Ni 5 ni 10: el tamal de más de 20 kilos que paralizó el Poncho

Un tamal de más de 20 kilos se robó las miradas en el Poncho. ¿Sabés quiénes estuvieron detrás de esta preparación y cuánto tiempo les llevó?

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Ni 5 ni 10: el tamal de más de 20 kilos que paralizó el Poncho
Ni 5 ni 10: el tamal de más de 20 kilos que paralizó el Poncho

En la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, un plato tradicional se llevó todas las miradas. Pero no era cualquier tamal: pesaba más de 20 kilos y escondía una historia de esfuerzo familiar que pocos conocen.

Desde temprano, el Patio del Poncho se llenó de aromas que anticipaban lo que estaba por venir. Entre pailas humeantes y montones de chalas, el municipio de Los Varela, en el departamento Ambato, preparó un tamal gigante que no solo impresionó por su tamaño, sino por el trabajo colectivo que representó.

¿Quién estuvo detrás de esta hazaña culinaria?

La familia de Susana Martínez y Leoncio Villafañez, oriundos de El Bolsón, fue la encargada de dar vida a esta receta. Con la ayuda de sus dos hijos, y por invitación del municipio, se pusieron manos a la obra para revalorizar un plato que forma parte de la identidad catamarqueña.

“Estamos orgullosos de que el municipio haya confiado en nosotros. Este tamal está hecho con mucho amor”, expresó Susana, mientras el público se agolpaba para ver el proceso.

Los secretos de la receta: 7 horas de cocción y 20 kilos de zapallo

El picadillo se preparó con carne de cinco cabezas, cocidas durante unas siete horas cada una. A eso se sumaron más de 20 kilos de zapallo anco. Una vez listas, las carnes se conservaron hasta el momento del armado, una tarea que requirió precisión para que el tamal no perdiera su estructura.

“Nos llevó prácticamente una semana preparar todo. Hervíamos las cabezas, las guardábamos y después vino el armado, que fue la parte más difícil. Participó toda la familia: mi esposa, mis dos hijos mayores y yo”, contó Leoncio.

Mientras él se encargó del condimento, considerado el secreto del sabor, Susana asumió la tarea más delicada: entrelazar las chalas hoja por hoja, dándole la forma de trama definitiva y cuidando que el relleno quedara intacto.

Más allá del impacto visual, la iniciativa busca poner en valor las recetas tradicionales que pasan de generación en generación y destacar el trabajo de quienes mantienen vivo el patrimonio cultural de la provincia.

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