Neuquén ya destina más plata a obras que a sueldos: el plan que quiere ir por más
Mariano Gaido ya tiene en carpeta el presupuesto 2027 y una decisión que cambiaría el reparto de la plata en Neuquén capital. La comparación con otras siete ciudades del país dejó a la ciudad en un lugar incómodo para el resto.
El municipio de Neuquén capital se prepara para destinar la mitad de su presupuesto a obra pública en 2027, una proporción que lo ubica muy por encima del resto de las grandes ciudades del país. El equipo económico del intendente Mariano Gaido ya trabaja en el proyecto que enviará al Concejo Deliberante.
La comparación surge de un relevamiento que analizó los presupuestos de ocho jurisdicciones argentinas. Según ese documento, la capital neuquina “presenta el mayor porcentaje destinado a obra pública y la menor participación del gasto salarial dentro del grupo analizado”.
Los números que ya rigen
El punto de partida es el presupuesto vigente de 2026, que alcanzó los 557.000 millones de pesos. De ese total, 234.109 millones se volcaron a obra pública, es decir el 42% de los recursos municipales.
La partida salarial, en tanto, ascendió a unos 140.000 millones de pesos, cerca del 25% del total. Para 2027 la intención del Ejecutivo es elevar la participación de infraestructura del 42% al 50%, mientras que el gasto en personal se ubicaría en una franja de entre el 20% y el 25%.
Las primeras estimaciones indican además que el nuevo presupuesto podría ser aproximadamente un 30% superior al vigente, aunque el monto definitivo se conocerá recién cuando el proyecto ingrese formalmente al Concejo Deliberante.
Cómo se reparte en otras ciudades
El contraste con otros municipios es el dato que más llama la atención. En Córdoba, la inversión en infraestructura representa el 16% del presupuesto y los salarios absorben el 42%. Rosario destina el 14% a obras y el 36% a personal.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la relación es del 20% para obra pública y del 41% para salarios. Posadas asigna el 16% a infraestructura y el 50% a salarios; Comodoro Rivadavia, el 15% y el 37%; Mendoza, el 15% y el 42%; y Paraná, el 22% y el 48%, respectivamente.
El propio documento aclara que “cada ciudad tiene dimensiones, responsabilidades y estructuras de gastos diferentes, por lo que la comparación no alcanza por sí sola para determinar cuál administra mejor”. Pero sí permite identificar una característica concreta: Neuquén destina una proporción significativamente mayor de sus recursos a obra pública que las otras siete ciudades incluidas en el relevamiento.
La línea de gestión que sostiene Gaido
Esta orientación forma parte de la línea de administración que el intendente mantiene desde su llegada a la Municipalidad, en diciembre de 2019. El equilibrio de las cuentas, el mantenimiento del superávit fiscal y la inversión en infraestructura son los ejes sobre los que el equipo económico municipal plantea su gestión.
La decisión cobra especial relevancia en una ciudad que no deja de crecer. Según estimaciones del gobernador Rolando Figueroa, la capital será el gran soporte del primer millón de habitantes que la provincia albergará en 2030.
“Detrás de cada porcentaje también hay necesidades que los vecinos conocen de cerca. Una calle que todavía espera el pavimento, un barrio que necesita ampliar sus servicios, una avenida que debe acompañar el aumento del tránsito o un espacio público que requiere mejoras”, explicó el intendente días atrás.
Y agregó: “El crecimiento urbano no espera los tiempos de la administración. Cada nuevo sector que se desarrolla demanda obras, conectividad y servicios. Y sostener ese proceso obliga a pensar no solamente en las necesidades actuales, sino también en la ciudad que habrá que administrar dentro de cinco o diez años”.
El desafío que va más allá de las cifras
Un asesor privado que monitorea los números de la comuna y de la provincia advirtió que la distribución de los recursos es “una de las expresiones más concretas de las prioridades de cualquier gobierno”. Sin embargo, planteó que el verdadero resultado depende de la ejecución de las obras, del cumplimiento de los plazos y de la capacidad para responder a las necesidades de los distintos sectores de Neuquén.
“La discusión sobre el presupuesto 2027 será, por eso, mucho más que un debate de cifras. Permitirá conocer qué obras tendrán prioridad, cómo se distribuirán los recursos y de qué manera se proyecta acompañar el crecimiento de la capital provincial”, sostuvo.
El proyecto deberá atravesar su presentación formal y el debate en el Concejo Deliberante. Será entonces cuando se conozcan los números definitivos y el alcance de las inversiones previstas. Mientras tanto, queda abierta una discusión de fondo sobre cómo debe administrarse una ciudad que crece a gran velocidad y que se prepara para ser el epicentro urbano de una provincia de más de un millón de habitantes.