Newman sufrió más de la cuenta, se metió en la final con un try que nadie se anima a confirmar
Veintitrés victorias, un empate y una racha que ya lleva 24 partidos sin derrotas: el Cardenal sigue invicto en 2026, pero para volver a la final tuvo que remontar un partido que se le había puesto cuesta arriba.
Newman volvió a meterse en una final del Top 14 de la URBA, pero esta vez no hubo paseo. El Cardenal se impuso 25-20 a Alumni en la primera semifinal y consiguió el boleto al partido decisivo del sábado 7 de noviembre, aunque el cierre quedó envuelto en una jugada que los propios protagonistas no terminan de aclarar.
El pase se selló recién en la última acción, cuando Francisco Lascombes robó un line a cinco yardas de su ingoal y ahogó la chance de Alumni de apoyar el try que necesitaba. Antes, con el marcador igualado en 20, había llegado la conquista de Fermín Perkins tras un line y maul que le dio la ventaja definitiva al Bordó.
El try que dejó la duda
La jugada de Perkins, que apoyó en una esquina, debió ser revisada por una posible pisada de la línea de touch. Las imágenes no permitieron saldar la pregunta: no se distingue con claridad si el número 16 apoyó antes o después de que sus pies tocaran tierra. Finalmente, el try fue convalidado.
Al juez Mauro Rossi le advirtieron desde el TMO: “No tengo buena imagen del jugador de touch, quedate con tu sensación de cancha”. Y otorgó la conquista que terminó definiendo la serie.
Un partido incómodo para el campeón
Nada de elegancia ni de avanzar a paso firme. Newman ganó con personalidad, arremangándose la camisa y peleando cada contacto. Alumni le hizo el partido más difícil de la racha: el scrum del Cardenal fue arrastrado por el del rival y el manejo de la pelota perdió la prolijidad habitual.
El equipo que dirigen Santiago Piccaluga, Marcos Ayerza y Patricio O’Connor apeló al oficio para revertir una historia que se le había complicado en la primera parte. “Estos partidos son así. Durísimos. Alumni lo planteó muy bien. Nos hicieron sentir el rigor y en el descanso nos dijimos que, si seguíamos así, estábamos listos. Reaccionamos, apareció el line y el maul, empezamos a ganar el contacto y, de ese modo, pudimos dar vuelta el marcador y nos lo llevamos”, admitió Rodrigo Díaz de Vivar, una de las figuras de la noche.
Con este triunfo, Newman estiró a 24 partidos su racha sin derrotas en 2026: 23 victorias y un empate, el 21-21 frente a CUBA que antecedió al mano a mano con Alumni.
La palabra del apertura
Gonzalo Gutiérrez Taboada explicó por qué el duelo no se pareció a lo que se había visto en la etapa regular: “Esto no tiene nada que ver con todo lo anterior. Son partidos únicos, y este, en particular, fue muy chivo”, destacó el apertura, que no vivió su noche más iluminada.
El jugador viene de atravesar una situación de salud compleja de su hija de pocos meses de vida: “Estoy feliz de haber podido jugar, pasé una situación brava, dificultosa y por suerte la pude superar”, señaló.
Del dominio en la regular a la ratificación en los play-off
Newman había terminado la etapa regular como líder cómodo, con 110 unidades contra las 90 del CASI, su escolta. Sin embargo, la modalidad del torneo lo obligaba a ratificar ese dominio en dos instancias más, sin margen de revancha. Lo sabía de antemano: así son las reglas.
Ante Alumni ya lo había derrotado dos veces en el año: 32-30 en Tortuguitas, a mediados de abril, y 29-19 en Benavídez, promediando agosto. Ahora sumó un tercer triunfo, el más sufrido de todos, y espera por su rival en la final.
El otro finalista se define esta noche
Desde las 17.10, Atlético de San Isidro e Hindú definirán al último clasificado. A ambos Newman ya les ganó en la temporada: a la Cebra, 37-28 en casa el día de la Bandera y 37-27 a domicilio el segundo sábado de octubre; al Elefante, 26-25 de visitante a comienzos de mayo y 40-20 como local a fines de agosto.
El mérito de Alumni
El conjunto de Tortuguitas dio pelea con sus armas: un pack de delanteros pujante, batallador y audaz, que estuvo a la altura y redondeó uno de los mejores primeros tiempos del año ante el rival más complejo.
La desazón invade hoy al plantel, pero el recorrido merece una mirada hacia atrás. Al cerrar la primera rueda, la clasificación a los play-off sonaba a utopía: el equipo estaba lejos del cuarto puesto, con Belgrano levantando, Los Tilos sin rendirse y Regatas amenazando.
Alumni se hizo al andar, a prueba y error, con cambios y rotaciones, bajo la tutela de Ignacio Cubilla, Juan Patricio Anderson y Juan Cruz Bottoni, más los ingresos de Manuel Mora, Santiago Montagner o Santiago Neyra. Mejoró, revivió, se entusiasmó y se encaramó en la cima con un rugby contundente, rebosante de tries. Hasta que le tocó debatir con Newman y se quedó sin argumentos.
“Nos sentimos muy cómodos en el primer tiempo, y después… Bajamos un poco y la cosa se definió por detalles”, aseguró Cubilla, uno de los destacados del equipo vencido, con tranquilidad y mesura tras la eliminación.
Newman no desfiló: peleó, se arremangó y demostró autoridad. Ahora un solo triunfo lo separa del bicampeonato. Otro duro rival, una nueva batalla: CASI o Hindú.