Newell's lo perdía y Cóccaro lo salvó en el último suspiro del clásico
El clásico se le escapaba a Newell's y Cóccaro lo empató en el minuto final. Un punto que corta la racha y cambia el humor de la Lepra de cara a lo que viene.
El clásico entre Central y Newell's parecía tener un final escrito, pero Matías Cóccaro se encargó de reescribirlo. Cuando la Lepra ya no encontraba respuestas y el tiempo se agotaba, el delantero uruguayo apareció para convertir un gol que valió un empate agónico y cortó una racha de seis derrotas consecutivas ante su eterno rival.
No fue una victoria, pero el punto tiene un sabor especial. Por cómo se dio, por el momento del partido y por lo que significa en lo anímico para un equipo que venía golpeado. El 1 a 1 final en el Gigante de Arroyito dejó una imagen distinta: la del plantel rojinegro festejando como si hubiera ganado un título.
Un primer tiempo para el olvido
Newell's arrancó mal y nunca pudo hacerse dueño de la pelota. La presión alta de Central lo obligó a jugar de espaldas, con pelotazos largos hacia Cóccaro, que no lograba imponerse ante los zagueros locales. El equipo de Frank Kudelka no encontraba socios en el medio y sufría cada avance del Canalla.
La defensa rojinegra mostraba grietas evidentes. Ortega y Escobar no daban seguridad por los costados, mientras Herrera y Regiardo perdían los duelos en el centro. El arquero Ledesma quedaba expuesto y la visita no podía sostener la pelota. Guch, fuera de sintonía, y Santiago Solari, ausente del juego, reflejaban la impotencia colectiva.
Pese a jugar mal, Newell's se iba al descanso con un empate que, por cómo se daban las cosas, era un premio. Pero sobre el final de la primera parte, Ávila conectó de aire y puso el 1 a 0 para Central. La Lepra se fue al vestuario con una desventaja justa por lo que había mostrado.
Los cambios y otra cara
El segundo tiempo no mostró una mejora inmediata. Hasta el cuarto de hora, el panorama era el mismo. Kudelka movió el banco y mandó a la cancha a Mateo García, Gómez Mattar y Russo, en busca de una reacción que no llegaba con el juego asociado.
Newell's empezó a tener más la pelota y a instalarse en campo rival. Gómez Mattar tomó el manejo, pero faltaba profundidad. Los ataques eran tibios y sin peso. El técnico rojinegro apostó entonces por el Colo Ramírez para jugar con dos nueves, y después sumó a Francisco Scarpeccio. Con tres centrodelanteros, la Lepra decidió ir por arriba, a los pelotazos.
El gol que nadie esperaba
En tiempo de descuento, cuando todo parecía perdido, llegó la jugada que cambió la historia. Un envío largo de Russo encontró la cabeza de Scarpeccio, que bajó la pelota para Ramírez; este se la sirvió a Cóccaro, que definió suave ante la salida de Ledesma. El festejo, sin embargo, se frenó en seco: el asistente Miguel Savorani levantó la bandera por posición adelantada.
La revisión del VAR le devolvió la alegría a Newell's. El árbitro modificó su decisión y convalidó el tanto. Entonces sí, todo el equipo se abrazó con el Zorro Cóccaro, autor de un gol que vale por dos: por el empate en el clásico y por cortar la racha adversa.
Newell's fue a buscar la última pelota y encontró un desahogo enorme. No ganó, pero este punto, por cómo se dio, tiene el valor de una victoria.