Neuquén puso la lupa en cada gota de agua: el plan que puede cambiar la producción
El agua de los ríos neuquinos entra en una disputa silenciosa: mientras Vaca Muerta demanda volúmenes récord, la Provincia apuesta a un modelo que promete eficiencia y nuevos cultivos. ¿Alcanza con eso?
El Gobierno de Neuquén avanza con una política integral para mejorar la eficiencia en el uso del agua, reducir nuevas captaciones y convertir la infraestructura de Vaca Muerta en una oportunidad para diversificar la producción. La estrategia parte de una premisa: el agua es un recurso estratégico y su utilización debe acompañar el crecimiento económico bajo criterios de eficiencia, innovación y sustentabilidad.
Una de las medidas ya adoptadas fue la modificación del canon que paga la actividad hidrocarburífera no convencional por el uso de agua pública. El nuevo esquema rige para los consumos realizados desde el 1 de julio y cambió la referencia para determinar el valor del metro cúbico destinado a perforaciones de exploración y explotación no convencional.
Según la Provincia, el objetivo central no es recaudar más, sino generar una señal económica que refleje el valor del recurso e incentive a las empresas a incorporar tecnologías de recuperación, tratamiento, recirculación y reúso, para disminuir progresivamente la necesidad de nuevas captaciones de los ríos.
La medida responde a un escenario de creciente presión sobre los recursos hídricos superficiales y subterráneos, y a una actividad que, por su escala, demanda volúmenes significativos de agua. Al mismo tiempo, los avances tecnológicos disponibles permiten avanzar hacia procesos industriales cada vez más eficientes.
Ese rumbo quedó fijado mediante el Decreto Provincial 792/2026, que declaró como política pública prioritaria la promoción de la reutilización, recirculación, recuperación y aprovechamiento eficiente del agua en las actividades hidrocarburíferas no convencionales. La norma también establece como objetivos permanentes reducir nuevas captaciones y favorecer la incorporación de tecnologías para bajar la demanda de agua pública.
Reúso y aprovechamiento productivo: dos circuitos que no se mezclan
Uno de los puntos centrales de la política es distinguir el reúso de fluidos de la actividad hidrocarburífera del agua cruda que se proyecta destinar a nuevas áreas productivas.
Cuando se habla de desarrollar superficies agrícolas mediante las denominadas “redes azules”, no se está proponiendo regar cultivos con agua del proceso de fractura hidráulica. Se trata de agua cruda captada de los ríos y transportada por la infraestructura hídrica instalada en el territorio para abastecer luego las operaciones hidrocarburíferas.
El esquema que estudia la Provincia plantea hacer una captación previa, antes de que esa agua llegue a su destino industrial, y derivar una parte a nuevos desarrollos productivos. Las empresas hidrocarburíferas participan del modelo porque cuentan con infraestructura de captación y distribución ya desplegada.
De esta manera, una misma infraestructura puede contribuir a ampliar las posibilidades productivas de zonas que hasta ahora tenían limitaciones para acceder al recurso.
5.000 hectáreas bajo riego en Vaca Muerta
La primera etapa del proyecto contempla incorporar 5.000 hectáreas bajo riego en la región de Vaca Muerta, con sistemas tecnificados de alta eficiencia. Una de las tecnologías previstas es el riego por pivote: el agua ingresa por un punto central y se distribuye mediante una estructura móvil que gira sobre ese eje, formando superficies circulares irrigadas. El sistema permite administrar el recurso de manera controlada y avanzar hacia un uso más eficiente que los métodos tradicionales.
En esas primeras 5.000 hectáreas se analizan producciones que Neuquén ya conoce y desarrolla en otras regiones: forrajes, olivos, frutos secos, vid y cerezas, entre otras alternativas.
El proyecto busca vincular dos dimensiones del desarrollo provincial que hasta ahora aparecían principalmente separadas: la infraestructura generada por la actividad energética y la incorporación de nuevas superficies a la producción agropecuaria.
El Decreto 792 contempla precisamente la posibilidad de que proyectos hidrocarburíferos incorporen esquemas complementarios para destinar parte del agua pública autorizada a iniciativas productivas, agropecuarias, forestales, industriales, ambientales o de interés estratégico para la Provincia.
Del desarrollo energético a nuevas economías
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para aprovechar el crecimiento generado por Vaca Muerta y construir nuevas actividades económicas en Neuquén.
En paralelo al proyecto de 5.000 hectáreas en la región hidrocarburífera, la Provincia avanza con el Corredor del Viento, entre Piedra del Águila y Picún Leufú, que se encuentra en etapa de proyecto ejecutivo y busca desarrollar un gran valle productivo en la región del Limay.
Este segundo proyecto apunta a incorporar cerca de 50.000 hectáreas bajo riego, prácticamente duplicando la superficie irrigada actual de la provincia. Allí se proyecta potenciar la producción de forrajes e incorporar actividades ganaderas y agroindustriales aprovechando las características naturales de la región.
Son proyectos diferentes, con fuentes y esquemas de abastecimiento propios, pero responden a una misma planificación: incorporar tecnología para hacer más eficiente cada metro cúbico de agua y transformar esa disponibilidad en producción, alimentos, inversión y nuevas oportunidades económicas.
Cuidar el agua para producir más y mejor
La política hídrica provincial plantea así un cambio de enfoque. Por un lado, la actividad hidrocarburífera recibe una señal económica para avanzar hacia mayores niveles de reúso y recirculación y reducir progresivamente la necesidad de nuevas captaciones.
Por otro, la infraestructura existente puede permitir que parte del agua cruda de río, antes de ingresar al circuito industrial, tenga un aprovechamiento complementario en proyectos productivos que incorporen nuevas superficies bajo riego.
El objetivo es preservar el recurso, hacer más eficiente su utilización y generar mayor valor económico y social a partir de cada captación autorizada, compatibilizando el desarrollo energético con la diversificación de la matriz productiva.
En ese esquema, el cuidado de la tierra y del agua forman parte de una misma política. La infraestructura que hoy acompaña el desarrollo de Vaca Muerta puede convertirse también en una herramienta para producir alimentos, ampliar la frontera agrícola y construir nuevas economías para el Neuquén de las próximas décadas.