Neuquén suma un arma tecnológica clave contra el narcotráfico: qué podrá hacer ahora la Justicia
Cannabis, cocaína, ketamina, éxtasis y drogas sintéticas: un nuevo laboratorio forense en Neuquén ya puede confirmar qué hay en cada secuestro. El detalle que cambia las causas por narcotráfico, adentro.
El Poder Judicial de Neuquén puso en marcha un laboratorio de toxicología forense con equipamiento de alta tecnología, una herramienta que apunta a blindar las causas por tráfico de drogas con pericias de respaldo científico. El espacio funciona desde el martes pasado y permitirá identificar, cuantificar y confirmar las sustancias secuestradas en allanamientos.
La apuesta no es menor: busca darle velocidad y rigor a las investigaciones, bajo estándares internacionales, en una provincia que desde 2024 puede investigar y juzgar delitos de tráfico de drogas.
El cambio que habilitó la Legislatura
La inauguración se enmarca en la política provincial contra las drogas que tomó otra dimensión cuando la Legislatura adhirió al artículo 34 de la Ley Nacional 23.737. La movida surgió de una iniciativa del gobernador Rolando Figueroa, articulada con el Poder Judicial, y habilitó a la justicia neuquina a intervenir en delitos como la tenencia de estupefacientes en pequeñas cantidades destinadas a su entrega, distribución y comercialización.
La referente de la política de microtráfico del Poder Judicial, Carla Pandolfi, remarcó que el laboratorio le da a esa decisión institucional un correlato técnico y científico. “Este espacio va a fortalecer de manera concreta y con base científica la respuesta de nuestra provincia frente a uno de los fenómenos delictivos más complejos de nuestros tiempos, que afecta profundamente a la sociedad de manera transversal, como son los delitos con drogas”, afirmó.
Qué hay adentro del laboratorio
El equipamiento reproduce el flujo de trabajo estándar de la toxicología forense: cribado inicial, cuantificación y confirmación específica. El primer instrumento es un espectrómetro infrarrojo por transformada de Fourier (FTIR), que actúa como herramienta de screening sobre el material secuestrado en los allanamientos. Ofrece una identificación cualitativa rápida y confiable, y les da a las fiscalías un primer respaldo técnico sobre la sustancia incautada.
También cuenta con un cromatógrafo de gases acoplado a detector de ionización de llama (GC-FID), pensado para cuantificar solventes y alcoholes que pueden usarse como cortes o adulterantes, además de realizar determinadas pericias toxicológicas sobre personas.
La pieza central es un cromatógrafo de gases acoplado a un espectrómetro de masas. Es el instrumento de confirmación específica: capaz de identificar sustancias como cannabis, clorhidrato de cocaína, ketamina, éxtasis y otras drogas sintéticas, y de determinar sus concentraciones.
“Esta capacidad instrumental es lo que permite que cada allanamiento, cada secuestro de sustancias, cada detención se traduzca en una pericia técnicamente sólida”, explicó Pandolfi.
El laboratorio además dispone de bibliotecas de sustancias que se actualizan a medida que aparecen nuevos compuestos, precursores químicos y drogas sintéticas, lo que permite adaptar los equipos a la evolución del fenómeno criminal.
Los próximos pasos
El objetivo inmediato es incorporar un cromatógrafo líquido, que ampliará la capacidad de análisis hacia compuestos no volátiles y termolábiles y permitirá detectar metabolitos en muestras biológicas en concentraciones mínimas. A eso se suma el avance en inteligencia forense, el diseño de un sistema provincial de alerta temprana y la capacitación de los equipos profesionales.