Negarse a dar un cigarrillo terminó en una brutal agresión en plena calle
Un joven fue atacado con un fierro en la cara en Centenario tras negarse a dar un cigarrillo. El agresor, conocido como “Lagrimita”, ya tenía antecedentes. ¿Qué dijeron los vecinos?
Un joven fue atacado con un fierro en el rostro en Centenario después de negarse a entregarle un cigarrillo a un hombre conocido como “Lagrimita”, señalado por los vecinos como responsable de reiterados hechos violentos. El hecho ocurrió alrededor de las 12:30 sobre Avenida Libertador, a metros de la intersección con Leopoldo Lugones y del acceso a las peatonales.
La víctima recibió asistencia de una familiar mientras esperaba la llegada de la policía. Efectivos de la Comisaría 52 acudieron al lugar y demoraron al agresor, que ya tenía antecedentes por otras situaciones violentas en distintos puntos de la localidad.
¿Qué pasó exactamente?
Según la información difundida, el agresor se acercó al joven para pedirle un cigarrillo. Ante la negativa, comenzó a insultarlo y, sin mediar palabra, lo golpeó con un fierro en la cara. El ataque provocó temor entre los presentes y reavivó la discusión sobre la falta de una respuesta de fondo ante episodios repetidos de violencia.
La víctima sufrió lesiones en el rostro, aunque hasta el momento no se informó oficialmente la gravedad de las heridas ni si fue trasladado al Hospital Natalio Burd para recibir atención médica.
El reclamo de los vecinos
Los habitantes del sector aseguran que “Lagrimita” ya habría estado involucrado en robos, agresiones y amenazas. Sostienen que el problema se repite: el hombre es demorado, notificado por nuevas causas y luego recupera la libertad sin que exista una solución concreta.
“La convivencia se volvió cada vez más difícil. No sabemos cómo puede reaccionar cuando lo cruzamos en la calle”, relataron algunos comerciantes, que incluso le entregarían bebidas alcohólicas por miedo a represalias o daños en sus locales.
El reclamo apunta a una intervención más amplia que no quede limitada al procedimiento policial posterior a cada episodio. En el barrio piden una respuesta judicial, sanitaria y social que contemple tanto la seguridad de terceros como el estado del propio agresor, a quien describen como una persona con problemas de salud mental.