Neuquén puso $800 millones sobre la mesa para la fruticultura, pero hay un pedido que Río Negro todavía no responde
El funcionario neuquino llevó a Allen un pedido que puede cambiarle el negocio a los productores del Alto Valle: una ley para blindar el riego y el drenaje. Cuánto invirtió la Provincia en la última temporada, adentro.
El secretario de Producción e Industria de Neuquén, Diego García Rambeaud, expuso este miércoles en Allen las políticas públicas que la provincia aplica en materia sanitaria y frutícola, en un encuentro con Funbapa, autoridades rionegrinas y el Senasa. El funcionario confirmó que la última temporada demandó más de 800 millones de pesos en programas para el sector y pidió avanzar en una ley regional que proteja los sistemas de riego y drenaje.
La actividad se desarrolló en el marco de la apertura de una nueva temporada de liberación de insectos estériles, una herramienta clave para sostener el estatus sanitario patagónico. De la jornada participaron representantes de la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (Funbapa), autoridades de Río Negro y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Sanidad como activo construido en décadas
García Rambeaud transmitió el saludo del gobernador Rolando Figueroa y del ministro de Economía, Producción e Industria, Guillermo Koenig, y puso el foco en el trabajo articulado con los productores.
“Cuando hablamos de sanidad y de estándares sanitarios, en la Patagonia hablamos de algo muy importante, que se ha construido durante muchas décadas, tanto en lo vegetal como en lo animal”, afirmó el secretario.
En esa línea, reclamó que las decisiones del Gobierno nacional contemplen el esfuerzo regional y las consecuencias que pueden tener sobre los mercados y las economías del interior. También ratificó el compromiso de Neuquén de seguir trabajando junto a Río Negro y las entidades de productores para dar continuidad a las políticas que sostienen la fruticultura del Alto Valle.
Riego y drenaje: una ley pensada para 100 años
El funcionario se refirió a los desafíos del sector: las condiciones climáticas y la pérdida de superficie productiva por el avance de la urbanización. Recordó que en marzo pasado la Provincia presentó en la Legislatura neuquina un proyecto de ley para proteger los sistemas de riego y drenaje.
“Es necesario que, a través de una ley provincial, se proteja una infraestructura que fue pensada hace más de 100 años y que garantiza que esos suelos puedan continuar produciendo”, expresó.
García Rambeaud planteó la necesidad de avanzar con una iniciativa similar en Río Negro para consolidar una política regional que preserve las tierras productivas y ordene el crecimiento urbano. El objetivo, explicó, es compatibilizar el desarrollo de las localidades del Alto Valle con la actividad frutícola, orientando la expansión hacia sectores menos productivos.
Las herramientas que ya están en marcha
Durante su exposición, el secretario repasó los instrumentos que Neuquén despliega a lo largo de los ciclos productivos. Mencionó la puesta en valor de la Ley Provincial de Calidad y Sanidad Frutihortícola, conocida como Premio Estímulo; los programas de financiamiento para labores culturales y capital de trabajo; las tarifas diferenciales de energía para la agroindustria y la compra de frutas a pequeños productores para distribuir en el sistema educativo provincial.
También destacó el rol del Ente Compensador Agrícola (ECA), que brinda cobertura solidaria frente a contingencias climáticas como el granizo, y las distintas líneas de asistencia financiera para sostener la actividad.
En ese marco, confirmó que durante la última temporada la Provincia destinó más de 800 millones de pesos a programas vinculados con la fruticultura.
“Buscamos tener una misma línea de trabajo con Río Negro, porque sabemos que nuestros sistemas productivos son muy parecidos y que las políticas deben ser similares. Desde Neuquén vamos a estar para acompañar a los productores ante las necesidades y los desafíos que se presenten”, concluyó.