentimiento”, aseveró Melina. La joven describió cómo su hermana vivía bajo un régimen de opresión constante.
“Le molestaba que saliera a caminar, se quejaba de que cocinaba todo el día, que la casa estaba desordenada, que se tenía que bañar para dormir con él. Hasta para comprar una batidora la volvía loca”, relató con precisión dolorosa. La relación ya estaba quebrada y habían pasado por una separación semanas antes de la tragedia.
En ese período, según el testimonio, la obsesión de Cerfoglio se intensificó. “Le pedí: ‘dejala respirar'”, recordó Melina que le dijo al acusado. Pero sus súplicas no fueron escuchadas.
La tensión estalla en la sala
La audiencia, presidida por la jueza Luciana Irigoyen Testa y con el fiscal Marcos Bendersky a cargo de la acusación, comenzó a las 9.22. La calma se quebró cuando, cerca de las 11.41, Javier Cerfoglio pidió retirarse de la videollamada.
Antes de que lo desconectaran, el acusado lanzó una frase que resonó en la sala: “Muchas mentiras hay”. Esas palabras fueron la chispa que hizo estallar a Melina Vera. “Te vas a morir ahí adentro, misógino”, le gritó con toda la fuerza de su dolor a la pantalla donde se veía el rostro del imputado.
El momento capturó la esencia de un juicio que no solo busca justicia por un crimen, sino que también expone las heridas abiertas de una familia que se siente traicionada.
La noche del horror en el Río Quequén
Los hechos por los que se juzga a Cerfoglio ocurrieron el 1° de diciembre de 2024. Magalí Vera, quien había dejado su trabajo para dedicarse a la repostería, acababa de entregar una torta de dos pisos para un casamiento.
Según la teoría del fiscal, una discusión hizo que la pareja abandonara la fiesta alrededor de las cuatro de la madrugada, bajo una lluvia torrencial. La investigación se sustenta en pruebas clave.
Un llamado al 911 alertó esa madrugada sobre un hombre golpeando a una mujer en la vía pública. Las cámaras de seguridad de la zona confirmaron posteriormente esa escena de violencia. El rastro final llevó al Honda Fit de la pareja, que fue visto a alta velocidad rumbo al Río Quequén.
El automóvil terminó en el agua. El resultado fue fatal: Magalí Vera murió por asfixia por sumersión. La autopsia reveló que la joven presentaba golpes en su cuerpo.
Para la fiscalía, las pruebas no dejan lugar a dudas: se trata de un femicidio agravado, cometido con ensañamiento. Por la gravedad de los cargos, la única condena que podría recibir Javier Cerfoglio, de ser hallado culpable, es la de prisión perpetua.
El juicio continúa y se espera que en las próximas audiencias se presenten más testimonios y pruebas periciales que busquen reconstruir minuto a minuto lo sucedido en esa trágica madrugada de diciembre en Necochea.