Neuquén ya vive de cara al río: el plan que busca abrir toda la costa a los vecinos
La ciudad pasó de un paseo de 1.400 metros a 34 kilómetros de costa. Ahora avanza con los tramos que faltan, pero hay un sector clave que todavía no arrancó.
La ciudad pasó de tener un paseo costero de 1.400 metros a un recorrido de 34 kilómetros en menos de una década. Ahora el municipio avanza con los tramos que faltan para que el río deje de ser un borde y se convierta en parte de la vida cotidiana.
Desde hace ocho años, Neuquén atraviesa una transformación que no se detuvo. Una de las primeras decisiones del intendente Mariano Gaido al asumir fue acercar a los vecinos a la ribera de los ríos Neuquén y Limay. En ese momento, el paseo costero apenas sumaba 1.400 metros. Hoy el recorrido llegó a 34 kilómetros y convirtió a la capital provincial en la ciudad del país con mayor porcentaje de obra pública y privada sobre costas de río.
El cambio no fue solo urbanístico. Sectores que durante años fueron prácticamente desconocidos se transformaron en algunos de los espacios más concurridos por vecinos y turistas.
“Hoy las costas forman parte de la vida cotidiana. Hay quienes llegan para correr, andar en bicicleta, caminar, encontrarse, hacer actividad física o simplemente sentarse frente al agua. También se convirtieron en un atractivo para quienes llegan a Neuquén por turismo o por trabajo y encuentran en los paseos una nueva forma de conocer la ciudad”, comenta Alejandro Nicola, secretario de Infraestructura y Planeamiento Urbano de la municipalidad de Neuquén.
En diálogo con Al Final de Todo, programa que se emite por LU5 Radio Neuquén, Nicola detalla que en los sectores donde el Paseo Costero ya está desarrollado, el 100% cuenta con veredas y bicisendas. La infraestructura vehicular también está presente en gran parte del recorrido, aunque hay puntos donde las características del lugar impiden continuar con una calle pegada a la ribera.
“Desde el límite con Plottier es posible avanzar caminando o en bicicleta hasta la Península Hiroki. Buena parte de ese trayecto también puede recorrer en vehículo por calles pavimentadas”, agrega el funcionario.
Además, comenta que actualmente se trabaja para mejorar la conectividad entre Saavedra y Anaya. También existen vinculaciones entre otros sectores, como Solalique, Bejarano y Saavedra, aunque en algunos puntos la circulación vehicular debe alejarse un poco de la costa.
Sobre esto último, Nicola aclara: “la lógica del proyecto no pasa únicamente por construir una calle junto al río. La prioridad es garantizar que los distintos sectores puedan ser recorridos y disfrutados”.
El desarrollo sobre el río Neuquén
En el tramo sobre el río Neuquén, el paseo desarrollado se extiende desde Península Hiroki hasta calle Aguado. Nicola estima que ese tramo tiene entre seis y siete kilómetros y cuenta con calles para vehículos, veredas y bicisendas en todo su recorrido.
El funcionario explica que hay lugares donde el diseño adquiere características particulares. En la zona del Club Independiente, por ejemplo, la calle atraviesa una parte del predio, mientras que la vereda y la bicisenda se extienden por una zona mucho más amplia y cercana al río.
“Algunas de esas sendas están ubicadas en terrenos inundables. Lo mismo ocurre en determinados sectores del río Limay, donde parte de la infraestructura peatonal y ciclística fue construida por fuera de las defensas”, amplía Nicola.
El desarrollo del Paseo Costero también tuvo otro objetivo menos visible, pero fundamental: proteger a la ciudad. Entre Linares y Península Hiroki, y desde allí hacia calle Aguado, las obras incluyeron importantes trabajos de enrocado y defensa costera para responder ante las cotas más altas de los ríos. Sobre esa infraestructura se desarrollaron después las veredas, bicisendas y demás espacios públicos.
“El impacto fue especialmente importante sobre el río Neuquén, donde algunos sectores no contaban previamente con defensa costera. A eso se sumaron los miradores, que rápidamente se transformaron en puntos de encuentro”, describe Nicola, quien asegura que esos espacios permanecen ocupados prácticamente durante todo el día.
Los tramos que todavía faltan
El proyecto todavía tiene sectores por completar. Desde calle Aguado hacia el norte aparece un tramo de aproximadamente 400 o 500 metros donde se encuentra la Central Alto Valle. Luego están los puentes carreteros. Allí las características de la infraestructura existente impiden desarrollar un paseo pegado a la costa.
Después de los puentes existe otro sector ocupado bajo las líneas de alta tensión que, por el momento, tampoco puede incorporarse al recorrido. Más adelante aparece el Mirador Doble y comienza la zona de Bocahue. Allí ya se están realizando relevamientos y ajustes para iniciar las obras. Ese desarrollo permitirá avanzar desde el Mirador Doble hasta el límite con Centenario.
Bocahue, la pieza que completa el mapa
Con la incorporación de Bocahue, Nicola sostiene que quedará desarrollado el 100% de los sectores donde físicamente es posible construir Paseo Costero.
“No significa que cada metro de ribera vaya a tener una calle o una senda idéntica. Seguirán existiendo las interrupciones condicionadas por infraestructura o situaciones que hoy impiden intervenir. Pero en todos los sectores técnicamente posibles habrá infraestructura para caminar, circular en bicicleta y, donde las condiciones lo permitan, también transitar en vehículo”, explica el funcionario.
La transformación tiene además una dimensión que recién empieza a aparecer. La llegada permanente de vecinos y visitantes abre un enorme potencial para nuevos desarrollos vinculados con el turismo, la gastronomía, la hotelería y el comercio.
Para Nicola, ese puede ser uno de los grandes cambios de los próximos años. “La costa pasó de ser un borde poco conocido de la ciudad a convertirse en uno de sus lugares más concurridos. Y donde circula gente, también aparecen nuevas oportunidades económicas”, plantea.
“Los ríos siempre fueron parte de Neuquén, pero durante mucho tiempo no necesariamente fueron parte de la experiencia cotidiana de la ciudad. Los paseos costeros modificaron esa relación. Hoy hay kilómetros para caminar, pedalear, recorrer y mirar el agua. Hay defensas que protegen a la ciudad, miradores llenos de gente y sectores que todavía se preparan para integrarse”, concluye el secretario.
“Neuquén ya no tiene solamente dos ríos que la bordean. Cada vez más, empieza a vivir de cara a ellos”, cierra.